Seguridad

La era digital se paraliza cuando se corta la luz

Los problemas con el suministro eléctrico están poniendo en evidencia una de las grandes dependencias de la era digital: nuestro mundo se para cuando se va la luz. EE UU y Canadá lo han comprobado estos días tras un apagón que ha afectado a 60 millones de usuarios. El pasado jueves fue muy complicado para muchos ciudadanos y turistas de las ciudades afectadas que vieron impotentes cómo un invento de hace 100 años, el ascensor, no les permitía llegar hasta la planta 33 del hotel para entrar en la habitación. Tampoco los que se animaban a ir a plantas más bajas tuvieron suerte, ya que las llaves tradicionales se han sustituido, al menos en la mayor parte de los hoteles de Nueva York, por tarjetas. Y las cerraduras inteligentes fueron inútiles. Como también fallaron muchos de los grifos, sobre todo en los grandes edificios, que en su mayoría necesitan de la electricidad para bombear el agua a las alturas de los rascacielos.

Los americanos creyeron contar con la ayuda del teléfono móvil para saber si debían acudir a su trabajo el viernes y con Internet para obtener información. Pero la vuelta al siglo XX fue casi total y la ya imprescindible máquina quedó en muchos casos inutilizada. Las colas frente a las cabinas telefónicas tradicionales llegaron a ser interminables porque el servicio tradicional fue mucho más solvente. Las operadoras se han defendido de las quejas de los consumidores que apenas pudieron usar sus móviles más que para tener luz. Según AT&T y Verizon, dos de las mayores operadoras del país, las llamadas por línea tradicional se incrementaron un 25% en los primeros minutos del apagón, el incremento del 400% de las llamadas por móviles dejó las líneas severamente tocadas.

Verizon asegura que los sistemas que soportan la red estuvieron a punto y funcionando gracias a los generadores de electricidad, pero que la demanda colapsó el servicio. Lo mismo les sucedió a los usuarios que trataban de conectarse a Internet gracias a los portátiles que tenían la batería cargada.

Telefónica asegura que la red básica de telefonía cuenta con todas las garantías para continuar funcionando sin necesidad de energía eléctrica

La Red se llegó a colapsar y hubo problemas para recibir correos y acceder a las páginas deseadas pero, de nuevo, fueron los generadores auxiliares los que se encargaron de que el servicio se mantuviera operativo a pesar de los problemas y persistentes retrasos poco habituales en las comunicaciones. Bancos, brokers, la propia Bolsa y los gestores de dinero de plástico como MasterCard apenas notaron la pérdida de la electricidad gracias a estos generadores y los servicios de copia que mantuvieron accesibles sus datos. 'Todas las transacciones hechas con nuestras tarjetas fueron procesadas normalmente', asegura un portavoz de la firma.

En España, la situación no ha llegado a estos extremos, aunque las altas temperaturas están jugando malas pasadas. Mallorca ha vivido un verano de apagones, la central nuclear de Almaraz se detuvo por una avería en su generador de vapor el pasado martes y el miércoles el parque temático Port Aventura dejaba colgados a cerca de treinta persona durante unos 20 minutos en su montaña rusa más celebrada, el Dragón Khan. Los sustos se suceden y hacen plantearse si se está preparado para superar una situación similar a la de EE UU.

Los proveedores de telecomunicaciones españoles contestan todos, sin dudar, que están preparados para mantener su servicio en un caso de una apagón generalizado. 'La red telefónica tiene todas las garantías de continuar funcionando sin energía eléctrica. Hasta la fecha no se han registrados problemas significativos por este motivo', aseguran fuentes de Telefónica. Todas las instalaciones del ex monopolio cuentan con baterías autónomas o sistemas de alimentación ininterrumpida (SAI), preparadas para funcionar autónomamente durante muchas horas. En las centrales que gestionan más líneas cuentan con equipos electrógenos propios, que funcionan con gasóleo, y pueden generar la energía necesaria para recargar las baterías y garantizar el funcionamiento de la red. Además, dispone de ocho o diez grupos electrógenos móviles por cada provincia que pueden ser trasladados a las instalaciones que así lo necesiten.

Los servicios de telefonía móvil mantienen unas medidas muy similares para garantizar su autonomía de la red eléctrica. 'El problema en situaciones de emergencia es la congestión de las redes. No es un fallo dentro de nuestra infraestructura de comunicaciones', explican fuentes oficiales de Vodafone. La capacidad de una red telefónica se calcula según la densidad de población que hay en cada área. Así, se crean microsites para las zonas metropolitanas con mayor actividad que aumentan la capacidad de las líneas, pero cuando hay muchos usuarios tratando de llamar al mismo tiempo desde una misma zona se sobrepasa su capacidad de gestión de llamadas y se produce la congestión. 'El usuario tiene cobertura pero la línea está colapsada, por lo que es mejor tratar de llamar más tarde', aseguran en Vodafone.

El acceso a Internet también debería, al menos en teoría, sobrevivir con normalidad a los problemas de suministros energético. (El servicio de cable de AOL registró problemas hasta el pasado martes en Nueva York). Sin embargo, Terra asegura estar preparada para superar un apagón similar: su centro de proceso de datos tiene contratos diferentes con dos proveedores de electricidad para evitar problemas de suministro. Por supuesto, cuenta con sus sistemas de alimentación ininterrumpida y baterías internas, y grupos electrógenos que funcionan con gasóleo que le dotan de autonomía de dos semanas sin recargarse. 'Terra podría seguir funcionando hasta dos meses de esta forma. Creo que es muy improbable que un apagón detuviese el servicio. El mayor problema procedería del ordenador del usuario, pero la línea ADSL seguiría funcionando', asegura José Ángel González, director de seguridad de Terra España.

Las empresas son las que pueden verse más afectadas ante un corte de electricidad. Recovery Labs, compañía especializada en la recuperación de datos, asegura que las pérdidas de información en los ordenadores españoles ha aumentado un 33% este verano. Sin embargo, ni IBM que cuenta con 300 clientes en España ni HP que tiene 80 se han visto obligados a activar sus alertas en los centros de continuidad de negocio. Los centro de datos gestionados por empresas tecnológica son una de las soluciones más cómodas para proteger a una compañía de la pérdida de información y permitirle recuperarse de una catástrofe con prontitud, e incluso que el cliente no perciba ninguna alteración en el servicio.

En España, las grandes empresas, en especial las financieras y las de seguros, son las más proclives a contratar este tipo de servicios, pero las pequeñas todavía no están tan concienciadas. 'Hay que evaluar todo los daños que puede ocasionar un desastre, no sólo las pérdidas económicas o de información, también pueden afectar a la marca o una caída de las ventas. Un 30% de empresas se ve obligado a cerrar después de haber sufrido un desastre', asegura Juan Pedro Secilla, director de servicios de continuidad de IBM.

Estos centros contemplan una amplia gama de servicios para cubrir desde una pyme que puede permitirse el no retomar su actividad hasta un día después o para un banco que tiene que desviar inmediatamente su centro de llamadas a estas instalaciones. 'Las empresas empiezan a ver estas soluciones como una necesidad, pero es cierto que el momento económico no es el más propicio, por lo que no invierten lo que debieran en esta área', dice Miguel Ángel Ortigosa, responsable de servicios de continuidad de negocio de HP.

Las empresas pueden gestionar por sí mismas sus mecanismos contra los desastres. En este caso, se aconseja alejar los servidores de los sistemas de seguridad lo más posible. 'Internet hace posible replicar los sistemas a grandes distancias sin incurrir en grandes gastos. No vale con alejar las copias a 20 o 30 kilómetros pues el apagón o la inundación puede afectarle igualmente. La tendencia es llevarlo a 500 o 600 kilómetros, para lograr una disponibilidad total', puntualiza Fernando Ibáñez, consultor de almacenamiento de Hitachi.

Un seguro para las inversiones informáticas

Los generadores han sido básicos para salir adelante durante el apagón de EE UU. Las ventas de estos sistemas de apoyo se han disparado en todo el país después del 11 de septiembre. En el barrio de Chelsea en Manhattan los servicios que se ofrecen a los vecinos incluyen el generador de energía que funciona haya o no cortes de luz. En España, las empresas comienzan a tomar este tipo de medidas, pero son pocas las pymes y los particulares que compran un SAI, baterías o regletas. Según la APC, empresa especializada en protección eléctrica, en Europa aún estamos lejos del nivel protección de EE UU, donde 8,5 de cada 10 servidores se venden con sistemas de alimentación ininterrumpida, baterías y otros sistemas que permiten proteger hasta las líneas de acceso a Internet y los periféricos. 'Es una cuestión de cultura, de aprender a proteger la inversión en informática, contar con un SAI es como contratar una póliza de seguros', opina Demetrio Gatos, director general de APC en España.