Aznar sube los impuestos 200.000 millones para cuadrar las cuentas

El aumento de impuestos previsto para 2002 elevará cerca de 200.000 millones de pesetas los ingresos de Hacienda, que serán utilizados para cuadrar las cifras del Presupuesto. La mayoría, 136.000, procederá del aumento de la fiscalidad de las gasolinas y el gasóleo, y el resto, de subidas del IVA, tasas y resto de impuestos especiales.

La intensa desaceleración de la economía, que está minando los ingresos tributarios, unida a la pretensión del Gobierno de mantener como prioridad el equilibrio presupuestario para el próximo año, ha llevado al Ejecutivo a buscar recursos adicionales a los previstos inicialmente.

Las estimaciones iniciales que manejaba el Ministerio de Hacienda pasaban por obtener el próximo año unos ingresos no financieros totales de 108.824 millones de euros (18,1 billones de pesetas), con un crecimiento del PIB del 2,9%. La revisión a la baja del crecimiento previsto para el próximo año, que anunciará esta semana el vicepresidente segundo, Rodrigo Rato, lleva implícito unos ingresos menores a los previstos.

Para sostener la recaudación, el Ministerio de Hacienda ha echado mano de subidas de impuestos, que ha ido anunciando en las últimas semanas, de forma gradual para no provocar un fuerte impacto en la opinión pública. La más relevante de todas ellas, por su importancia recaudatoria, es la subida de gasolinas y gasóleos, a través de la creación de un nuevo impuesto sobre ventas minoristas de carburantes, que se sumará al impuesto especial actual sobre hidrocarburos y al recargo del IVA.

Este nuevo impuesto, compuesto por un tramo estatal, que se aplicará a partir del 1 de enero, y otro autonómico (opcional, a discreción de cada Gobierno regional), tiene carácter finalista. Está destinado exclusivamente a financiar la sanidad.

Gasolinas

Hacienda prevé ingresar por el tramo estatal (grava las gasolinas y el gasóleo de automoción a razón de cuatro pesetas por litro y el gasóleo agrícola con una peseta por litro) unos 136.000 millones de pesetas. Esta cantidad será transferida a las comunidades autónomas para sufragar los gastos sanitarios, pero el Gobierno descontará del fondo de suficiencia del que se nutren éstas, una cifra similar, por lo que, en la práctica, esta cantidad irá a parar a las arcas del fisco.

La ventaja que tiene el aumento de impuestos que gravan los carburantes es que se realiza de forma indirecta, sin que el contribuyente tenga conciencia de que su renta mensual está siendo penalizada, como puede ocurrir con una subida del IRPF.

Esta ventaja también es extensible al resto de impuestos especiales, tributos que son recaudados, en función del consumo con independencia de la renta del contribuyente. æpermil;sta es una de las razones por las que Hacienda se ha animado también a subir el resto de tributos especiales. El que grava las labores del tabaco sube 0,018 euros (tres pesetas) por cajetilla, siguiendo los dictados de la Unión Europea, que persigue una mayor armonización impositiva. El impuesto que grava los alcoholes sube una media del 8%; el de la cerveza, un 5,75%. El IVA del butano y el que se aplica al peaje de las autopistas también se eleva del 7% (tipo reducido) al 16% (tipo normal) por imposición comunitaria. Por todas estas subidas, Hacienda se embolsará cerca de 26.000 millones de pesetas.

Tasas

Un tercer conjunto de subidas, aunque de menor calado recaudatorio, se refiere a las tasas. Los Presupuestos Generales para 2002 contemplaban un alza general del 2%, en función de la inflación prevista. Las enmiendas introducidas por el PP en el Congreso y el Senado a la Ley de Acompañamiento de los Presupuestos han completado este incremento inicial, con la creación de nuevas tasas, esgrimiendo "razones de aumento de la seguridad", en puertos, aeropuertos y trenes.

La que afecta a más población es la nueva tasa de seguridad que se aplicará a los billetes de Renfe y que se traducirá en un recargo entre 0,02 y 0,3 euros (3,3 y 25 pesetas). La tasa de aproximación a los aeropuertos se incrementará un 10%.

Hacienda ha aprobado también un alza del 4,8% en el sistema de módulos por el que tributan los autónomos. En total, el Gobierno espera obtener unos ingresos extras por el alza de impuestos cercano a los 200.000 millones de pesetas.

Inflación

La no deflactación de la tarifa del IRPF, en función de la inflación, supondrá un sobrecoste para los contribuyentes entre 100.000 y 150.000 millones de pesetas, según calculan los expertos, como el Servicio de Estudios de la Fundación de Cajas de Ahorro Confederadas (Funcas). En total, el alza de impuestos y la no deflactación del IRPF costará a los contribuyentes el próximo año unos 350.000 millones de pesetas, equivalente al 0,3% del PIB. El PSOE eleva esta cifra a 400.000 millones. En cualquier caso es un buen pellizco que ayudará a sostener las finanzas del Estado.

Por si acaso, el Gobierno se ha curado en salud y ha adelantado que, en caso de agravamiento del ciclo económico, dejará actuar los estabilizadores automáticos (más gasto social). Bruselas ve digerible para España la posibilidad de un pequeño déficit de varias décimas de PIB.

 

30.000 millones adicionales por los módulos de los autónomos

La subida de impuestos para el próximo año afectará también a los pequeños empresarios.

En este caso, Hacienda no ha utilizado el trámite parlamentario de los Presupuestos. Mediante una simple orden ministerial, publicada el pasado viernes en el BOE, el Gobierno ha incrementado un 4,8% los módulos aplicables a las actividades incluidas en los regímenes de estimación objetiva del IRPF y del régimen simplificado del IVA. Ello afecta a cerca de 2,5 millones de autónomos. Las patronales estiman un coste entre 30.000 y 40.000 millones de pesetas, que irán a engrosar las arcas de Hacienda.

El Gobierno advierte que los módulos llevaban congelados desde 1996 y tan sólo se ha procedido a una actualización. La CEOE recuerda que en los anteriores Presupuestos Generales, el Ministerio de Hacienda eliminó la reducción general (entre el 7% y el 12%) de la que gozaban para paliar los efectos de la anterior crisis económica. En cualquier caso, Hacienda ha dado una de cal y otra de arena. La de cal pasa por una ampliación del número de empresas que se pueden suscribir a las ventajas del régimen fiscal para pymes. El volumen máximo de facturación para optar a este régimen se ha elevado de tres a cinco millones de euros. Gracias a él, las pymes podrán reducir su tributación del 35% al 30% para los primeros 15 millones de pesetas de base imponible en el impuesto de sociedades.

También se han mejorado los incentivos por aportaciones a planes de pensiones tanto individuales como colectivos.

Para las grandes empresas también hay rebajas. Por un lado, Hacienda ha reducido del 35% al 18% la tributación de las plusvalías que se reinviertan. Asimismo, ha reducido un 75%, hasta 40.000 millones de pesetas, la tasa por el uso del espacio radioeléctrico, lo que beneficiará a las compañías telefónicas.