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Árboles simulados para camuflar antenas de móvil

Un pino, una palmera o un árbol seco pueden servir de escondite a las antenas de telefonía móvil en un momento en el que no son bien vistas por la sociedad, sobre todo tras la polémica desatada por los posibles efectos de tales instalaciones sobre la salud.

Ibelca, empresa recién constituida por el grupo de infraestructuras de telecomunicaciones Jiménez Belinchón, Caja de Castilla-La Mancha, grupo Gedeco y Forlasa, ofrece a las compañías de telefonía la posibilidad de camuflar sus antenas como si fuesen árboles, pero construidos con materiales reciclables.

Los responsables de Ibelca no entran a debatir si las antenas del móvil son o no nocivas para la salud, aunque dicen estar convencidos de que no lo son. 'Nuestra actividad está más relacionada con otro problema, el del impacto visual. Comercializamos diferentes diseños de antenas con otro aspecto más natural para paliar así la polémica medioambiental', señala Juan Carlos Jiménez, presidente de la compañía.

Recientemente, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña anulaba la licencia concedida a la compañía Telefónica Móviles para instalar una antena en el municipio de Calella de Palafrugell (Girona) por el impacto visual que su colocación provocaba en el paisaje.

Por esta misma razón existen ya casi 1.000 instalaciones paralizadas en los diferentes ayuntamientos españoles, especialmente en zonas rurales. 'Ya que tienen que instalarse antenas para que se garantice la continuidad de la telefonía móvil, nosotros intentamos que por lo menos no estropeen el entorno natural', apunta Jiménez.

Los responsables de la empresa aseguran resolver el problema visual camuflando la torre de la instalación en el tronco y la antena en la copa del árbol.

Ibelca ha diseñado tres modelos de mimetización que sirven para espacios diferentes. Utilizan un pino o un árbol seco, que miden 30 metros de alto, para entornos naturales o rurales, mientras que recurren a una palmera, de cerca de ocho metros de altura, para tapar antenas en las azoteas de los edificios. Para las áreas urbanas, la compañía no descarta construir nuevos diseños, como una chimenea o un hueco de ascensor, para que la instalación pase inadvertida.

Los modelos están fabricados con materiales plásticos resistentes al fuego y su precio está entre 12.000 y 36.000 euros (equivalente a entre dos y seis millones de pesetas), casi el doble de lo que cuesta una instalación normal de antena de telefonía móvil.

Para Jiménez es una inversión con mucha rentabilidad. 'Se dan casos en los que las compañías tienen que suspender los planes de desarrollo de las instalaciones, sobre todo en zonas rurales, y esperar a que los ayuntamientos den su visto bueno. Esta circunstancia 'provoca grandes pérdidas que podrían evitarse con estos árboles falsos'.

Las asociaciones de vecinos, en general, no parecen estar tan de acuerdo. 'Esto no es solución. En zonas rurales, el camuflaje puede funcionar, pero estas instalaciones sobre edificios habitados están escondiendo el problema a los vecinos'.

Hasta ahora, Ibelca ha recibido pedidos de empresas como Telefónica y comunidades autónomas como Castilla-La Mancha. También prevé exportar sus diseños a Brasil, uno de los mercados con mayor potencial.