El mercado de trabajo en España
Según la encuesta de población activa (EPA), la población ocupada creció en 2001 el 2%, lo que supone una acusada desaceleración de la magnitud en relación a 2000, en el que aumentó a una tasa del 4,7%, 4,2% si se utilizan datos homogéneos respecto al año anterior y se prescinde del cambio parcial del diseño de la muestra que se produjo en ese año para adaptarla a la estructura territorial del padrón municipal de 1998.
A pesar de esa desaceleración detectada por la EPA, el aumento del empleo fue todavía relativamente importante en 2001, casi 300.000 empleos netos, aunque muy inferior, menos de la mitad, que en el año anterior.
Este proceso de amortiguación del ritmo de crecimiento del empleo de la EPA, que se observa desde el segundo trimestre de 2000, después de la fuerte acentuación de dicho ritmo, que se produjo desde la salida de la anterior crisis económica en 1994, se intensificó el primer semestre de 2001.
En efecto, la tasa de variación interanual del empleo ha pasado del 4,1% en el cuarto trimestre de 2000 (3,5%, según los datos homogéneos) al 1,8% en el segundo trimestre de 2001, tasa que se ha mantenido inalterable en los dos trimestres siguientes.
Este comportamiento en el conjunto de 2001 se explica por el notable debilitamiento del empleo asalariado, al reducirse su tasa de variación del 6,2% en 2000 (5,6% en datos homogéneos) al 2,4% en 2001, mientras que el empleo por cuenta propia, que había descendido los cinco años anteriores, aumentó ligeramente el último año (0,8%).
A nivel sectorial, en 2001 disminuyó el empleo en la agricultura (0,9%) y aumentó en el resto de los sectores. Sin embargo, salvo en la construcción (6,1%), en los demás, la tasa de crecimiento fue muy moderada (1,2% en la industria y 1,9% en los servicios). Por otra parte, en todos los casos, excepto en la agricultura, se desaceleró el empleo en relación con el año anterior, aunque destaca el deterioro creciente del empleo industrial, en el que en el último trimestre fueron negativas tanto la tasa de variación interanual (1,5%) como la intertrimestral en datos desestacionalizados (42.600 personas menos).
Según las estimaciones de la Contabilidad Nacional (CNTR), el empleo también se desaceleró en 2001, aunque la atenuación de la tasa de variación (del 3,1% al 2,5%) ha sido menos intensa que la del empleo de la EPA, lo que puede ser consecuencia del comportamiento más estable, como se deduce del gráfico, de la serie del empleo de la CNTR que la de la EPA.
Las afiliaciones a la Seguridad en situación de alta laboral han tenido, asimismo, tendencia a la moderación en 2001, lo que ha provocado un descenso de la tasa de variación del 5% al 3,9%, intermedio al de la EPA y al de la CNTR. En cualquier caso, el ritmo de aumento de las afiliaciones sigue siendo más elevado que el de las otras dos magnitudes.
La explicación de que la tasa de crecimiento de las afiliaciones se mantenga muy por encima del correspondiente a la del empleo de la EPA puede deberse a:
w Exclusión de la estadística de la Seguridad Social de la mayoría de las ayudas familiares (personas que trabajan en el negocio del familiar con el que conviven sin percibir remuneración) y una parte importante de los funcionarios (los pertenecientes al mutualismo administrativo), que están teniendo una evolución claramente descendente en el primer caso y más estable que el conjunto de los asalariados en el segundo. Al incluirse ambos colectivos en el empleo de la EPA se estaría frenando el ritmo de crecimiento de esta variable en relación con el de las afiliaciones.
w La reciente regularización de trabajadores extranjeros, cuya repercusión ha sido, sin duda, mayor en las afiliaciones que en el empleo de la EPA, por la dificultad que esta estadística tiene para medir el impacto de la inmigración, debido al concepto de residencia que utiliza (llevar viviendo en España, al menos, un año), a que el diseño de la muestra no siempre tiene en cuenta los núcleos poblacionales en los que se concentran estos trabajadores y a que muchos no habitan en hogares familiares, los únicos que consideran la encuesta.
Si, por otra parte, se compara la evolución del empleo de la EPA y de la CNTR con la del PIB, que reducido su ritmo de crecimiento del 4,1% en 2000 al 2,8% en 2001, se observa que dicho descenso (1,3 puntos) es más acentuado que el del empleo de la CNTR (seis décimas), pero menos que el del empleo de la EPA (2,2 puntos con datos homogéneos).
De esta comparación se deduce que la productividad aparente por ocupado crece en 2001 menos que en el año anterior si se utilizan datos de empleo equivalente a tiempo completo de la CNTR (0,4%, en vez del 1%), pero más que en el año anterior con las estimaciones del empleo de la EPA (0,8%, en lugar del 0'1%), recuperación en este último caso que es más coherente con la importante desaceleración del PIB, debido a las posibilidades existentes en España para adecuar a corto plazo las plantillas de las empresas a la situación económica como consecuencia de la flexibilización de la contratación temporal.
Si al comportamiento del empleo de la EPA se añade la también moderada evolución de la población activa, que aumentó en 2001 a una tasa del 0,8%, más de tres veces inferior a la de 2000 (2,6%), el efecto sobre el paro, cuya tasa de descenso pasó del 9% al 6,6%, es menos acusado del que se derivaría exclusivamente de la variación del empleo. Aun así, el descenso del paro ha sido cada vez menor a lo largo del año, hasta ser únicamente del 3,8% el cuarto trimestre.
Esta evolución es todavía menos positiva si se utilizan las cifras del paro registrado en las oficinas públicas de empleo, cuyo ritmo de descenso medio en 2001 fue sólo del 1,8%, mientras que ascendió al 5,7% en 2000 y al 12,6% en 1999. Por otra parte, a partir de octubre el paro registrado aumentó en relación con el mismo mes del año anterior, cosa que no ocurría desde septiembre de 1994, intensificándose, además, dicha tasa de crecimiento del paro registrado en los meses siguientes, hasta alcanzar el 1,9% en enero de 2002.
Por último, la tasa de paro, en proporción a la población activa (cuyo cálculo sólo es consistente con la EPA y no, como suele hacerse de forma equivocada, con el paro registrado), ha seguido descendiendo del 14,1% en 2000 al 13% en 2001. Sin embargo, con los datos más recientes, dicho descenso se ha visto frenado, al aumentar en dos décimas en el cuarto trimestre, del 12,8% al 13%, y alcanzar en dicho periodo el mismo valor que se había obtenido en el segundo trimestre.