Proyecto

Repsol diseña una planta para servir hidrógeno a los autobuses de Madrid

CUTE son las siglas en inglés de un ambicioso proyecto de los Quince que pretende conseguir un transporte urbano limpio para Europa. Su apuesta pasa por reemplazar los motores de explosión convencionales por una tecnología de la pila de combustible de hidrógeno, que sólo emite vapor de agua a la atmósfera y, además, reduciría considerablemente el ruido.

Ello es posible gracias a que en el motor del vehículo no se produce combustión alguna, sino una reacción química del hidrógeno y el aire. Un sistema de pilas se encarga de controlar esta reacción y liberar la energía en forma de electricidad.

Los madrileños serán los primeros ciudadanos de la Unión Europea que podrán comprobar la eficacia de esta tecnología. Arturo Martínez, jefe de la división de control y desarrollo de la EMT, asegura que la empresa pública fletará 'en abril del año que viene el primero de los cuatro autobuses' que se prevén probar durante dos años.

Las empresas de transporte público de otras nueve ciudades están embarcadas en este proyecto europeo: Amsterdam, Barcelona, Estocolmo, Madrid, Hamburgo, Londres, Luxemburgo, Oporto, Stuttgart y Reikiavik. Martínez explica que el privilegio de que sea la EMT de Madrid la que inicie el proyecto CUTE se debe a que en mayo de 2003 se celebra en esta capital el Congreso Mundial del Transporte Público.

Tres de los autobuses que se probarán en Madrid corresponden a este proyecto, que ha elegido el modelo de autobús Cítaro de Mercedes-Benz. El cuarto será un City Class, de Iveco-Pegaso. Martínez explica que en este último caso se probará 'un motor híbrido de pila de combustible de hidrógeno y de tracción eléctrica', que corresponde a otro programa de investigación, City Cell.

Las ventajas para el medio ambiente que puede suponer prescindir de los combustibles fósiles tropiezan con los múltiples inconvenientes que rodean a la producción y suministro del hidrógeno, que es un gas muy inflamable, tóxico y de olor prácticamente indetectable. Repsol YPF, BP y Shell colaboran activamente en el proyecto CUTE para diseñar soluciones comerciales al respecto.

Gas natural

Fuentes de Repsol YPF afirmaron que, frente a sus competidores, la compañía quiere 'liderar la generación de hidrógeno a partir de hidrocarburos'. Mientras que BP pretende que la energía solar participe en el proceso de producción del hidrógeno para los autobuses de Barcelona, en Madrid Repsol ha desarrollado todo el proceso de producción del gas a partir del gas natural.

Para llevarlo a cabo, Repsol ha alcanzado un acuerdo de colaboración con Gas Natural y Air Liquide. Esta última empresa, con experiencia en transporte y manipulación del hidrógeno, ha colaborado con Repsol para desarrollar una planta de almacenamiento, producción y compresión de hidrógeno a partir de gas natural en las cocheras de la EMT en el barrio madrileño de Fuencarral.

Arturo Martínez, afirma que la instalación ocupará 300 metros cuadrados. Según las mismas fuentes de Repsol, esta planta 'tiene un coste de un millón de euros sólo en materiales' y pretende servir de prototipo 'a las que algún día existirán en nuestras estaciones de servicio'.

La compañía está firmemente convencida de que la tecnología de pila de combustible de hidrógeno se va a imponer en todo tipo de vehículos en un plazo de 30 a 40 años, entre otras razones, por el interés de los legisladores europeos en el desarrollo de esta tecnología. æpermil;stos pretenden que para 2015 un 2% del parque europeo de vehículos utilice el hidrógeno como combustible.

Repsol empezó a interesarse por la tecnología de pilas de combustible en 1999, aunque no fue hasta el año pasado cuando decidió convertirlo en un proyecto corporativo de desarrollo tecnológico, con un presupuesto de nueve millones de euros hasta 2007.

Defiende la necesidad de que el abastecimiento del nuevo combustible se realice en las estaciones de servicio convencionales a fin de aprovechar la infraestructura actual de suministro. De este modo, descarta tanto la opción de generar el hidrógeno a bordo del propio vehículo, porque 'es técnicamente más compleja', como la de transportar el gas (comprimido o licuado) por gasoductos o en camiones cisterna, por su peligrosidad.

Más fondos para pilas de combustible

La Comisión Europea ha creado un grupo especial de expertos para asesorar al Ejecutivo comunitario en sus decisiones para paliar el retraso en el desarrollo de las tecnologías de producción de hidrógeno y de las pilas de combustible. Estos sistemas de propulsión eléctrica se pueden alimentar del hidrógeno, que a su vez se puede extraer de gas natural, metanol o incluso del agua.

La Comisión Europea ha reconocido en un comunicado que 'los esfuerzos en la Unión en este campo no están estructurados y están poco financiados y fragmentados'. Aporta un dato: en Europa se dedican al año entre 50 y 60 millones de euros a la investigación con pilas de combustible, la tercera parte que en Estados Unidos.

El V Programa Marco de Investigación de la UE (1999-2002) dedicó 120 millones de euros a la investigación del hidrógeno y las pilas de combustible. En el VI Programa (2003-2006), se incluirá en el capítulo de desarrollo sostenible, que cuenta con 2.120 millones.

La vicepresidenta de la Comisión Europea y comisaria de Energía, Loyola de Palacio, considera preciso solucionar la producción del hidrógeno 'a unos precios razonables'.