CCS y Logic Control, hay vida después del boom

Las dos empresas informáticas de Sabadell (Barcelona) siguen con su negocio pese al baile de accionistas en la etapa de la burbuja tecnológica

Logic Control y CCS (Centro de Cálculo Sabadell) son dos empresas nacidas en Sabadell (Barcelona) hace más de treinta años que desarrollan programas informáticos para pymes y que facturaron el pasado ejercicio 37 y 37,5 millones de euros respectivamente. Pero sus similitudes no acaban aquí. El último punto en común de sus trayectorias fue la entrada en sus accionariados de dos grandes firmas del sector de telecomunicaciones durante el llamado 'boom tecnológico'. En el caso de Centro de Cálculo Sabadell, fue adquirido por Jazztel en julio del año 2000. Cuatro meses más tarde el Grupo Picking Pack (ahora Service Point Solutions) tomaba el 100% de Logic Control, que hasta ese momento estaba en manos de uno de los fundadores, Ramón García, y la familia del otro, Jaume Ollé.

Continuando con las coincidencias, hasta los acontecimientos posteriores tienen cierta semejanza. El paso de Picking Pack por el accionariado de Logic Control fue breve, de a penas un año. A finales de 2001, por cambios estratégicos en su línea de negocio y los deseos de desprenderse de todo lo que sonara a nuevas tecnologías e Internet, la empresa liderada por Bonomi salió del accionariado de Logic Control dando entrada a dos fondos italianos, 21 Invest y B&S Electra, y uno británico, Sagita. A pesar de este cambio, la conexión con Picking Pack se mantiene porque la familia Bonomi participa con un 6% en capital del fondo 21 Invest.

Por su parte, Jazztel no llegó a desprenderse de CCS, pero tuvo intenciones de hacerlo. En abril de 2002 la operadora encargó al banco de negocios GBS la venta de la firma informática, sin que ésta llegara a formalizarse. Jordi Malapeira, consejero delegado de CCS, no sólo niega que la compañía esté en venta sino que el interés de Jazztel haya sido algo más que un rumor. 'Se habla de tanto en tanto, pero si en algún momento Jazztel ha estado bien es ahora, que no tiene deuda y ha optimizado la gestión. Este año CCS tendrá beneficios y aumentaremos la facturación, así que no tiene sentido hablar de venta'. El consejero delegado de CCS explica además que Jazztel se ha mantenido al margen de la gestión de la compañía de una manera muy gráfica: 'Aquí no ha desembarcado nunca nadie de Jazztel'.

La entrada de Jazztel y de la antigua Picking Pack en el accionariado de ambas empresas no cambió sus orientaciones de negocio

En cuanto a si la entrada de las dos grandes compañías supuso un cambio en la orientación de las dos firmas informáticas, tanto desde CCS como desde Logic Control insisten en que no fue así. A su juicio sería más exacto decir que estaban empezando a explorar un mercado, el de los servicios a través de Internet, cuando las dos grandes se interesaron en ellas. Malapeira explica que Jazztel se hizo con CCS la para 'ofrecer contenidos en línea a las pymes'. Las dos empresas han lanzado recientemente una nueva generación de aplicaciones de gestión empresarial (ERP) y actúan como Proveedores de Servicios de Aplicaciones (ASP) dando a las empresas las soluciones informáticas que necesitan en línea. Según explica Malapeira, este último modelo de negocio, que supone un 5% de la facturación, no es otra cosa que volver a su origen: 'Empezamos como centro de cálculo, las empresas nos traían los datos, los procesábamos y los devolvíamos. Al ofrecer servicios informáticos de alquiler por Internet lo único que cambia es que es la propia empresa la que procesa sus datos'.

Presionadas por la cotización

Las razones de la entrada de Picking Pack en Logic Control fueron prácticamente las mismas, según explica Josep Maria Raventós, director de marketing de la firma de Sabadell: 'Querían ofrecer aplicaciones informáticas a través de la red. Gracias a la compra de Ola Internet meses antes que Logic Control tenían la infraestructura de telecomunicaciones y nosotros poníamos los contenidos'. En lo que también coinciden los directivos de las dos firmas catalanas es en que ser parte de una empresa que cotiza en bolsa (Jazztel y Service Point Solutions) obliga gestionar 'mirando más el corto plazo que el medio o largo plazo' y a trabajar 'con la presión de tener que generar valor para la acción'.

En el caso de Logic Control, esta presión les llevó a desprenderse de la división de grandes cuentas y de una fábrica de ordenadores (Flexiline), 'porque no eran tan rentables como el software, nuestro principal negocio', explica Raventós. Así, la salida de Picking Pack les ha permitido gestionar más 'a medio plazo'. Este año las dos firmas catalanas esperan cerrar un buen ejercicio. Logic Control, con una plantilla de 610 trabajadores, prevé crecer un 7%. Centro de Cálculo Sabadell, con 479 empleados, espera un incremento en las ventas del 8%. Las dos tendrán beneficio.

Competencia, otras crisis e intento de fusión

Jordi Malapeira, consejero delgado de Centro de Cálculo Sabadell (CCS), asegura que el boom tecnológico vivido hace tres o cuatro años no volverá. Ahora el panorama es otro: consultorías que reducen personal y técnicos que facturan horas de trabajo a precio de coste. De todos modos, no es la primera crisis que remontan ambas compañías. Las dos sufrieron la del año 1992, aunque CCS de manera más acusada. La empresa necesitó un crédito de seis millones de euros del Instituto Catalán de Finanzas de la Generalitat para volver a ser viable. En 1996, el consejo de administración de Logic Control se planteó adquirir una participación en CCS para 'construir un gran grupo informático catalán'. Las intenciones de compra no prosperaron y CCS y Logic Control continúan siendo competencia. Una competencia normal si se tiene en cuenta que en la actualidad todas las compañías del sector tienen como objetivo el mercado de las pymes. 'Incluso las grandes quieren proyectos de 60.000 euros', indican.

Malapeira y Josep María Raventós, director de marketing de Logic Control, coinciden en afirmar que la crisis vivida por las firmas informáticas no se debe al pinchazo de la burbuja tecnológica, sino a la caída de inversión después de los gastos realizados para afrontar la entrada del año 2000 y la adaptación al euro. Precisamente por este motivo, Raventós es optimista de cara al futuro, 'las empresas tienen que volver a invertir, la tecnología es el sector más evolutivo del mercado y además influye en la competitividad'. En este sentido, Malapeira alerta sobre la falta de inversión de las entidades españolas, que es un tercio de lo que gastan en informática las compañías en el resto de Europa y la quinta parte de la inversión que realizan las norteamericanas. 'Nos estamos descolgando a nivel tecnológico, y eso acabará influyendo en la competitividad de nuestras empresas', concluye Malapeira.