Consorcio

Cofme, la fuerza del grupo

Nacido en febrero de 1999 con el objetivo de aunar esfuerzos para afrontar el reto de la globalización, el Consorcio de Fabricantes de Material Eléctrico (Cofme) ha pasado en sólo cuatro años de actividad de ser el proyecto ilusionante de siete pequeñas y medianas empresas con vocación internacional a liderar proyectos en más de 10 países de tres continentes, en los que compite directamente con gigantes como General Electric.

Apolo, Daisalux, EGI, Fermax, Hes Hazemeyer, Salicru y Sluz son las siete firmas que integran Cofme en la actualidad, conservando todas ellas su propia identidad, ofertando productos y servicios que no compiten entre sí, pero coordinadas por una estrategia común de penetración en los mercados internacionales y por un programa conjunto de actuaciones para favorecer el crecimiento y la competitividad de cada una.

Los estatutos del consorcio dejan muy claro que Cofme sólo puede estar formado por empresas de capital español y que no sean competencia, y la experiencia acumulada desde su creación les ha permitido comprobar que las actuales empresas que lo integran son, tanto en número como en oferta y rasgos en común, suficientes para poder reunir una amplia gama de soluciones que les permite mantener las máximas garantías de operatividad y de eficiencia.

En palabras de Antonio Cañete, director gerente del consorcio desde su fundación, 'Cofme es la herramienta con la que nuestras empresas reflexionan sobre la complicada actividad empresarial de cada día. A través de reuniones de trabajo se descubren sinergias entre las empresas que permiten la optimización de recursos e infraestructuras nacionales e internacionales. Esta alianza estratégica aprovecha las economías de escala que se producen en la cadena de valor, redundando en beneficios conjuntos'.

Con esta filosofía, Cofme cuenta ya con filiales y sucursales en Alemania, Brasil, Cuba, Emiratos Árabes Unidos, Francia, Hungría, Inglaterra, México, Noruega, Portugal, República Checa, Singapur y China. Además los socios del consorcio disponen de canales de distribución en más de un centenar de países.

Una estructura matriarcal

El negocio internacional aportó el 35% de la facturación del consorcio en 2002, 30,70 millones de euros frente a un total de 86,50 millones, y las previsiones de los responsables de Cofme para el año 2003 son elevar la facturación hasta 139 millones de euros, de los que 103 millones procederán del mercado nacional y 36 millones, de la actividad en el exterior. A pesar de que el pasado año ha sido difícil para la mayoría de las empresas del sector, el negocio de Cofme ha crecido por encima de la media y sus productos se encuentran hoy en los mercados tradicionalmente más exigentes, como Alemania, Francia o Estados Unidos, mercados que aportan el 10% de su facturación por ventas en el exterior.

En su estrategia de internacionalización Cofme ha contado con apoyos del Instituto Español de Comercio Exterior (Icex) y de los organismos de promoción exterior de las comunidades autónomas en las que se localizan sus empresas, Cataluña, Aragón, Euskadi y la Comunidad Valenciana. Mientras, en el mercado nacional la posición de liderazgo que ostenta está avalada por varias décadas de experiencia, personal e instalaciones punteras en investigación y desarrollo que permiten una permanente innovación tecnológica, y los certificados de calidad ISO 9000 para cada una de las siete empresas integradas.

La gama de productos y servicios de Cofme abarca desde sonorización, intercomunicación y megafonía hasta sistemas de suministro eléctrico, pasando por iluminación de emergencia; sistemas de fijación y sujeción; iluminación técnica y arquitectural; porteros electrónicos, videoporteros y sistemas de control de acceso; y componentes y sistemas de electricidad y electrónica.

Para el funcionamiento del día a día Cofme apuesta por una estructura organizativa horizontal, 'de carácter matriarcal', como la define Antonio Cañete, basada en el trabajo en equipo y apoyada en 'una mínima jerarquía'. En este sentido, el consorcio no sustituye al departamento comercial de cada empresa, sino que lo complementa, consiguiendo de esta forma compaginar las ventajas de tamaño y la suma de sinergias propias de un gran grupo con la capacidad de adaptación y el contacto estrecho con el cliente que caracteriza a las pequeñas empresas. Esta es, sin duda, una de las claves de su éxito.

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Alianzas estratégicas para vender fuera

Los consorcios de exportación son agrupaciones de pequeñas y medianas empresas que tratan de establecer una estrategia de comercialización conjunta y unos objetivos similares para iniciar o consolidar la actividad exportadora.

Desde mediados de la década de los ochenta, y con mayor intensidad en los últimos cinco años, los distintos organismos encargados de la promoción exterior, desde el Instituto Español de Comercio Exterior (Icex) hasta las Cámaras de Comercio, pasando por las comunidades autónomas, han coincidido en potenciar esta figura, conscientes de que la mayoría de las pymes españolas adolecen, sin embargo, de los medios técnicos, humanos y financieros que exige la constitución de un consorcio con unas mínimas garantías de éxito.

Todos estos organismos disponen de programas de apoyo a los consorcios, entre los que el más antiguo es el gestionado por el Icex, que desde su creación en 1985 ha apoyado a 330 consorcios, de los que se han beneficiado 450 empresas. El sector de productos industriales es el más numeroso entre los amparados por el Icex, con el 26% del total, seguido de los bienes de equipo (15%), alimentos transformados (14%), equipamiento doméstico (13%) y alimentos frescos con el 11% del total. En opinión de los expertos, las ayudas oficiales son decisivas en los primeros años de vida del consorcio, en los que las necesidades de tesorería son mayores.