Tecnología

La luz roja sigue encendida

No invertir en tecnologías hasta que la crisis remonte. Es la consigna en las principales empresas reunidas esta semana en el foro anual de Accenture. Nadie espera que la recuperación llegue antes de 2004

Las luces rojas llevan tiempo encendidas entre la legión de 75.000 consultores de Accenture que trabajan en 47 países. La preocupación se ha extendido como una mecha entre todos ellos porque las empresas están rescindiendo drásticamente los contratos hasta nueva orden. Boeing, Young & Rubicam, Telefónica, CanTV, Nortel... compañías de todos los sectores y países, en su afán ahorrador, han recortado uno de los primeros gastos del que prescinden en épocas de crisis: la consultoría. Ahí es quizás donde más se ve el parón que invade desde hace meses a la industria de tecnologías de la información. Las empresas no compran, intentan vivir de lo que adquirieron hace años.

Accenture, una de las referencias en el sector, con ingresos anuales de 11.000 millones de dólares, llevaba una década acostumbrada a crecimientos anuales del 30% en su división de tecnología. Eran los felices años noventa, cuando todo era posible en un entorno de expansión sin límites. El amargo despertar ha llegado durante este ejercicio, cuando la compañía ha visto estancarse el negocio en un black zero, como lo denomina un consultor estadounidense que esta semana participaba en el Global Convergence Forum, una reunión anual que la compañía celebra desde hace 15 años junto a los clientes más relevantes. 'Estamos a las puertas de las pérdidas, el negocio no da más de sí', afirmaba esta fuente.

En los pasillos del fastuoso hotel de Phoenix (Arizona) donde se ha celebrado el congreso se rumiaba una misma sensación: los tiempos no están para fastos, pero, aun así, hay que seguir con la rueda, sea como sea. Entre hoyos de golf y viajes en jeep al desierto de Arizona, todos se empeñaron en buscar una salida que se adivina difícil.

'Primero fue la limpieza, ahora es la recuperación y luego vendrá la cosecha, pero nadie sabe cuándo será', afirma el vicepresidente de Siemens

Volver a creer

Para Accenture, que ha visto reducir los niveles de crecimiento anuales del 30% al 0%, es vital volver a hacer creer a las empresas en la necesidad de invertir en tecnologías. Pero las compañías, indistintamente del sector al que pertenezcan, tienen bastante claro que aquellos tiempos de inversión a ciegas, dentro de un largo proyecto multimillonario liderado por una consultora, se han acabado. 'Es cierto que les necesitamos, quién mejor que ellos para extender en la sociedad la necesidad de usar tecnologías de la información', afirmaba el directivo de una empresa alemana de telefonía. 'Pero ya no estamos dispuestos a comprar humo. El dinero se cuenta con los dedos de la mano'.

Las consultoras han dejado de construir para vender. Ahora es la empresa quien dicta qué, cómo y por cuánto. Y algunas compañías están diciendo que no indefinidamente. Boeing, por ejemplo, ha decidido no renovar los millonarios contratos con Accenture y desarrollarlos ella misma desde dentro. 'Este sector lo está pasando francamente mal', comentó Scott Griffin, vicepresidente de la compañía. Boeing, según explicó este directivo, ha encontrado una salida integrando diversos sistemas informáticos específicos de la industria aeronáutica a gran escala y vendiéndoselos a otras compañías. 'Este negocio supone ya el 20% de los ingresos de la empresa', aseguró Griffin. ¿Para qué contratar entonces a una consultora? ¿Y para qué seguir innovando mientras los actuales sistemas funcionen?

Es lo mismo que ha hecho la española Telefónica, o la operadora de telefonía venezolana Cantv, examinando con lupa los contratos tecnológicos que firma. Se acabaron los experimentos y las innovaciones, ahora se imponen los planes de ahorro, como el que ha emprendido Siemens, nada menos que de 1.000 millones de euros.

Han sido demasiados años de inversión superflua, de cargarse con millones y millones de euros en sistemas, infraestructuras y proyectos tecnológicos punteros que, en muchos casos, no han valido de nada.

Fuera de los círculos oficiales, algunos directivos volvieron a recordar en Arizona el caso de Fundation, un sistema ideado por Accenture que compraron las mayores empresas de varios países. En España lo adoptaron casi todas las compañías del Ibex 35, desde los bancos hasta Endesa, pasando por Telefónica. '¿Qué pasó con ese sistema, se paralizó?'. 'Bueno, no se puede decir así, digamos que se redefinió'. Los clientes vieron cómo, de la noche a la mañana, de un proyecto que se les había vendido como la séptima maravilla no se volvía a hablar más. Millones de euros esfumados.

Otra muestra del derroche y desconocimiento de algunas compañías a la hora de adquirir tecnología: el proyecto para integrar el sistema de facturación costó a Cantv (la telefónica venezolana) 70 millones de euros. Es lo mismo que Telefónica pagó por el mismo sistema en todos los países de Latinoamérica donde está presente.

Importante si tiene utilidad

Los ejecutivos de las mayores compañías tienen claro que algo tiene que cambiar, algo muy profundo, en la manera en que se usa y se vende la tecnología. 'Los clientes van a querer estar más y más involucrados en el diseño de las nuevas soluciones tecnológicas', asegura Dan Elron, socio de Accenture a nivel mundial para alta tecnología.

Casi todos los ejecutivos piensan que se está entrando en un periodo de dominio del cliente, en el que la tecnología sólo tendrá importancia en la medida en que tiene utilidad. 'Es cierto que en los últimos meses hemos reducido la tasa de inversión', afirma Didier Lebrat, responsable de Orange. 'Y la recuperación está relacionada con afianzar el excesivo crecimiento de los últimos años. No lo veremos hasta que pasen cuatro trimestres, porque estamos sobrados de tecnología'. Es decir, que antes de esa fecha las empresas no están dispuestas a gastar un euro de más en sistemas que no sean estrictamente necesarios.

Mientras tanto, la percepción general sobre la recuperación es de pesimismo. Una votación interna llevada a cabo a través de agendas electrónicas entre todos los asistentes al foro de Accenture mostró cómo el 44,7% del público pensaba que el repunte llegaría en los próximos dos años. Sólo el 7,4% afirmó que la recuperación ya estaba aquí, y el 12,8% opinó que no llegaría antes de final de año.

'Ha habido tres olas', opina Stefan Lagkamp, vicepresidente de Siemens. 'Primero fue la limpieza, ahora es la reconstrucción y luego vendrá la cosecha, pero ninguno sabemos predecir cuándo será'. Luis Furnells, responsable de sistemas e infraestructuras de Telefónica, cree que se ha producido un cambio drástico, pero su visión no es pesimista. 'El 50% del flujo de negocio de Telefónica viene de Latinoamérica. Claro que tiene que llegar una recuperación de estos países, sobre todo de Argentina y Brasil'. Según Furnells, Telefónica está dando respuesta a la crisis de tres maneras: 'Concentrándose en mercados naturales, como Latinoamérica; reestructurando las empresas y sectores que van mal, como en el caso de la tercera generación de telefonía móvil y la televisión digital, y aumentando el músculo financiero'.

Otra de las compañías presentes en el foro, EMI, también ha visto descender drásticamente los niveles de crecimiento que registraba desde los años ochenta. Y, en este caso, la culpa no ha sido de la excesiva inversión tecnológica, sino de la imposibilidad de ésta para controlar las posibilidades que esa misma tecnología ha abierto a otras empresas como Napster (antes de su cierre) o Kazaa. Es decir, por la aparición de otros formatos musicales que la industria discográfica es incapaz de controlar y rentabilizar.

'A consecuencia de la tecnología, lo que supone robo y falta de ingresos en una industria son ingresos incrementales en otra', afirmó durante su intervención en el foro John Rose, vicepresidente ejecutivo de EMI. Este directivo reveló que al mes se producen 2.000 millones de intercambios de ficheros musicales de ordenador a ordenador, lo que representa el 40% del tráfico en Internet. John Rose ya no habla, como siguen haciendo otros gurús del mundo de la música, de parar este fenómeno, sino que puso el dedo en la llaga al afirmar que el futuro de la industria discográfica pasa por sacar beneficio del fenómeno aliándose con las operadoras de Internet. 'Son dos industrias que tradicionalmente se han dado valor, pero ahora han chocado', afirmó. 'Si esta evolución no se gestiona de tal manera que produzca beneficios a ambas, se paralizará el sector'.

Difusas soluciones para nuevos retos abiertos en las empresas. La tecnología parece haber llegado a un techo muy difícil de superar respecto a los niveles anteriores, al menos en los mercados occidentales. Por eso, cada vez más, se impone la mira hacia otros mercados, como explica un socio mundial de Accenture. 'Antes, países como Panamá, Colombia o Bolivia ni los mirábamos. Desde hace meses, no sólo nosotros, sino las mayores empresas tecnológicas, estamos poniendo una pica allí. Aunque sean contratos minúsculos'.

David dorman at&t, 'Potenciar nuevas áreas de negocio'

David Dorman, presidente de la compañía telefónica estadounidense AT&T, fue uno de los pocos ejecutivos que se mostró optimista con muy pocos matices. El sector, anunció, está a las puertas de la recuperación.

Como muestra, Dorman hizo pública la nueva estrategia de la empresa que dirige, dedicada a potenciar el mercado residencial estadounidense, en un intento por reducir la distancia con los competidores, que en los últimos años han hecho mella en los resultados del coloso.

Para ello, anunció un millonario contrato con Accenture a cinco años para reforzar el área de marketing y reducir costes. Con este fin, casi 300 trabajadores de AT&T trabajarán codo a codo con la consultora.

La telefónica está decidida a ser mucho más agresiva, ya que el contrato firmado esta semana forma parte de otro global de 2.600 millones de dólares para transformar completamente su anticuada red de ventas de la división de llamadas de larga distancia.

Meg whitman ebay , 'El secreto está en la evolución constante'

Es la niña mimada de los analistas, la empresa que, ejercicio tras ejercicio, sorprende a todo el mundo con sus resultados. Para ser una empresa de Internet, dicen muchos, Ebay ya ha vivido demasiado. Pero nadie puede reprocharle sus apabullantes cifras, que Meg Whitman, la fundadora, se encargó de recordar durante su intervención en el foro de Accenture: 69 millones de usuarios, 5.000 artículos subastados cada segundo en todo el mundo, ventas de 5.300 millones de dólares y gasto por persona de 684 dólares al segundo.

¿Cómo se consigue eso? ¿Y cómo se logra mantener? 'El secreto está en evolucionar constantemente', afirmó Whitman. Ebay, que empezó como una subasta en Internet, está convirtiéndose cada vez más en una tienda con precios fijos. Este tipo de transacciones cerradas supone ya el 26% del negocio, y la empresa se propone llegar al 50%. Además, Ebay pretende evolucionar del mercado de particulares hacia el empresarial, haciendo de plataforma para que las compañías puedan comprar y vender.

Steve ballmer microsoft, 'Hay que hacer callar a los agoreros'

Steve Ballmer no pareció contentar a un auditorio ávido de soluciones o recetas para encarar una crisis que dura ya demasiado. Se suponía que el presidente de la mayor empresa de tecnología, Microsoft, el referente por antonomasia, debía haber abierto un camino o al menos señalar una luz de por dónde va al futuro. Sin embargo, Ballmer se limitó a afirmar que, 'aunque las cosas están duras y difíciles en la industria tecnológica, no hay que hacer caso a los agoreros que prevén una lenta recuperación'. Según Ballmer, la tecnología aún tiene que crecer mucho entre las empresas, ya que 'estamos en las puertas de la revolución'.

A continuación, el presidente de Microsoft se embarcó en una defensa a ultranza de su sistema .Net, que la compañía lanzó hace dos años. Esta plataforma, destinada a hacer que las empresas trabajaran en entornos de red, no ha tenido la repercusión esperada. 'Ballmer piensa quizás que no le viene mal un poco de marketing', comentó el directivo de una empresa rival.