Restauración

La Asociación de Vales de Comida cuestiona la tarjeta del BBVA

El reciente anuncio del BBVA de lanzar una tarjeta para competir con los cheques de comida de las empresas ha puesto nerviosos a los principales operadores de este sector. La Asociación Española de Emisores de Vales de Comida, que agrupa a las tres grandes empresas del ramo (Ticket Restaurant, Sodexho y Cheque Gourment), ha elevado a la Agencia Tributaria una serie de preguntas sobre la viabilidad, desde el punto de vista legal y fiscal, de la tarjeta que el BBVA pretende lanzar al mercado para competir con los cheques de comida.

Según Thierry de Jaham, presidente de la asociación, la legislación actual es muy precisa respecto a los cheques de comida, ya que establece un pago máximo de 7,81 euros por persona y día hábil, y todo lo que exceda de esta cantidad se considerará pago en especie y, por lo tanto, deberá tributar.

Además, se especifica que este pago sólo se podrá utilizar como ayuda alimentaria, por lo que el uso de los cheques únicamente tiene validez en los establecimientos que están adscritos al IAE (impuesto de actividades económicas) de hostelería, es decir, en los restaurantes. Por ejemplo, se podrían utilizar en la cafetería de unos grandes almacenes, pero no en el resto de la tienda.

BBVA 5,67 0,14%

Las empresas emisoras de vales de comida creen que una tarjeta como la que prepara el BBVA puede dar lugar a una utilización diferente de la que especifica la ley y usarse en otro tipo de establecimientos al margen de los restaurantes, según explica Thierry de Jaham.

La asociación ha solicitado información sobre el modo de controlar un medio de pago como el que la entidad bancaria ha anunciado.

De hecho, algunas de las empresas que integran la asociación ya han intentado antes lanzar una tarjeta que equivalga a un talonario de cheques de comida, semejantes a los que se utilizan en otros países. Pero las dificultades técnicas para controlar su uso sólo en los restaurantes ha impedido su lanzamiento. Uno de los atractivos que presenta la tarjeta que prepara el BBVA es la comisión que cobrará al establecimiento receptor (entre el 2,75% y el 3%), inferior al 4% que cargan las empresas emisoras de vales. Esto, según Thierry de Jaham, no es real, porque a este porcentaje hay que añadirle el coste de la llamada telefónica que supone pasar la tarjeta.

En todo caso, si la Agencia Tributaria no encuentra inconveniente en la utilización de este medio de pago para ayuda alimentaria, las empresas emisoras de vales se plantearían la posibilidad de ampliar su gama de formatos. Esto supondría la emisión de tarjetas magnéticas específicas para restaurantes y el empleo de nuevas tecnologías con chips incorporados a las tarjetas.

El BBVA anunció hace un mes escaso que prevé emitir unas 150.000 unidades en los tres próximos años, lo que supondría un verdadero varapalo para el sector.

Los recortes de las empresas golpean al sector

Los recortes de gastos que han puesto en marcha numerosas empresas, así como los despidos anunciados por algunas compañías, han incidido de forma directa en el sector de vales de comida. Los emisores de cheques consideran, sin embargo, que esta forma de pago beneficia tanto a las empresas como a los trabajadores y que, por tanto, se deberían fomentar por ambas partes. Pero lo cierto es que frente al crecimiento del 20% registrado en 2001, cuando se facturaron unos 250 millones de euros, este año el volumen de negocio sólo aumentará en torno al 5%. Esto supone un auténtico frenazo a los planes de consolidación y expansión de las tres principales sociedades (todas filiales de multinacionales francesas).Thierry de Jaham reconoce que 2002 es un año especialmente malo, ya que ha disminuido el número medio de usuarios por empresa adherida al sistema. La previsión para este ejercicio era crecer en línea con 2001. Sin embargo, en el último trimestre del año pasado se inició un estancamiento que se ha mantenido en 2002.