Arte

Deslumbrante Tiziano

El Museo del Prado dedica al pintor la primera gran antológica en España. Un conjunto de 65 obras, de las que la mitad no han sido vistas nunca en nuestro país, entre ellas 'La venus de Urbino'. Una ocasión única para descubrir al maestro del color

Un ducado. Por ese precio empezó la privilegiada relación de Tiziano con los monarcas españoles, que hoy se traduce en que el Museo del Prado sea propietario de la mayor colección de obras del artista veneciano. El pago de un ducado por un retrato imperial aparece documentado en una carta de 1530; a Tiziano le correspondió ese precio por un cuadro de Carlos V -no se conoce exactamente cuál- y al duque de Mantua, 150 ducados como recompensa por su mediación. Pero el agravio se vio pronto recompensado con el título de caballero cesáreo y miembro de la Espuela de Oro y el nombramiento como pintor oficial del emperador.

El Museo del Prado le devuelve los honores con una antológica, una de las mayores de las organizadas sobre el pintor -Washington le dedicó una muestra en 1991 y París recordó dos años después al artista y su tiempo- y la primera que le dedica la pinacoteca española. La explicación se encuentra en la tendencia del museo a centrarse en el arte español. 'Creo recordar que ésta es la primera gran antológica sobre un artista extranjero en los casi 200 años de historia del museo', añade Miguel Falomir, comisario de la exposición y jefe del Departamento de Pintura Italiana del Renacimiento del Museo del Prado.

La exposición, organizada en colaboración con la National Gallery de Londres, que exhibió entre febrero y mayo un conjunto más reducido, trae a España una treintena de pinturas procedentes de museos e instituciones extranjeras nunca exhibidas en nuestro país. Miguel Falomir cuenta que ha intentado conseguir las mejores obras, por supuesto, con el objetivo de conseguir la panorámica más exhaustiva posible de Tiziano. El punto de partida ha sido la colección del Museo del Prado. A partir de ella, se ha buscado cubrir huecos, centrados, principalmente, en la obra temprana del artista. 'Y creo que se ha conseguido', apunta el experto.

Tan sólo una añoranza. A Miguel Falomir le hubiera encantado volver a reunir las poesías que Tiziano pintó para Felipe II. Son un conjunto de obras mitológicas inspiradas en textos clásicos entre 1553 y 1562 e integrado por Dánae, Venus y Adonis, Diana y Acteón y Diana y Calixto, El rapto de Europa y Perseo y Andrómeda. Las dos primeras se conservan en el Museo del Prado y el resto en la National Gallery, de Edimburgo, el Museo Isabella Stewart Gardner de Boston y en la Colección Wallace de Londres, respectivamente. La tarea de colgarlas juntas, como ya estuvieron en el Alcázar de Madrid durante el siglo XVII, ha resultado infructuosa, sencillamente porque algunos de sus propietarios actuales tienen expresamente prohibido en sus estatutos su préstamo, explica Miguel Falomir.

Del 10 de junio al 7 de septiembre se exhiben, entre otras, La Schiavona (National Gallery, Londres), Hombre de guante (Louvre, París), Tarquino y Lucrecia (Fitzwilliam Museum, Cambridge), El castigo de Marsyas (Palacio arzobispal de Kromeriz) y la alabada La venus de Urbino, cuadro elegido para ilustrar el cartel que anuncia la exposición a las puertas del Museo del Prado, que por primera vez abandona los muros de la Gallería degli Uffizi.

Se trata del Tiziano que más controversia ha generado. La obra fue pintada para Guidobaldo Il della Rovere, duque de Urbino, y para pagarla tuvo que pedir dinero prestado a su madre. La pintura es excepcional en la producción del de Venecia, porque se trata del primer y último desnudo femenino tumbado aislado, del último desprovisto de un contexto narrativo, del único donde la mujer mira directamente al espectador y del único ambientado en un interior contemporáneo. La identidad de la modelo ha sido también motivo de discusión. En los siglos XVIII y XIX la idea más extendida apuntaba a las amantes del duque de Urbino e incluso del propio pintor. Teorías más modernas inciden en una alegoría del matrimonio, lo que llevaría a pensar en la prometida del duque, Giulia Varano, aunque por aquel entonces la joven contaría sólo con 14 años, edad que se considera improbable para una venus. No menos controvertido ha sido el contenido erótico de la pintura.

El más aclamado

La venus de Urbino está considerada la obra emblemática de la exposición, aunque el comisario comprende que al público le resulte difícil destacar una obra entre el conjunto de 65, porque es lo mismo que le ocurre a él. 'A mí personalmente me gusta el Tiziano temprano. Si ves la muestra sin saber de qué pintor se trata, costaría trabajo descubrir que son obras suyas', confiesa el comisario de la exposición. Pero también entiende que para un espectador contemporáneo, el Tiziano de la última época le pueda resultar magnífico. Tiziano estuvo en activo durante 70 años. Fue el pintor más famoso, más aclamado, mimado por la crítica; abordó todos los géneros, formatos, técnicas. Todo unido a su maestría del color. 'Fue un campeón del color, en una época en la que imperaba el dibujo', según Falomir. Y junto a la exposición, las colecciones más importantes de los dos grandes herederos del artista: Rubens y Velázquez. Todo un privilegio.