EPA

El empleo se recupera en el segundo trimestre con 185.200 nuevos ocupados

El empleo sigue siendo el indicador macroeconómico que menos se está resintiendo con la desaceleración de la actividad. De hecho, los datos de la encuesta de población activa (EPA) del segundo trimestre del año ofrecen varias cifras positivas del mercado de trabajo, aunque también alguna que otra que refleja que éste sigue sin ser de la calidad deseada, aunque se sigue creando empleo a un ritmo aceptable.

Así, el empleo se recuperó entre abril y junio con la creación de 185.200 nuevos puestos de trabajo, un 1,5% más. Esto supone un claro avance respecto a los trimestres anteriores en los que destruyó empleo (65.000 ocupados menos en el primer trimestre de 2002 y 17.400 empleos menos en el último trimestre de 2001).

En términos interanuales, el balance también es bastante positivo, ya que en los últimos 12 meses se han creado 364.000 nuevos empleos, un 2,3% más. Estas cifras sitúan la creación de empleo por encima de las previsiones del Gobierno, que es crear 170.000 empleos este año, un 1,1% más.

Esta creación de empleo eleva el número total de ocupados a 16.240.700, marcando un récord histórico tras superar el anterior máximo alcanzado el último trimestre de 2001 cuando, utilizando la nueva metodología de la EPA, que eleva el volumen de ocupación, se alcanzaron los 16.121.000 de trabajadores.

Al mismo tiempo, en el segundo trimestre también se redujo el paro 54.800 personas, lo que representa una caída del 2,64% respecto al trimestre anterior, impulsado principalmente -al igual que la ocupación- por el arranque de la temporada estival en las zonas turísticas. Este descenso del paro se produjo también gracias a que el aumento de la población activa (0,72%) creció por debajo de la ocupación (1,15%).

Pero este descenso del paro en el segundo trimestre no fue suficiente para arreglar el dato interanual, que refleja que al finalizar junio había 192.900 parados más que hace un año, un 10,5% más.

La tasa de paro cae al 11%

En cualquier caso, el número total de parados se situó en el pasado trimestre en 2.026.200 personas, haciendo descender la tasa de paro al 11% desde el 11,47% registrado en el primer trimestre de 2002.

No obstante, hay que recordar que las cifras de actividad, ocupación y paro de la EPA se han visto alteradas por cambios cualitativos debidos a la nueva metodología aplicada desde el 1 de enero de 2002, y que tiene en cuenta las nuevas proyecciones de población, una nueva reponderación de los grupos de edad de la encuesta y una nueva definición de parado más exigente.

Sin embargo, y tal y como reconoce el Instituto Nacional de Estadística (INE), aunque la nueva definición de parado presenta mayor fluctuación que la antigua, tal circunstancia 'no ha tenido efectos apreciables en el segundo trimestre'. No fue así en los tres primeros meses del año, cuando el INE atribuyó casi la mitad de los 189.300 nuevos parados a la nueva definición de desempleado.

Estos cambios no afectaron a los sectores que mide la EPA, registrándose un aumento de la ocupación y un descenso del paro en todos ellos salvo en la agricultura, donde el empleo cayó 87.800 personas y el desempleo aumentó 17.300. El mayor incremento en cifras absolutas lo registró el sector servicios con 153.800 nuevos ocupados en el trimestre y 361.300 en el último año. Seguidamente se situó la construcción con 26.300 nuevos empleos entre abril y junio y 78.200 en los últimos 12 meses. La industria registró un aumento de 72.900 ocupados en el segundo trimestre del año pero este sector destruyó 13.900 empleos en términos interanuales.

Datos negativos

No todo fue positivo en el segundo trimestre. En este periodo, el 96% de las personas que abandonaron el paro fueron hombres (52.700 de un total de 54.800). Si bien la creación de empleo se repartió a partes iguales (91.500 ocupados más y 93.700 nuevas ocupadas). Pese a ello, la tasa de paro femenina, que ha quedado fijada en el 16,26% sigue siendo más del doble que la masculina que es del 7,67%.

Analizando la calidad del empleo creado también se observan datos poco positivos. El empleo fijo y el temporal crecieron por igual, un 1,46% y un 1,36%, respectivamente. Así, el número de trabajadores con contrato temporal asciende ya a más de cuatro millones, frente a los nueve millones con contrato indefinido. Con ello, la tasa de temporalidad sigue anclada en el 31,2%, pese a todos los intentos del Gobierno de reducir la precariedad con la última reforma laboral de 2001.

Igualmente, el Ejecutivo tampoco logra hacer despegar el empleo a tiempo parcial, que representa el 7,9% del total de los ocupados. Pese a la desregularización del contrato de menor jornada hecha hace un año, el 93% del empleo creado entre abril y junio fue a tiempo completo.

Aumenta el número de hogares con todos sus miembros en paro

Al finalizar el mes de junio había en España 67.100 hogares más que hace un año en los que todos sus miembros declaraban estar en paro. Esto supone un fuerte aumento, del 16,7%, en términos interanuales. Sin embargo, en el segundo trimestre este tipo de hogares se redujo 22.200 después de haber registrado un fuerte aumento en los primeros tres meses del año. En el lado positivo, también se incrementó en este segundo trimestre el número de familias con todos sus miembros ocupados (111.600). Estos hogares aumentaron 188.700 el último año. Los hijos siguen siendo el miembro de las familias con mayor tasa de paro (17,23% en el segundo trimestre), aunque el último año ha aumentado un 10,6% la tasa de paro del cónyuge o pareja, que se sitúa en el 13,17%. La bajada del paro afectó en los hombres a todos los grupos de edad, mientras que entre las mujeres el paro creció en los grupos de edad de 20 a 24 años, un 6,6%, y en el de trabajadoras de 55 y más años, un 1,1%. Preguntados por los técnicos del INE sobre las circunstancias en las que aceptaría un empleo, un 71% de los encuestados respondió que no le importaría que implicase un cambio de ocupación, el 53% aceptaría un empleo con categoría inferior a su experiencia y el 47% sí accedería a uno con retribuciones inferiores a las adecuadas a su cualificación. Sólo el 21% diría que sí a un empleo que llevara aparejado un cambio de residencia, un 7% menos que hace un año.