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Lealtad, 1
Análisis

Cuando nada es lo que parece

Ahora resulta que uno de los mayores creadores de mercado del Nasdaq, Knight Trader, también comete pecadillos. Creaba un mercado para sí y otro para los demás, pues cuando recibía una gran compra se la guardaba momentáneamente, compraba un poquito, y luego introducía la orden de su cliente, que hacía subir el precio. A veces hasta vendía al clientes las acciones recién compradas.

De Enron está contado prácticamente todo. Queda por saber hasta qué punto la empresa energética recibió ayuda de Bush y Cheney, quien, además, dirigía la petrolera Halliburton cuando ésta, supuestamente, cometió irregularidades contables. Merrill Lynch jaleaba valores que sabía no eran viables, y Salomon está bajo investigación por su papel en la OPV de Adelphia.

Las cuentas no son reales, y ni siquiera lo son precios que salen en las pantallas. A nadie le puede extrañar que el mercado, hecho un manojo de nervios, se haya tirado a comprar oro. Los analistas más rígidos hablan de que el mercado está barato. Pero, ¿quién es capaz de asegurar que un PER 18 no es, en realidad, un PER 30 tras descontar proformas y otros artificios?

Puestos en sensacionalistas, nos podemos preguntar si el sistema está podrido. No lo sabemos. Pero esa misma duda es la que ha colocado al Standard & Poor's 500 en niveles inferiores a los registrados tras los atentados del 11 de septiembre. Nadie puede garantizar que las cosas son como parecen, que en este mercado las cestas de fruta no esconden manzanas podridas debajo de las sanas. Por eso, quien puede huye del mercado.

Hasta los gestores profesionales, esos que apenas pueden permitirse mantener liquidez, admiten que en situaciones como ésta es mejor alejarse del mercado. Caerá, y se pondrá un poco más barato, pero la confianza no se paga con dinero.

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