Tribuna

Pérfida Albión

La semana ha tenido una perspectiva especial en el ámbito de la nueva economía, con todos los ojos puestos en la Cámara de los Comunes para asistir al 'sí, pero no' que sobre la integración del Reino Unido en el euro lanzaba Gordon Brown. æpermil;ste demostraba, con un encendido alegato a favor del euro que, sin embargo, finalizaba con una nítida negativa a su aceptación actual, que es él quien decide sobre el tema, como pactó en su día con Blair para formar el equipo laborista que arrasa a los conservadores cada vez que se citan en las urnas.

El caso es que casi todo funciona de esta guisa en la pérfida Albión, donde la economía del libre mercado se deja atar alegremente por las decisiones de jueces que no son de este mundo (si no del pasado) y que sólo benefician a las grandes corporaciones sin atisbo alguno de vergüenza.

La noticia de la semana para la economía inglesa ha sido el discurso de Brown y sus efectos, pero para la nueva economía inglesa, europea y mundial, apurando un poco, ha sido la decisión judicial de aceptar a trámite una demanda de la industria discográfica británica contra una tienda en línea que 'vende a precios de fábrica'. CD-Wow (www.cd-wow.com) vende a los británicos y a quien se tercie discos compactos desde su base en Hong Kong, lo que permite precios reducidos, de las 13,99 libras esterlinas que se pagan de media por disco a las 8,99 de su catálogo. Ayer, por ejemplo, día del lanzamiento del videojuego sobre la película The Hulk, lo vendía a 32,99 libras en lugar de las 39,99 habituales. Y ese 20% de descuento lo garantiza también, e incluso supera, al hablar de películas en DVD.

La base jurídica, que podría acabar con la globalización y la nueva economía en Gran Bretaña, reside en un antecedente: la importación por Tesco de pantalones Levi's desde Norteamérica a precios reducidos. Entonces los jueces dictaminaron que el fabricante podía decidir a quién permitía importar. Algo así como una autorización administrativa, que antes de ser traspasada a un tercero requiere refrendo gubernamental. Aunque en España sabemos bien por experiencias viejas y recientes (como la de las farmacias) que, en palabras orwelianas, algunos animales son más iguales que otros: las farmacias son autorizaciones administrativas, pero como están en manos amigas, el Gobierno ha decidido que se puede hacer negocio con su traspaso libremente, como si de un local comercial cualquiera se tratase.

Volviendo a Inglaterra, las discográficas quieren impedir a CD-Wow vender a 8,99 lo que las tiendas venden a 13,99, pero permiten que la cadena Makro, que importa desde Alemania, venda el producto a 7,99 más IVA. A buen entendedor... La gran contradición de la Unión Europea es mantener a un Estado de tanto peso como el Reino Unido fuera del euro, pero dentro del Parlamento Europeo. Y la gran contradicción de la nueva economía es permitir, lógicamente, que los programadores hindúes vendan millones de líneas de código a precio de aprendiz, pero no permitir, a quien se inicia como aprendiz, comprar discos a precios de India o de Hong Kong.

Algunos que predican la globalización deberían leer un viejo poema de Gloria Fuertes que hablaba de tres globos: la nueva economía (digo, la luna) es un globo que se me escapo, y la tierra, seguro que lo recuerdan, el globo donde vivo yo.

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