ANÁLISIS

Evolución mixta del IPC en México

Pese a situarse repetidamente a lo largo del último año por encima de los niveles fijados por el Banco de México, la evolución reciente de la inflación mexicana no está siendo tan negativa como apuntan los datos de junio. La autoridad monetaria mexicana tiene como objetivo un nivel de crecimiento de los precios del 4,5% interanual a finales de 2002, registro que se ha visto superado en los últimos meses.

En junio la tasa interanual repuntó hasta el 4,9%, acusando en parte la depreciación del peso, aunque también por el negativo comportamiento de las partidas más volátiles. La coyuntura de las causas del repunte invita a pensar que el registro de junio podría ser un hecho puntual dentro de la senda claramente descendente que se ha venido registrando en los últimos años, si bien persisten los riesgos de cara a los próximos meses.

Uno de los principales focos de incertidumbre es la depreciación del peso en las últimas semanas acusando el doble efecto de la crisis brasileña y el descalabro de las Bolsas estadounidenses. Parece que en el medio plazo el peso podría desvincularse de la situación en Brasil, por lo que, de no empeorar la situación en EE UU, podría limitar la depreciación de los últimos meses, mitigando los riesgos de repunte de los precios.

Adicionalmente, la inflación subyacente está moderando notablemente su crecimiento y en junio registró mínimos históricos, por lo que, pese a que el objetivo de inflación a fin de año podría no alcanzarse, esto no reflejaría un riesgo en la estabilidad de precios, más bien indicaría un aplazamiento de la fecha de cumplimiento del nivel fijado.