Secretos de despacho

A ritmo de pedales en Dir

Como buen deportista, el director general de la cadena de gimnasios, Ramón Canela, tiene reservado un pequeño espacio, funcional, para practicar una de las disciplinas en las que se ejercita habitualmente, la bicicleta estática

A poca distancia del más amplio de sus 11 gimnasios, Dir Diagonal, el director general y fundador de la cadena de gimnasios catalana Dir, Ramón Canela, tiene ubicado su cuartel general en Barcelona. De estilo sencillo y funcional, el lugar tan sólo está decorado con algunas muestras de sus aficiones y con objetos relacionados con el mundo del deporte. El más curioso de ellos es una pequeña figura de porcelana que representa a una gimnasta en pleno ejercicio y que es la verdadera protagonista de su mesa de trabajo. Canela reconoce tener un cariño especial a este objeto, que siempre le acompaña y que compró de pura casualidad en una floristería.

En un extremo de la estancia hay una bicicleta estática, con la que aprovecha para hacer ejercicio en sus ratos libres. El ciclismo es una más de las distintas especialidades que practica el ejecutivo. Sólo un deportista que ha practicado disciplinas tan dispares como rugby, frontón, fútbol, natación y vela sabe transmitir la pasión por el deporte a los más de 72.000 clientes de la empresa, un 4,5% de los habitantes de Barcelona.

En una sala contigua a su escritorio hay una amplia mesa y un rincón con varios sofás. Aquí es donde Canela recibe sus visitas. Dos cuadros se encuentran expuestos en las paredes. Uno de ellos representa un paisaje de la localidad pesquera de Cadaqués, mientras que el otro es una representación de estilo impresionista.

El director general reconoce que no tienen más valor que el puramente sentimental, pues son de la época en la que puso en marcha uno de sus primeros centros. Canela es un aficionado al arte. Prueba de ello son los diversos volúmenes dedicados a su historia que guarda en las estanterías.

En su despacho también tiene cabida una de sus principales aficiones, la fotografía. Sin embargo, el fundador de Dir dista mucho de ser un simple aficionado. Es todo un profesional. Previamente a la inauguración de su primer centro, en 1979, era propietario de un negocio de fotografía que fundó cuando tenía 24 años, hace ya tres décadas. Entre los retratos expuestos, puede verse a Canela con algunos amigos practicando otra de sus aficiones, montañismo. En una de las fotografías aparece junto a la presidenta de la Fundación Dir y esposa del presidente de la Generalitat de Cataluña, Marta Ferrusola.

Un sitio destacado dentro de su escritorio lo ocupan diversos galardones que el directivo ha acumulado estos años en reconocimiento a su gestión. El último incorporado es el premio que le reconoce como emprendedor del año 2002 en Cataluña que otorga Ernst and Young y la escuela de negocios IESE. El directivo cree que el jurado valoró en su decisión que Dir se haya convertido en un genérico de gimnasios en Barcelona.

Canela reconoce que la gestión de los 11 gimnasios es cada día más complicada (en los últimos cuatro años ha abierto ocho centros más). Sin embargo, el aumento de responsabilidades no ha ido acompañado de una delegación de tareas. 'Me gusta controlar todos los pequeños detalles', dice. Un negocio que ingresó en 2002 cerca de 24 millones de euros.

Lejos de plantear una expansión por la geografía española, el directivo tiene claro que el desarrollo se ha de centrar en Barcelona. 'Un amigo propietario de un gimnasio en Madrid me dice que soy afortunado, porque en Barcelona la gente después de la jornada laboral va al gimnasio a practicar deporte, mientras que en la capital la gente se va de copas'.

Mil calorías la hora

Ramón Canela admite que en la actualidad cuando menos tiempo dispone para practicar deporte es cuando más lo necesita. El cúmulo de responsabilidades dificulta que dedique al deporte tanto tiempo como hace unos años, dice.

Eso sí, ha ubicado en su despacho una bicicleta estática, similar a las que se utilizan en sus centros, para sacar partido de sus ratos libres.

'Tengo una buena resistencia. Al margen del tiempo que lleve sin hacer ejercicio, una vez empiezo a pedalear quemo una media de 16 o 17 calorías por minuto, unas 1.000 la hora'.