'Mi territorio profesional es el mundo'
El valenciano Vicente Todolí es el nuevo director de la Tate Modern de Londres, uno de los museos de arte contemporáneo más importantes del mundo. Se ha valorado su trayectoria internacional y su fama de buen gestor y luchador apasionado
La Tate Modern tendrá desde el próximo mes de enero a un español como director. Hay una gran expectación y ya se habla del toque latino y la pasión que llevará Vicente Todolí a la catedral del arte moderno londinense. Al historiador valenciano de 43 años esto le da risa, pero los tópicos funcionan y hasta Nicholas Serota, el máximo responsable del imperio de galerías Tate, dijo tras comunicar su elección que Todolí pondrá en contacto a la Tate Modern con las tendencias artísticas del Sur y también valoró sus conexiones con el arte de Latinoamérica. Pero al nuevo director no le gusta hablar de nacionalidades. 'El mundo del arte no tiene fronteras, yo valoro al artista, sin fijarme en el país del que procede'. Una máxima que aplica a si mismo y que se nota en su trayectoria internacional. Todolí se graduó en historia del arte en las Universidades de Yale y Nueva York, ha trabajado para varios museos europeos como el International Contemporary Art de Amsterdam y colaborado con la Bienal de Venecia. En su elección ha tenido un gran peso su labor como director artístico del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) y su 'magnífica gestión' al frente del Museo de Arte Contemporáneo de Serralves en Oporto, inaugurado hace cuatro años, que se ha convertido de su mano en un centro de referencia del arte contemporáneo en Europa. La entrevista con Vicente Todolí se desarrolló por teléfono, ya que de momento continúa en Oporto y muy liado.
Pregunta. Ahora mismo, es pluriempleado. Todavía está trabajando como director del Museo de Arte Contemporáneo de Serralves y le han nombrado director de la Tate Modern.
Respuesta. Sí, pero a la Tate Modern no me incorporo oficialmente hasta enero, aunque ya he empezado a convocar reuniones con el equipo del museo. El acuerdo con el Museo de Serralves es que permaneceré aquí hasta enero, que será cuando finalice el plan de trabajo que me había marcado, que consiste en la organización de cinco nuevas exposiciones.
P. No se quejará, a eso se le llama estar solicitado y más en una época en la que lo que se hace es despedir a la gente.
R. No me quejo, aunque la actividad es para volverse loco. Pero desde luego nunca me hubiera ido sin antes cumplir mis compromisos con Serralves. El de este museo ha sido un proyecto hermoso. Hemos creado algo que no existía en Portugal, un centro de arte contemporáneo que se ha convertido en un lugar de peregrinaje del que la gente se siente orgullosa. Y que demuestra que este país es mucho más que fados y mano de obra barata.
P. Y ahora le ofrecen trabajar al frente de uno de los museos de arte contemporáneo más importantes del mundo.
R. La creación de la Tate Modern ha supuesto uno de los acontecimientos más importantes en el arte moderno en los últimos años. Además, ha sido un acierto utilizar un edificio emblemático como esa vieja gran central eléctrica. Es una especie de catedral civil con un valor simbólico. Y yo creo que los símbolos son importantes porque te remiten a la historia y forman parte de la memoria. Me gusta la idea de reutilización de edificios históricos como museos. El de Serralves es también una joya arquitectónica, una magnífica mansión art decó restaurada por el arquitecto Álvaro Siza Viera.
P. Su nombramiento ha creado expectación, la prensa londinense dice que usted le dará a la Tate Modern un nuevo empuje y que traerá nuevas tendencias. ¿Cuáles son sus planes?
R. Lo siento, pero no voy a hablar de planes hasta que no esté allí y conozca más a fondo la institución. Cada museo es único y no hay fórmulas de gestión que se puedan repetir, de otra forma serían como McDonald's o Benetton. Si tuviera ya una visión predeterminada, creo que sería muy mal director.
P. Su trayectoria contradice el tópico de que a los directivos españoles no les gusta salir a trabajar a otros países.
R. Mi territorio profesional es el mundo, no me pongo límites. Incluso para formarme me fui fuera. Creo que la curiosidad por conocer otros mundos es la base de la vida. Y en el ámbito del arte siempre tienes que estar con los poros abiertos sin tener en cuenta las fronteras.
P. ¿Existen puntos en común entre la gestión de un museo y la de una compañía?
R. En los museos no se busca un beneficio tangible, la cultura y la educación no salen en los balances, es algo que no se puede medir. Pero al igual que una empresa es necesario ser efectivo, ágil, rentable y productivo, aunque en nuestro caso la producción se base en la creatividad.
P. ¿Qué tipo de organización es su preferida?
R. Me gusta trabajar con equipos pequeños con un objetivo determinado, lo que hace posible centrar el esfuerzo y reaccionar con rapidez, es lo que llamo acciones de comando, que permiten una gran flexibilidad.
P. Usted siempre insiste en la importancia de la colección como el principal activo de un museo.
R. La colección es el corazón y el sistema circulatorio del museo. Tal y como está estos días el mercado del arte es complicado, pero no imposible hacerse con una buena colección, adquiriendo obras actuales y cubriendo zonas menos conocidas de los artistas consolidados. Creo que es necesaria una mayor colaboración con el sector privado, como ya se hace en Estados Unidos con las donaciones y los incentivos fiscales.
P. ¿Qué consecuencias tiene el hecho de que en España los directores de los museos sean cargos políticos?
R. La más grave es que los cambios en el Gobierno provocan relevos que impiden la continuidad de los proyectos culturales. Es una epidemia que sufren los países del sur de Europa y de la que Portugal se ha librado. El Museo Serralves, es una fundación privada con el 50% del capital público, pero los representantes del Estado no son mayoría y no hay decisiones políticas. Eso te da una gran tranquilidad, así que, cuando hubo cambio de Gobierno en las últimas elecciones, ni nos preocupamos. Sabíamos que el proyecto continuaría con todas las garantías.