Política

Aznar logra que la convención del PP eluda el debate sobre la sucesión

El único que rozó de pasada el futuro relevo en el cartel electoral fue el presidente fundador del PP, Manuel Fraga, en una referencia histórica que no pasó inadvertida. El presidente de la Xunta recordó la reunión que en 1989 mantuvo en Perbes con los pesos pesados de la entonces Alianza Popular, de la que salió el nombre de José María Aznar como nuevo líder del partido frente al de su preferida, Isabel Tocino. La refundación formal tuvo lugar en el congreso de Sevilla de 1990, en el que, según señaló Fraga, intentó encauzar, 'quizás con excesivo optimismo por mi parte', advirtió, la convivencia entre 'la tradición liberal conservadora y el sector cristiano social'.

Ninguno de los protagonistas de la convención pareció darse por aludido con estas palabras, complementadas luego por Fraga con elogios al ex secretario general de su partido Francisco Álvarez Cascos, 'el mejor ministro de Fomento de la historia de España'. Poco antes había intervenido su sucesor en el cargo, Javier Arenas, que centró su intervención en los ataques al PSOE.

La clausura de la convención retomó la normalidad cuando intervino José María Aznar, quien evitó en todo momento cualquier referencia al debate sucesorio. La víspera, había empleado para conseguir idéntico objetivo su anunció testimonial de que acompañará a los concejales del PP en la lista municipal por Bilbao, un gesto que cogió desprevenido al presidente del partido en el País Vasco, Jaime Mayor Oreja, y que ha causado inquietud entre quienes dentro de las filas del PP vasco opinan que cualquier intromisión de la dirección nacional en este ámbito territorial les restará votos. No obstante, desde el comité ejecutivo popular se recuerda que en las pasadas elecciones generales el PP fue la formación más votada en Bilbao.

Aznar no ahorró en su discurso elogios a la política económica coordinada por Rodrigo Rato, el único vicesecretario general del PP que no intervino en la convención. También se refirió a la catástrofe ecológica provocada por el Prestige y emitió duras críticas contra el líder del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero.

La 'revolución' del empleo

El presidente aseguró que la creación de empleo 'ha sido la gran revolución' de los últimos años y que ésta se ha debido a un crecimiento económico superior al de la media comunitaria, al saneamiento de las cuentas públicas, a la apertura de mercados y a la rebaja de impuestos. Aznar expresó su seguridad en que el PP ganará los comicios locales y autonómicos del mes de mayo y fijó cuatro prioridades: la atención a los mayores, la rebaja del precio de la vivienda mediante un mayor compromiso entre las distintas administraciones, la integración de los inmigrantes y la mejora de la educación.

En sus referencias a la crisis del Prestige, Aznar eludió todo comentario sobre la división que azota al PP gallego, puesta de relieve tras el cese/dimisión del ex consejero Xosé Cuiña y la posterior remodelación de Gobierno. Sin embargo, admitió que el PP 'pasa por momentos difíciles' como consecuencia de la gestión de la catástrofe ecológica, situación que piensa remontar gracias al plan integral destinado a esta comunidad que el Ejecutivo presentará antes de fin de mes. 'No han conseguido hundirnos ni nos hundirán', señaló el presidente en referencia a la ofensiva socialista.

Aznar finalizó su discurso cuestionando la capacidad del PSOE para cohesionar y vertebrar España, sospecha que más tarde concilió con la oferta a este partido para gobernar juntos los ayuntamientos del País Vasco.