Comienzan las negociaciones del gobierno brasileño con el FMI
La misión del FMI que comienza hoy su visita a Brasil someterá a debate la decisión del presidente Fernando Henrique Cardoso de no aceptar un aumento de la meta de superávit presupuestario fijada para el 2003.
En Lisboa, donde participa de una reunión con el gobierno portugués, Cardoso ha explicado que no ve ninguna razón para aumentar la meta de superávit presupuestario de 3,75% del Producto Interno Bruto (PIB), fijada para el próximo año.
Cardoso, que entregará el poder el 1 de enero al electo Luiz Inácio Lula da Silva, dijo además que su sucesor comparte esa opinión.
En los últimos días han surgido especulaciones en los mercados financieros de que la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI), que hoy inicia una revisión del acuerdo con Brasil por 30.400 millones de dólares, abordará la posibilidad de elevar la meta de superávit fijada.
"No veo ninguna razón para imaginar que se necesite aumentar el superávit en este momento. Y el presidente Lula tiene la misma sensibilidad que yo en ese asunto", dijo el saliente mandatario a periodistas el domingo.
Cardoso dijo que el propio Lula le transmitió esa opinión en una cena que compartieron en la sede del gobierno brasileño en la noche del viernes.
La misión del FMI permanecería en Brasil por unas dos semanas. El lunes vería a representantes del sector privado en Sao Paulo mientras que el martes se reunirá con el equipo económico del gobierno, en Brasilia.
También deberá entrevistarse con el dirigente Antonio Palocci, del Partido de los Trabajadores (PT) de Lula y designado jefe de los equipos técnicos que participan de la transición de gobierno.
El PT, que no participará de las negociaciones con el Fondo -a cargo del gobierno en funciones- ya había indicado que no contempla proponer cambios a las metas fiscales acordadas con el FMI.
Según el propio Palocci, la entrevista que tendrá con los representantes del FMI sólo será un primer contacto del organismo con el gobierno entrante pero, remarcó, el PT no participará de negociaciones con el Fondo hasta que no asuma el poder.