Deuda

El peso argentino se hunde mientras se aleja el acuerdo con el FMI

La City de Buenos Aires, tal como se conoce a las manzanas del centro donde se concentran los principales bancos del país, vivió ayer una jornada caliente. Claro está que no por las temperaturas, que han descendido abruptamente este invierno, sino por la desesperada demanda de dólares, que dejó a las casas de cambio sin billetes verdes.

La carrera para abandonar el peso y obtener dólares ha hundido aún más la moneda argentina. Ayer hicieron falta cuatro pesos para adquirir un dólar, en tanto que el lunes se necesitaban 3,75. La dimisión de Blejer, el lunes pasado, ha desatado un nuevo marasmo financiero, en el marco de una imposible negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Antes de emprender viaje a Washington, Lavagna admitió ayer que 'no están dadas las condiciones para negociar con el FMI importantes partidas de fondos frescos'. La pregunta entonces es ¿por qué viaja el ministro?

La respuesta, tal vez, no la tenga ni él mismo. Pero Argentina lucha contra el tiempo, pues debe lograr como sea un acuerdo con el Fondo para hacer frente a los pagos de vencimientos de deudas con éste y otros organismos crediticios el mes próximo.

Ayer, el propio Banco Mundial pronosticaba que no habrá un pacto rápido con el FMI. Cuando Lavagna afirma que no 'habrá fondos frescos', se refiere, sin duda, a que no habrá un paquete masivo de ayuda a su país. En realidad, el objetivo del ministro no pasa de lograr 9.000 millones de dólares (millones de euros) de asientos contables. El Fondo desembolsaría el tramo pendiente del último acuerdo con Argentina y, automáticamente, ese dinero virtual pasaría a sus cuentas en concepto de los pagos pendientes de Argentina.

Ahora bien. La salida de Blejer del Central ha sido el acto final de una larga serie de desavenencias con Lavagna. Tanto por una ley de inmunidad para los directores del banco como por las diferencias sobre el canje de bonos por depósitos. Al imponerse la tesis del ministro de emitir bonos de carácter optativo para los ahorradores atrapados en el corralito, la posición de Blejer -idéntica a la del FMI- quedó herida de muerte. Por ello, declaró que no quería ser 'el presidente del Central de la hiperinflación'. La subida del dólar ayer parece darle la razón.

Pero el jefe de Gabinete, Alfredo Atanasoff, aseguró ayer que el valor del dólar era demasiado alto, y el resultado de la acción, de los 'especuladores'. La realidad es que el nuevo presidente del Central, Aldo Pignanelli, no es bien visto por los mercados, si bien no es un hombre que obedezca a Lavagna, quien no ha conseguido colocar en el cargo a alguien de su confianza. Pero, de hecho, el banco pierde independencia y queda bajo la órbita de Economía, tesis contraria a los dictados de Washington. Así, un acuerdo con el FMI se aleja y el próximo paso de Lavagna, si fracasa en su misión, podría ser la renuncia.

Ayuda de España

En Madrid, el ministro de Economía, Rodrigo Rato, anunció que España concederá facilidades financieras de 100 millones de euros para Argentina. Su destino serán proyectos sociales y humanitarios. Unos 50 millones serán una línea de crédito y el resto se instrumentará a través de un programa de cooperación económico y financiero para hospitales, medicinas y educación.