Coyuntura

Más presión para elevar los tipos

El incumplimiento por Francia y Alemania del Pacto de Estabilidad presiona al alza los tipos de interés. Los expertos prevén subidas en los de largo plazo, aunque los oficiales seguirán estables hasta bien entrado el año que viene

El Banco Central Europeo ha pedido la voz en el agitado debate sobre el Pacto de Estabilidad para lanzar un aviso: un déficit público excesivo en la zona euro puede llevar a tipos de interés más altos. 'En el momento en que la inversión repunte, entrará en competencia con la demanda de los Gobiernos. La combinación de esos dos elementos podría derivar en tasas de interés más altas de lo que conviene a nuestra economía', dijo este martes el consejero del BCE y gobernador del Banco Central de Holanda, Nout Wellink, considerado uno de los más influyentes miembros del organismo y muy cercano a su todavía presidente, el también holandés Wim Duisenberg.

La frase levantó cierto revuelo. ¿Sería capaz el BCE de aplicar mano dura y elevar el precio del dinero cuando las mayores economías de la eurozona están en recesión? Los expertos no creen que ése fuera el mensaje. Otro consejero del BCE, el alemán Ernst Welteke, descartó el miércoles cualquier revisión inmediata del tipo oficial, que según los analistas se mantendrá en el 2% durante algunos meses. Pero el mercado apuesta ahora por que el próximo movimiento del BCE será al alza, y no a la baja como se creía. ¿Cuándo? Según la opinión dominante, no antes de la primavera de 2004.

'A medio plazo el déficit presiona los tipos al alza por el juego de oferta y demanda, pero en el corto plazo los tipos estarán más determinados por las perspectivas de crecimiento y de inflación', opina Juan Cueto, director de Ibersecurities. Mientras la economía siga débil y los precios moderados, no cabe prever subidas en el precio del dinero, afirma. Según sus previsiones, los tipos subirán en enero y febrero en EE UU -para no interferir en las elecciones presidenciales de mayo- y Europa lo seguiría 'con cierto desfase'.

La Reserva Federal puede subir tipos en enero o febrero para anticiparse a las elecciones presidenciales de mayo. Europa seguirá ese rumbo con cierto desfase

El director de Renta 4, Jesús Sánchez Quiñones, coincide en que el BCE subirá tipos 'bien entrado 2004'. Un posible recorte, con el que se especulaba antes, 'ni siquiera se plantea, menos aún cuando se incumple el Pacto de Estabilidad'.

El mensaje del consejero Wellink es coherente con la defensa a ultranza que realiza el BCE de los pactos que limitan los déficit fiscales en la zona euro a un 3% del PIB de cada país. Sin embargo, el anuncio de tipos más altos choca con la política monetaria expansiva que se sigue a ambos lados del Atlántico. Francia y Alemania pueden registrar desequilibrios en su presupuesto cercanos al 4% este año y el próximo. Estados Unidos tiene un déficit público aún mayor -debido a las rebajas fiscales y los gastos militares- y, sin embargo, sus tipos de interés se mantienen en un históricamente bajo 1%. Pero el volumen creciente de emisiones de deuda pública por los Estados deficitarios afecta al mercado de bonos. El bono del Tesoro estadounidense a 10 años daba ayer una rentabilidad del 4,18% y el alemán, un 4,16%. La brecha entre tipos a corto y a largo se ha ensanchado notablemente.

'El BCE tiene poco que decir en la polémica sobre el Pacto de Estabilidad', opina Agustín Carles, director de economía y estrategia de Beta Capital. '¿Cómo va a ahogar ahora a las economías que menos crecen con una subida de tipos? Si hubiera un movimiento en los próximos meses, sería a la baja. Al alza no lo habría antes de finales de 2004'. Este experto recuerda el caso 'extremo' de Japón, donde los tipos se han mantenido muy cerca de cero a pesar de que el déficit se ha disparado hasta el 7% del PIB debido a una prolongada recesión. Pero Carles admite que unas políticas monetarias y fiscales tan expansivas no son sostenibles. Según sus cálculos, el bono americano puede repuntar hasta el 5%, pero el alemán -el de referencia en Europa- no pasaría del 4,5%. Esto se debe a que la recuperación será más temprana y vigorosa en EE UU.

Además de Francia y Alemania, Portugal también ha rebasado el límite de déficit e Italia podría hacerlo el año que viene. Que se impongan las sanciones previstas en el Pacto es muy improbable. 'Los Gobiernos europeos tienen un dilema. Si aplican las reglas, corren el riesgo de asfixiar los primeros indicios de recuperación. Si no lo hacen, el riesgo es el de una espiral de déficit fuera de control', opina Vicenzo Guzzo, analista de Morgan Stanley. Una indisciplina generalizada, dice, amenaza los cimientos de la unión monetaria.

Para Jesús Sánchez Quiñones, el más grave problema que genera la ruptura de los pactos es 'el descrédito de la Unión Europea' y el mal ejemplo para los nuevos países miembros. El director de Renta 4 culpa a los Gobiernos francés y alemán de no haber hecho a tiempo las reformas que necesitaban. 'Si no se reduce el déficit en años de bonanza, difícilmente puede hacerse en años de crisis'.

El descontrol de los déficit se ha convertido en un elemento más, aunque no más decisivo, que presionará los tipos desde sus mínimos actuales. Según se aleje el fantasma de la deflación y la economía demuestre cierto vigor, los intereses tomarán una pendiente más o menos suave. Hacia arriba, claro.

Trichet llega con fama de duro

El futuro de los tipos de interés en Europa vendrá determinado por un nuevo factor: el cambio en la cúpula del Banco Central Europeo. El francés Jean-Claude Trichet sustituirá al holandés Wim Duisenberg en noviembre. Se espera de él continuismo, como se encargó de dejar claro en su discurso ante el Parlamento Europeo.

El semanario Business Week lo define como un dirigente 'poderoso y entendido en política' tras su paso por el Banco de Francia. 'No dudó en llevar los intereses a tasas estratosféricas para proteger el franco o en enfrentarse a políticos importantes a los que consideraba demasiado aficionados a elevar el gasto público'. Además, recortó la red de sucursales del banco de 211 a 96.

Pero Juan Cueto, de Ibersecurities, cree que el BCE seguirá una dirección colegiada, lejos del presidencialismo de la Reserva Federal, donde Alan Greenspan ejerce un claro liderazgo.

El consejo del BCE está formado por 12 gobernadores o representantes de bancos centrales y otros seis ejecutivos. Todos los votos, incluido el del presidente, valen igual.