Análisis de coyuntura

Se estabiliza la confianza industrial en Alemania

En noviembre, el IFO (indicador de confianza empresarial alemán) cayó por sexto mes consecutivo. Sin embargo ha suavizado la caída de meses anteriores. La evaluación de las condiciones empresariales actuales mejoró por tercer mes consecutivo; en cambio, la valoración de las expectativas empresariales futuras cayó de manera bastante pronunciada, siendo el principal responsable de la caída del índice general. La evolución del indicador sugiere que el deterioro del sector podría haberse estabilizado.

Por su parte, la confianza de los empresarios franceses aumentó considerablemente en noviembre, favorecido por una continuidad en la mejora de las carteras de pedidos y del ritmo de producción, así como por la reducción en el inventario de productos terminados.

El crecimiento interanual del PIB francés en el tercer trimestre fue peor de lo esperado, sólo un 0,8% interanual (1,3% previsto). La desviación negativa respecto a la previsión procedió de la demanda doméstica: variación de inventarios, gasto público e inversión empresarial. El bajo nivel de la confianza empresarial durante el trimestre ha sido el principal causante de que la contracción en la inversión empresarial y la desacumulación de inventarios hayan superado lo previsto.

Si la variación de existencias hubiera estado en línea con la previsión, el crecimiento del PIB habría sido del 1,2%, muy similar a lo esperado. El sector público también ha restringido su volumen de gasto, probablemente influido por los problemas de desequilibrio presupuestario. En cambio, el consumo privado ha cumplido las previsiones, y la inversión familiar ha superado incluso nuestras expectativas. El sector exterior ha estado en línea con lo esperado, aportando 0,4 puntos al crecimiento agregado (la mejor contribución desde 1997).

En el Reino Unido, las ventas al por menor crecieron en octubre un 5,6% interanual, en línea con la mayor fortaleza esperada. Entre enero y octubre, el indicador creció un 5,4%, haciendo previsible el mantenimiento del buen tono del consumo privado.

El IPI chileno superó nuestra previsión en octubre al crecer un 7,1% interanual. Sin embargo debemos ser cautos a la hora de valorar este dato por la existencia de un posible efecto calendario.

En Estados Unidos los indicadores de consumo recientemente publicados han sorprendido favorablemente, lo que aleja el fantasma de una segunda recesión. En octubre el consumo privado ha crecido un 0,2% intermensual y un 1,9% en tasa interanual, superando nuestra previsión. Con todo, pese al fuerte debilitamiento del consumo en septiembre, el balance en el trimestre agosto/octubre ha sido positivo, con crecimiento del 0,5%, inferior al de trimestres anteriores, pero mejor de lo esperado. El ingreso disponible, por otra parte, ha caído ligeramente (-0,03% en tasa intermensual) y la tasa de ahorro se ha reducido dos décimas, situándose en el 4,2%. Otro dato positivo es la confianza del consumidor, que después de caer consecutivamente durante cinco meses ha vuelto a aumentar en noviembre. Si en los próximos meses se consolida dicha mejora, el debilitamiento del consumo será leve, lo que sin duda es de vital importancia para sostener el aumento de la producción. A los datos de consumo hay que añadir los de pedidos duraderos que han sido mejor de lo previsto.

El PIB ha crecido en el tercer trimestre del año un 1,8% con respecto al mismo periodo del año anterior, con un aumento similar de la demanda interna. El análisis de la tendencia de los distintos agregados muestra que ha continuado la ligera desaceleración del consumo privado, se ha suavizado la caída de la inversión en equipos y en otros elementos de capital y se ha mantenido fuerte la inversión en construcción.

Por otra parte, se ha producido una apreciable recuperación de las exportaciones y de las importaciones, en las que ha incidido el nuevo repunte en los precios de los hidrocarburos.

Con esta evolución y con la información proporcionada por los indicadores mensuales, hemos elevado una décima la previsión de crecimiento del producto interior bruto (PIB) para el conjunto del año 2002 hasta el 2% y mantenemos una previsión del 2,5% para el año 2003.

En cuanto a la demanda interna, esperamos que en 2002 crezca un 1,9% y que en 2003 lo haga en un 2,2%. Este crecimiento del año próximo se conseguirá con una suave recuperación del consumo privado, algo más intensa en el segundo semestre, con una lenta pero sostenida recuperación de la inversión empresarial (que en el conjunto del año aumentará un modesto 0,6%, frente a una caída del 2% con la que va a cerrar este año) y con una desaceleración de la inversión en construcción que no evitará que este componente de la demanda interna sea el que registre un mayor ritmo de crecimiento por tercer año consecutivo. Pese a la recuperación de las importaciones, el saldo neto exterior va a aportar el año que viene tres décimas al crecimiento del PIB.

Las mayores dudas respecto a 2003 se concentran en: a) la intensidad de la desaceleración en la inversión en construcción, que lleva seis años de fuerte crecimiento; b) la evolución del precio del petróleo ante las tensiones bélicas en Irak, que podría restar renta disponible y elevar la intensidad de las importaciones por unidad de producto interior bruto, además de posponer planes de inversión, y c) la duración e intensidad de la recesión alemana, que podría retrasar la recuperación de las exportaciones a Europa y abortar la recuperación industrial.