La Junta y el sector de bingos pactan una reforma para frenar la crisis
Los empresarios andaluces del bingo llevan negociando con la Administración andaluza desde que a finales de 1999 la Junta de Andalucía decidió incluir en sus Presupuestos del año 2000 un impuesto autonómico del 10% para los bingos y del 20% para el resto del sector del juego (casinos y máquinas tragaperras).
A aquellas alturas, el sector del bingo, que se siente discriminado por no poder anunciarse al igual que otros juegos de azar como la lotería, los cupones o la Bonoloto, ya acusaba los efectos de la competencia. Pero la caída fue desde entonces en picado.
La patronal del bingo, como explica su presidenta Montserrat Romera, alaba que la Junta se haya prestado a corregir esta situación y ayudar al sector a modernizarse, aunque todavía espera de la Administración andaluza que acceda a eliminar totalmente el impuesto autonómico. La primera rebaja impositiva llegó a primeros de este año, cuando la tasa autonómica sobre los bingos pasó del 10% al 7%.
La siguiente actuación es más amplia y persigue la modernización y reactivación del sector, asociado todavía a un 'juego obsoleto de la época franquista', como lamenta Romera. Se trata de una reforma reglamentaria ya cerrada a la que sólo le falta la firma.
Por un lado, se fijarán nuevos premios más atractivos para el público por ser más frecuentes, aunque menos cuantiosos. También para incentivar el negocio el nuevo reglamento del sector aprobado por la Junta permite interconectar salas de bingo de distintos puntos de Andalucía. Según la presidenta de la patronal, varias empresas ya estudian aliarse para explotar esta fórmula. Por último, el Gobierno andaluz rebajará en dos puntos (del 69% al 67%) la proporción que debe dedicarse a premios del total de recaudación.
La patronal confía en que estos ingresos extras le sirvan a las empresas que han sobrevivido a la reconversión para invertir en nuevas tecnologías.
Con esta reforma, el sector espera que se frene el cierre de salas y se pueda crecer en el futuro. 'Los bingos deben convertirse en centros de ocio atractivos', resume Romera.