Informe Funcas

La confianza de los consumidores, en mínimos desde el año 1997

La confianza de los consumidores está bajo mínimos. A la percepción de desaceleración económica se suma ahora la crisis de los mercados de valores, que están minando parte de los ahorros que las familias habían depositado en las Bolsas. El asunto preocupa al Gobierno. Tanto es así que ha anunciado ya la creación de una comisión de expertos para la defensa de los pequeños inversores.

Mientras tanto, la Fundación de Cajas de Ahorro (Funcas) ha presentado en el último número de su monografía Cuadernos de Información Económica, de julio y agosto, los resultados de la encuesta que elabora periódicamente, desde 1977, sobre el índice de sentimiento del consumidor (ISC).

Las conclusiones son claras. Los consumidores españoles han perdido dos años de confianza económica, según destacan los profesores Francisco Alvira y José García López. Y es que en el último trimestre del año 2000 se inició una tendencia negativa que se ha consolidado en los siguientes sondeos. En noviembre de 2001, el índice de sentimiento del consumidor ya perdió el valor 100, que señala que las opiniones pesimistas superan a las optimistas. Los resultados del sondeo de junio de 2002, presentados ayer por Funcas, refuerzan la situación de incertidumbre de los consumidores, siendo las expectativas sobre la economía nacional sensiblemente peores que las personales. Los resultados sitúan el citado índice en 90 puntos, 15 puntos menos que en 2001 y a los niveles de los últimos meses de 1997.

La pérdida de expectativas también es importante si se compara con respecto a hace sólo un año. En junio de 2001 ninguno de los cinco valores que componen el ISC era inferior a 100. En el sondeo de junio de 2002, cuatro eran inferiores, entre ellos, los referidos a la valoración del momento para comprar bienes duraderos (ha caído 17 puntos) y la percepción general sobre la economía nacional.

Grado de percepción

Aunque el retroceso en el sentimiento económico (confianza) de los consumidores es generalizado, tiene mucha más repercusión en los ciudadanos con rentas más bajas, cuya percepción de la situación es sensiblemente peor que la de los que cuentan con una situación más desahogada. De hecho, los ciudadanos con rentas más altas todavía dan un aprobado a la situación económica general, a pesar del retroceso respecto al año anterior.

Las opiniones varían también en función de la situación personal. En general, un 49% de los individuos optimistas sobre su economía familiar cree también que la economía nacional evoluciona favorablemente, y sólo un 1% de quienes son pesimistas respecto a su economía dice que la nacional funciona bien.

Paro e inflación, los problemas pendientes

El paro se ha situado, según el último sondeo realizado por la Fundación de las Cajas de Ahorros, como el principal problema que, según los españoles, azota a la economía nacional. Aunque la tasa de paro de junio de 2002 (11,5% de la población activa) es aproximadamente la mitad de la registrada en 1994, los ciudadanos no consideran resuelto el problema del desempleo. Así lo demuestran las expectativas que tienen los españoles de que este problema se resuelva. Sólo un 23% de los encuestados, según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), y un 16%, según Funcas, prevé que disminuya el paro el próximo año. Tampoco ha mejorado la percepción del ciudadano acerca del control de los precios, que cree que es la otra gran asignatura pendiente. En el sondeo realizado por Funcas en febrero, el 50% de los encuestados aseguraba que la inflación había subido poco o más lentamente que en meses anteriores. Sin embargo, en este último estudio sólo el 27% mantenía esta respuesta positiva. Un 59% espera que los precios sigan subiendo ostensiblemente, mientras el 41% confía en poder lograr una baja inflación. Donde todavía hay más coincidencia de criterios (el 61% de los ciudadanos) es a la hora de culpar al euro del alza de precios.