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Las Bolsas sufren fuertes pérdidas tras el reto de los talibán a Estados Unidos

El Senado de EE UU autorizó ayer por unanimidad "el uso de toda la fuerza necesaria y apropiada" contra aquellas naciones, organizaciones o personas que "planearon, autorizaron, cometieron o ayudaron a ejecutar los ataques terroristas del 11 de septiembre" y contra quienes "dan cobijo a este tipo de organizaciones o personas para prevenir futuros actos de terrorismo internacional contra EE UU".

Según explicó el republicano Trent Lott, la moción "da amplio margen de maniobra al presidente para hacer todo lo que necesite en la lucha contra este ataque terrorista".

La medida equivale a una declaración oficial de guerra contra un enemigo que aún está por definir. Y el Departamento de Defensa está preparando ya la movilización de hasta 50.000 reservistas, algo que no ocurre desde la guerra del Golfo de 1991 (librada bajo la presidencia de George Bush padre).

Todas las ramas del ejército llevan días en estado de máxima alerta, en espera de instrucciones para lanzar una ofensiva. Y la mayoría de los estadounidenses están de acuerdo con la medida. Según un sondeo realizado por ABC News y Washington Post, casi 7 de cada 10 ciudadanos apoyan una ofensiva militar contra grupos terroristas y naciones que les presten cobijo.

Nombres de sospechosos

El FBI difundió ayer los nombres de las 19 personas que sospecha que ejecutaron los atentados. La mayoría eran originarios de Arabia Saudí y los Emiratos Árabes.

Pero el país que sigue considerándose como primer objetivo de un ataque es Afganistán, que da refugio al saudí Osama Bin Laden, identificado por EE UU como primer sospechoso de ordenar los atentados del martes.

Los líderes religiosos afganos pidieron ayer a los musulmanes de todo el mundo que unan fuerzas para responder a un posible ataque de EE UU. Y miles de personas están abandonando aquel país por temor a una ofensiva inminente.

El secretario de Estado, Colin Powell, ha avisado que esta guerra no se librará con una única ofensiva, sino que se extenderá a todos los rincones del planeta en el que se refugien células terroristas.

Para orquestar esta ambiciosa batalla, EE UU quiere contar con una coalición internacional lo más amplia posible. Y considera clave conseguir el apoyo de países como Rusia, Pakistán, Egipto, India y Arabia Saudí.

Fondo de emergencia

El Congreso también demostró ayer su apoyo incondicional a Bush entregándole 40.000 millones de dólares (unos 7,3 billones de pesetas) para un fondo de emergencia de respuesta a la crisis.

La cifra duplica la solicitada por el presidente. Unos 10.000 millones de dólares serán entregados de inmediato para financiar las labores de rescate y reconstrucción en Nueva York y Washington DC, reforzar las medidas de seguridad en los aeropuertos y llevar a cabo la investigación. Algunos congresistas han propuesto que 2.500 millones de dólares se entreguen como ayuda a la industria de aerolíneas.

Los legisladores aprobaron el fondo de emergencia a primera hora de la mañana, justo antes de que empezara una misa en memoria de las víctimas en la catedral de Washington.

Al acto asistieron el presidente y sus antecesores George Bush padre, Bill Clinton, Jimmy Carter y Henry Ford. En la ceremonia participaron líderes religiosos de todos los grandes credos (incluido el musulmán) para lanzar un mensaje de unidad. Pero cada vez hay más noticias sobre agresiones a musulmanes y ciudadanos de Oriente Próximo.

Bush viajó por la tarde a Nueva York para ver con sus propios ojos la zona siniestrada de Wall Street. El rescate de víctimas sigue a goteo y la cifra de desaparecidos supera los 4.700. Los neoyorquinos recibieron al presidente con ovaciones y gritos de "¡USA! ¡USA!".

El presidente había declarado ayer un Día Nacional de la Oración en memoria de las víctimas. Y millones de ciudadanos de todo el país celebraron misas para rogar por los fallecidos y, de paso, "demostrar al mundo que vamos a ganar la batalla contra el terrorismo". En Manhattan, la campana de la Bolsa de Nueva York tocó por primera vez desde la tragedia. Pero esta vez lo hizo con repique de funeral.

 

La Reserva Federal pide a los bancos que faciliten el crédito

La Reserva Federal presidida por Alan Greenspan instó ayer a los bancos y entidades financieras a que flexibilicen las condiciones de crédito para la clientela afectada directa o indirectamente por los atentados terroristas del pasado martes.

El instituto emisor estadounidense inscribió esta recomendación en su política de fomentar la flexibilidad por parte de los bancos en la prestación de servicios tanto para compañías como individuos que han sido afectados por desastres.

"Dirigidos de forma prudente, estos procedimientos responden a la práctica segura y certera de la operativa bancaria y promueven el interés público al prestar asistencia para la recuperación". La autoridad monetaria sugirió que los bancos prolonguen los plazos de repago o de otro modo reestructuren las obligaciones de las deudas o flexibilicen sus requisitos de documentación.

Nuevos acuerdos

Además, la entidad aumentó sus acuerdos de intercambios de divisas con los bancos centrales de Canadá y Reino Unido, con el objetivo de facilitar la actividad de las empresas de estos países en EE UU y asegurarles la disponibilidad de sus depósitos. Estos acuerdos van en la misma línea del que acordó el pasado jueves con el Banco Central Europeo.

En concreto, con el Banco de Canadá, la Reserva Federal aumentó su intercambio de divisas de 360.000 millones de pesetas a 1,8 billones. Con el Banco de Inglaterra el intercambio asciende a 5,4 billones de pesetas.

Ambas entidades ponen esa cantidad de divisas a disposición de la Reserva, que hace lo mismo con dólares a disposición de las autoridades de Canadá y Reino Unido.

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