Bolsas

Los mercados se resisten a corregir ante la afluencia de dinero

La Bolsa mantiene las posiciones tomadas durante el rebote de los últimos tres meses. El mercado ha cotizado, en parte, la recuperación económica y empresarial, a pesar de que no hay pruebas de que ha llegado. Algo lógico, pues la labor del bolsista es adelantarse a los acontecimientos. Los analistas también se muestran últimamente más optimistas que nunca.

Se echa de menos algo más de convicción, aunque esta falta de confianza es lógica después de más de tres ejercicios de crisis. La diferencia fundamental de la situación actual con la de hace unos meses es que, aunque los inversores sigan sin tener claro si la economía y los mercados están ya bien encarados, consideran que merece la pena arriesgarse y apostar por ello.

El final de la guerra y los resultados presentados el primer trimestre por empresas de Estados Unidos (cuyas previsiones estaban distorsionadas a la baja por el propio conflicto) han sido dos factores en la mayor disposición a arriesgarse. Pero también han influido, y mucho, la mayor cantidad de dinero que hay en el mercado y la ausencia de alternativas.

No son pocos los analistas que hablan de una burbuja en el mercado de bonos. La existencia de una burbuja inmobiliaria es ya parte de la sabiduría popular, y ya hasta los bonos convertibles, la deuda de alto rendimiento, los mercados emergentes y los hedge funds han subido. El dinero no encuentra destino, así que ante una ligera mejora del panorama ha optado por regresar a la renta variable.

Según Credit Suisse, los indicadores de liquidez en la economía europea están en los niveles más altos de los últimos 10 años. Esto es consecuencia directa de los recortes de tipos practicados por el BCE.

A ello se une el descenso de la exposición a Bolsa de fondos de pensiones europeos. La crisis de los últimos meses de 2002 obligó a aligerar las carteras, por lo que ahora la participación de estas instituciones en Bolsa es inferior a la media histórica. Ahora sí pueden aumentar su exposición a Bolsa y ayudar al mercado. Antes no podían por el exceso de minusvalías latentes. Las empresas tienen algo más de apetito comprador, pero el inversor particular sigue asustado. No obstante, en abril se registraron flujos de capital positivos hacia los fondos de Bolsa por primera vez en 11 meses.

La afluencia del mercado impide caer a las Bolsas, pero lo mismo pasa con los bonos y con los ladrillos. Esta situación se ve favorecida por la estrategia ambigua de los bancos centrales, pero no se podrá mantener por mucho tiempo.

Otra vez resultados

'Lo importante es que los resultados empresariales sean buenos'. Cuatro veces al año, y durante varias semanas, se repite la misma cantinela. En pocos días las empresas estadounidenses presentarán las cuentas del primer semestre y los expertos pondrán la lupa en los resultados para ver si conviene comprar o vender.

En esta ocasión la Bolsa afronta la ronda de presentaciones tras haber registrado el mejor semestre desde 1998. Las cuentas deberán ser buenas y superiores a lo esperado, no ya para que el mercado prolongue la tendencia alcista, sino para enfriar tentaciones de recogida de beneficios.

En los últimos trimestres el perfil con el que la Bolsa afrontaba la temporada era distinto. Lo normal era que los beneficios fuesen malos. Ahora lo normal es que crezcan, dado que las Bolsas están alrededor de un 25% más caras que al cierre del primer trimestre. La actualización de previsiones hecha por empresas como Nokia ha sido a peor, por lo que los resultados pueden ser menos oportunidad y más riesgo.