Riesgos

Las aseguradoras pagaron por siniestros 52.000 millones más de lo que ingresaron

El mercado de seguros español ha acusado más que el de otros países de su entorno las repercusiones de los atentados sobre las Torres Gemelas, según aseguraron ayer directivos del intermediario de seguros Marsh.

La entidad presentó ayer el estudio Mercado de seguros 2002. Análisis y tendencias, sobre la situación del sector, en el que asegura que se ha reducido la capacidad y los límites en los contratos de seguro, a la vez que se incrementaban las primas de los seguros y las franquicias (cantidad de dinero estipulada por el cual el asegurado se convierte en su propio asegurador).

Según el responsable de grandes cuentas de Marsh, Luis Basabe, esta mayor repercusión se debe a la alta competitividad del mercado español, en el que se daba una batalla de precios que fue introducida por la entrada de compañías extranjeras en las últimas décadas.

Además, el efecto de los atentados ha influido en el coste de los riesgos, que en el caso de las medianas empresas puede llegar a incrementarse entre un 20% y un 40%. También la quiebra de la energética estadounidense Enron ha tenido un efecto 'importante', ya que disparó en mayo un 50% el precio de los seguros que cubren la responsabilidad que asumen consejeros y directores.

Este mal momento provocó que en 2001 los siniestros pagados excedieran a las primas cobradas en unos 52.000 millones de euros, con lo que el resultado técnico del sector alcanzó el 117%. Las primas que cubren daños materiales se han elevado hasta un 90% en zonas con alta exposición a catástrofes.

De opinión parecida es la consultora Tillinghast-Towers Perrin. Su directora, Patricia Guinn, aseguró ayer en Madrid que el 11-S y el caso Enron han provocado un encarecimiento del precio de las pólizas. Guinn cree que las aseguradoras del ramo de vida han sabido reaccionar ante las consecuencias de los atentados. La incógnita es saber quién va a cubrir en el futuro los daños causados por actos terroristas, razón por la que el sector está presionando a los Gobiernos europeos.