Duras críticas de la banca a la igualación de las comisiones por transferencias en la UE

Los responsables de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA) y la Asociación Española de Banca (AEB) criticaron ayer con dureza el reglamento auspiciado por el comisario de Mercado Interior, Frits Bolkestein, que obligará a la banca, a partir de julio de 2003, a cobrar la misma comisión por una transferencia transfronteriza que por una nacional.

El director general de CECA, Juan Ramón Quintás, aseguró, durante su intervención en unas jornadas organizadas por El Nuevo Lunes y Caixa Galicia, que la Comisión Europea ha hecho un "diagnóstico justo" al considerar que se han cometido abusos por parte de algunas entidades, pero calificó la solución de "absurda y aberrante", además de "una monstruosidad desde el punto de vista técnico".

Quintás explicó que las comisiones transfronterizas soportan un coste mucho mayor que las domésticas. Las primeras requieren conexiones telefónicas más caras que las nacionales y agentes externos que las realicen, mientras que las domésticas están mucho más automatizadas.

En su opinión, para evitar abusos, hubiese sido mucho más razonable aplicar comisiones máximas. De hecho, la Federación Bancaria Europea trató de evitar este reglamento proponiendo a Bruselas una comisión máxima de 12 euros a partir del año que viene.

La opinión generalizada en la banca es que el hecho de que se les obligue a equiparar las tarifas que aplican para transferencias entre territorios de la UE llevará a que suban las domésticas.

El asesor financiero de la AEB, Juan Basurto, consideró que el reglamento no tiene un impacto significativo en España, aunque lo tendrá en países como Francia, donde hasta ahora las transferencias domésticas son gratuitas.

Ambos mostraron su sorpresa por una medida que, en su opinión, contradice los fundamentos del libre mercado y competencia que propugna la propia Unión Europea, además de crear un precedente peligroso con este tipo de regulaciones.

Quintás habló también de la necesidad de profundizar en la cooperación de las cajas para ser más competitivas en un contexto en el que disminuyen las fuentes tradicionales de ingresos, se estrechan los márgenes y aumentan los gastos en nuevas tecnologías.