Alzamiento

Rechazo interior y exterior a la llamada de militares venezolanos a la rebelión

El llamamiento a la desobediencia hecho el martes por un grupo de militares venezolanos disidentes no logró el respaldo ni del Ejército ni de buena parte de los ciudadanos. En el exterior, la Organización de Estados Americanos (OEA) también condenó el alzamiento, ya que considera que quebranta 'la lealtad constitucional que los oficiales de las Fuerzas Armadas le deben al presidente'.

La oposición, ambigua al principio, terminó manifestando su total solidaridad con los rebeldes y anunciando que coordinará con ellos nuevas protestas 'democráticas'. El alzamiento hizo temer un nuevo intento de golpe de Estado. Sin embargo, los rebeldes no han encontrado de momento apoyos internos ni externos, al contrario de lo que sucedió en el golpe de abril, que contó con el consentimiento tácito de EE UU.

El Ejecutivo descalificó ayer la revuelta y tildó a los disidentes de 'fracasados' y 'payasos'. Desde el martes por la noche, los 14 militares, activos pero sin tropas a sus órdenes, están concentrados en la plaza Altamira de Caracas para exigir la renuncia de Chávez. 'Nos declaramos en desobediencia legítima y desconocemos el régimen actual, hacemos un llamamiento a todos los integrantes de la Fuerza Armada Nacional para que nos acompañen en esta misión', declaró el portavoz de los insurgentes, el general Enrique Medina. Seis de los rebeldes están bajo investigación por su participación en el golpe de abril.

El último año está siendo convulso para el Gobierno de Venezuela. La Administración reconoce que el PIB se contraerá este año del 4,8% al 5%. La falta de confianza de los inversores extranjeros provocó en febrero que el Ejecutivo aprobase la libre fluctuación del bolívar para frenar la sangría de divisas del Banco Central. La meta se logró, pero el bolívar ha perdido la mitad de su valor.

Venezuela ha padecido en menos de un año tres huelgas generales y un golpe de Estado frustrado. Pero el apoyo popular de Chávez sigue siendo lo suficientemente amplio como para hacer fracasar las tentativas opositoras para desalojarle del poder.