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Un atentado en Haifa eleva a 30 los israelíes muertos el fin de semana

Una bomba que destrozó ayer un autobús en la ciudad de Haifa, en el norte de Israel, ha dejado un balance provisional de 15 muertos y 40 heridos, y ha elevado a 30 el número de personas que perdieron la vida en los atentados del fin de semana.

El sábado por la noche, dos suicidas palestinos hicieron explosionar dos bombas que llevaban consigo en el centro de Jerusalén, matando a 10 personas además de los dos terroristas.

En Haifa, la explosión se produjo cuando un terrorista suicida activo los explosivos que llevaba, justo cuanto iba a pagar el billete al conductor del autobús.

En Gaza, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Yaser Arafat, convocó de Urgencia a su gabinete y decidió, por primera vez desde que está en el cargo, declarar el estado de emergencia. Arafat ordenó, asimismo, el arresto de "cualquier persona o grupo" que no respete la decisión adoptada. "Aquellos que llevaron a cabo estos ataques sierven a los intereses de los extremistas de Israel, y quienes cometan este tipo de agresiones contra civiles israelíes en Israel quedarán fuera de la ley", aseguró la ANP.

Los atentados suicidas de Jerusalén fueron uno de los peores ataques en la ciudad en muchos años y, además de los 10 muertos, dejaron casi 200 heridos, 17 de ellos en grave estado. Según la televisión al-Manar, perteneciente al grupo libanés Hezbollah, "un portavoz de Hamás nos llamó para anunciar su responsabilidad por la operación en Jerusalén". Los suicidas fueron Osama Basar, de Hamás, y Nabil Lalabíe, activista radical de Al Fatah, la organización del presidente Arafat. En otra llamada, Hamás reivindicó también la explosión que destrozó el autobús de servicio público de Haifa.

Los ataques se produjeron mientras el primer ministro israelí, Ariel Sharon, se encontraba en Estados Unidos, donde ayer se reunió con el presidente George Bush antes de emprender un apresurado regreso a su país a causa de los atentados. Ambas acciones amenazan con obstaculizar al máximo la misión de paz que llevan a cabo los representantes de Estados Unidos en Oriente Próximo.

Bush condenó los ataques terroristas y afirmó de manera enfática que "el presidente Arafat y la ANP deben encontrar de inmediato y arrestar a los responsables de estos sangrientos crímenes. Deben también actuar rápida y decisivamente contra las organizaciones que los apoyan". Arafat parece haber recibido este mensaje como una orden, ya que poco después decretó el estado de emergencia. Bush manifestó sus condolencias a Sharon y señaló que "ahora más que nunca, el presidente palestino debe demostrar con hechos y no con palabras su voluntad de luchar contra el terrorismo".

En otros dos hechos de violencia, un guarda de seguridad de un banco israelí mató ayer en Jerusalén a un palestino e hirió a otro, por razones que aún se desconocen. El guarda también falleció por las heridas recibidas en el enfrentamiento. Mientras, en una zona limítrofe entre Israel y Cisjordania, un israelí resultó muerto en un ataque de palestinos armados contra asentamientos judíos. Como resultado de la intervención del ejército judío, dos de los atacantes perdieron la vida.

La respuesta de Israel no se ha hecho esperar. Ayer prohibió a los palestinos salir de las zonas autónomas, rodeadas por tropas judías.