Tecnología

Las webs españolas no son accesibles a los internautas con discapacidades

La legislación española pone diciembre de 2005 como tope para que las webs de las Administraciones públicas estén al alcance de personas discapacitadas

Barreras por todas partes'. Así define Javier Albouy, prácticamente ciego, su experiencia a la hora de intentar navegar por Internet. Albouy no puede hacer algo tan habitual para un internauta como consultar el saldo de su cuenta corriente en la página del banco o comprar un billete de avión. 'Las páginas de las compañías aéreas que yo he probado no son accesibles y la del banco del que soy cliente tampoco', explica.

Alboy tiene 30 años es licenciado en Derecho y responsable de accesibilidad de la consultora de Internet King-eClient. Para navegar por la Red utiliza Jaws, un dispositivo adosado a la pantalla que lee en voz alta los textos de la web. Este invidente pide que se tenga en cuenta a los discapacitados a la hora de desarrollar tecnología. En la actualidad no es así. Las páginas de las compañías aéreas, por ejemplo, no han sido programadas de manera que se pueda completar la compra de un billete únicamente con la ayuda del lector de textos.

José Luis Infiesta es consejero delegado de King-eClient. Una de las especialidades de esta consultora es evaluar la accesibilidad de las páginas web y desarrollar modelos accesibles. 'A los discapacitados no les sirve de nada tener los accesorios adecuados si las páginas no están preparadas para navegar por ellas', asegura, 'es como si tienes una silla de ruedas y quieres entrar en un hotel que no tiene rampas'.

La Unión Europea está trabajando en la creación de un sello europeo de accesibilidad

¿Y qué significa exactamente que una web sea accesible? Que a la hora de programar se haya tenido en cuenta que toda la información que aparece en la página puede ser leída y que, además, haya sido dispuesta de manera que tenga sentido leerla. Infiesta pone el ejemplo de una tabla de datos. El programador tiene que tener en cuenta que se debe poder leer en horizontal. 'Si es una tabla que presenta empresas en la primera columna y sus teléfonos en la segunda no tiene sentido leer los nombres de las empresas todos seguidos y luego todos los teléfonos, la persona que escucha no podrá emparejarlos correctamente'. Es cuestión de planificar antes de desarrollar la página, 'cuesta muchísimo menos hacer una web accesible desde el principio que adaptar una que no lo es', comenta Infiesta.

Según explica el responsable de King-eClient, el nivel de accesibilidad de las webs españolas es bajo: 'Sólo las páginas de Administraciones públicas lo son cada vez más'. En este sentido Infiesta destaca el nuevo sitio accesible del Parlamento de Cataluña, en la que ha colaborado su empresa y que se presentará en septiembre.

La primera iniciativa internacional desarrollada para promover el derribo de barreras en Internet fue la del WAI (Iniciativa para la Accesibilidad de la Web), impulsada por el World Wide Web Consortium W3C. La institución publica desde hace unos años criterios que definen cómo se ha de diseñar y programar una web de forma que cualquier usuario, con independencia de sus capacidades físicas y sensoriales, pueda entrar en ella y navegar sin ningún tipo de problemas. De acuerdo con estos criterios, la legislación española obliga a que la web de las Administraciones públicas estén abiertas a personas con discapacidad y edad avanzada antes de diciembre de 2005.

Subvenciones y costes adicionales

Entre las entidades privadas la situación es mucho peor porque para ellas hacer una página accesible tiene un coste adicional. 'Ante esta situación la Unión Europea está trabajando en la creación de un sello europeo de accesibilidad', recuerda Jesús Burgos, gerente de la empresa Fundosa Teleservicios. æpermil;sta es una consultora de Internet perteneciente a la Fundación Once que mantiene un 70% de discapacitados en una plantilla de 60 personas.

En general, la situación en España y en Europa en cuanto a la eliminación de obstáculos en las webs es atrasada si se compara con el trabajo hecho en EE UU. 'Allí desarrolladores como Microsoft u Oracle crean productos accesibles, por la simple razón de que si no lo hacen se les cierra el mercado de las Administraciones', apunta Burgos.

Una resolución del Consejo de la UE ha promovido el año 2003 como el Año Europeo de las Personas con Discapacidades. Pero a juicio de Infiesta será necesario añadir iniciativas más prácticas para dar un empujón definitivo al acceso a Internet de los discapacitados. æpermil;l apuesta por las subvenciones. 'Cuando una persona es discapacitada no lo tenemos que percibir como un problema suyo, sino de una sociedad que debe ser capaz de proporcionarle los recursos necesarios para superar esa discapacidad'.

Diferentes dispositivos y discapacidad tecnológica

En España hay 3,2 millones de personas con algún grado de discapacidad, aunque no todas ellas necesitan programas especiales para navegar por Internet. En el caso de discapacidad visual grave, que padecen casi 60.000 personas, las herramientas empleadas son lectores de pantalla (el más generalizado es el Jaws) o una línea de braile, que es un dispositivo que traduce el texto de la pantalla en braile y cambia de forma progresiva su contenido.

Este segundo dispositivo es más caro que el Jaws, que cuesta unos 700 euros y cuenta con una subvención de la ONCE (Organización Nacional de Ciegos de España). Si la discapacidad visual es leve (790.000 personas) a la hora de navegar por Internet bastará con magnificadores de pantalla.

En el caso de discapacidades motrices que impiden el uso del ratón o del teclado habitual, se utilizan teclados o ratones adaptados o un licornio, un aparato que se ajusta a la cabeza y que sustituye a los periféricos habituales.

No hay ningún fabricante español que se dedique a la producción de los programas o de los aparatos necesarios para discapacitados. æscaron;nicamente la fundación Manuel Caragol, que se dedica a la promoción y participación en proyectos informáticos para discapacitados visuales, trabaja en una adaptación de Jaws para que pueda leerse también textos en catalán.

Uno de los problemas que debe tenerse en cuenta a la hora de valorar la accesibilidad de una web tiene que ver con la tecnología: no disponer del ancho de banda necesario o que el equipo informático sea obsoleto. Por eso, al diseñarla es importante recordar que la gran mayoría de los usuarios no dispondrán del 'último grito en informática'. Según explica Jesús Burgos, gerente de Fundosa Teleservicios, 'los ordenadores que los particulares suelen utilizar en casa pueden durar hasta tres o cuatro años'.