EEUU

La economía de EE UU creció el 1,6% hasta marzo, menos de lo previsto

Con una guerra en ciernes, el precio del petróleo al nivel más alto en doce años y una drástica caída de la confianza de los consumidores, la economía de EE UU apenas logró crecer entre enero y marzo ligeramente por encima del trimestre anterior (1,6% frente a 1,4%), aunque a costa de una destrucción de 262.000 empleos.

Pese a la mala acogida por los expertos de la primera estimación oficial del crecimiento del PIB en el primer trimestre, el dato supera con creces el desarrollo de las principales economías europeas o Japón.

El gasto de los consumidores, que representa dos tercios del PIB, creció el 1,4%, lo que supone el nivel más bajo desde el primer trimestre de 1993 y un descenso desde el 1,7% registrado en el último trimestre de 2002.

Los expertos aseguran que, una vez despejada la incertidumbre de la guerra, el consumo se animará en la segunda mitad del año. Aún así, las ventas de viviendas unifamiliares crecieron en marzo el 7,3%, según la Asociación de Agentes Inmobiliarios. El gasto en construcción de viviendas subió un 12% en los tres primeros meses, en tasa interanual.

Y la encuesta de la Universidad de Michigan recogía ayer un aumento de la confianza de los consumidores en abril, desde el mínimo en nueve años al que había caído en marzo, lo que anticipa un repunte del consumo. 'Las ventas de coches en los primeros días de abril apuntan una nueva subida que, de mantenerse, echarán por tierra unas de por sí positivas previsiones', asegura el jefe de asesoría del Royal Bank of Scotland en Nueva York, Ram Bhagavatula.

Cae el gasto en servicios

Buena parte del pobre crecimiento se atribuye a la caída del gasto en servicios un 0,5%, sobre todo en viajes aéreos, que cayeron al nivel más bajo desde el primer trimestre de 1991.

Los responsables del Departamento de Comercio explicaban que la caída de viajeros extranjeros, el menor gasto en gas y electricidad y un descenso en las actividades de ocio han sido las razones principales para la desaceleración en el primer trimestre.

De acuerdo con estos argumentos, una mayor incidencia de la neumonía atípica sobre el turismo en EE UU será un factor negativo para el PIB en el segundo trimestre. El Libro Beige de la Reserva Federal apuntaba el pasado miércoles que la enfermedad ya ha empezado a tener incidencia negativa en distritos como San Francisco y Atlanta, donde se realizan numerosos vuelos y conexiones hacia Asia.

Las perspectivas empresariales tampoco son muy optimistas. La formación bruta de capital fijo cayó un 4,2% en tasa interanual hasta marzo, después de haber registrado un aumento del 2,3% a finales de 2002. La caída estuvo liderada por un descenso del 4,4% del gasto en equipamiento y software, lo que supone la primera caída en un año.

Con este escenario, la Reserva Federal decidirá el próximo 6 de mayo sobre los tipos de interés. Las tensiones inflacionistas han crecido, al subir el deflactor del PIB del 1,8% al 2,5%.

Las encuestas castigan la política de Bush

El 54% de los estadounidenses opina que el presidente de EE UU, George Bush, no presta suficiente atención a la situación económica del país, según una encuesta de Gallup para USA Today y la cadena de televisión CNN.

La encuesta muestra que el 47% de los encuestados cree que las nuevas reducciones de impuestos propuestas por Bush son una mala idea en este momento aunque el 42% considera que es una buena solución para animar la economía.

No obstante, el 31% de los encuestados entiende que las rebajas fiscales no tendrán un efecto inmediato sobre la economía y el 26% opina que causarán más daño que bien.

Aunque los resultados de la invasión de Irak y la guerra contra el terrorismo han elevado la popularidad del presidente entre casi todos los sectores de la opinión pública, la economía se presenta ahora, como ya le sucedió a su padre, como uno de los principales caballos de batalla de cara a las elecciones presidenciales de 2004.

De hecho, una vez que la guerra contra Irak ha terminado, Bush se ha vuelto a centrar en la agenda doméstica. Los expertos electorales consideran que la seguridad será un factor prioritario en las próximas elecciones, pero que Bush no logrará la reelección si no consigue reactivar el crecimiento.