Las "telecos" pierden 183 billones de pesetas en la crisis bursátil

Las empresas del sector de las telecomunicaciones han vivido otra semana negra en una Bolsa que huye de ellas. France Télécom ha perdido un 18,5% en cinco jornadas; KPN, el 24%, y Telefónica, el 15%. Caídas éstas que se unen a una crisis que dura ya 17 meses y que se desató por las elevadas sumas pagadas en Europa por las licencias UMTS. La deuda acumulada es la culpable, según los inversores, si bien el endeudamiento de las principales operadoras suma 55 billones, tres veces menos que la pérdida de capitalización.

El mercado es irracional y lo ha demostrado en los últimos dos años, tanto en sus movimientos al alza como a la baja". Esta es la conclusión del analista de telecomunicaciones de Caja Madrid Bolsa, Nahún Sánchez, ante la enésima semana negra de las operadoras de telefonía en Bolsa. Porque otra vez el mercado ha huido de las telecos y ha tumbado las acciones, en una crisis que dura ya 17 meses.

Las elevadas inversiones realizadas por las operadoras europeas en licencias UMTS, el retraso de esta tecnología y la debilidad de unos balances ya influidos por la ola de adquisiciones a elevados precios siguen siendo los responsables de la situación actual. Y la deuda en la que se han materializado los factores anteriores es la directa culpable del sentimiento negativo de los inversores.

Las cifras son concluyentes. Deutsche Telekom tiene 11,5 billones de endeudamiento, un billón más que capitalización bursátil. La deuda de France Télécom casi duplica su valor en Bolsa, mientras que la de KPN es ya de 7,7 veces la tasación de los inversores. En total, las grandes operadoras europeas y la estadounidense AT&T suman 55,08 billones de deuda.

Pero si la deuda es elevada, el mercado ha ido mucho más allá. Las ocho principales operadoras europeas han perdido 183,49 billones de capitalización desde sus máximos, que en la mayoría de los casos se registraron en marzo de 2000. Y esta evaporación de valor en Bolsa es 3,3 veces superior a los 55 billones de deuda y 8,7 veces más que los 21 billones invertidos en las licencias del nuevo móvil.

La única explicación que encuentran los analistas para este comportamiento es que las compañías estaban muy sobrevaloradas y que la Bolsa está sobrerreaccionando a la elevada deuda. Así se explica que Orange haya llegado a superar por momentos el valor bursátil de France Télécom, un comportamiento totalmente irracional si se tiene en cuenta que el ex monopolio francés es dueño del 84,14% de su filial. La clave está en la deuda de France Télécom, muy superior a la de Orange, que, sumada a la capitalización, vuelve a dejar las cosas en el punto de la ortodoxia.

Las compañías son conscientes de que la deuda supera los límites admisibles y se han impuesto drásticos planes de recorte de deuda. Participaciones minoritarias de empresas, inmuebles, filiales, bonos y acciones están en venta. En algunos casos, como el de BT, la estrategia ha funcionado. El ex monopolio británico ha recortado desde mayo el 37% de su deuda y su evolución bursátil en el año ha sido relativamente mejor que la de sus competidoras.

France Télécom, mientras tanto, acompañó la publicación de resultados con el anuncio de que sería incapaz de reducir su endeudamiento como había prometido y el mercado reaccionó recortando un 7,3% de su valor ese día y otro 9% al siguiente. Hasta el gobernador del banco central de Francia, Jean-Claude Trichet, ha tenido que salir en defensa del operador público y declarar que "confía plenamente en France Télécom". Hace pocas semanas era Deutsche Telekom y su presidente Ron Sommer quienes eran públicamente respaldados por el Gobierno alemán.

Ante el castigo bursátil, la pregunta que subyace es si los mercados dudan de la capacidad de las compañías para superar la crisis de la deuda. Los datos no parecen avalar esta tesis. France Télécom, por ejemplo, necesitaría unos 648.000 millones para pagar los intereses anuales de su deuda, suponiendo un interés del 6%, y cuenta con 1,8 billones de pesetas de Ebitda, capaces de pagarlos incluso si los tipos se disparan.

Los analistas coinciden en que el castigo es excesivo, pero también en que nadie sabe dónde está el suelo, porque el sentimiento del mercado sigue siendo negativo.

 

Las telefónicas ceden el primer puesto en el parqué

La crisis bursátil desatada a partir de las subastas de licencias UMTS en el Reino Unido y en Alemania ha sido despiadada con las operadoras de telecomunicaciones. France Télécom pierde un 86,85% desde sus máximos de hace año y medio, y Deutsche Telekom, un 85,7%. Telefónica, Telecom Italia y Vodafone están en el entorno del 60%, mientras que el desplome de KPN y Sonera supera el 96%. El resultado es que los tradicionales líderes de sus respectivos mercados por capitalización bursátil han perdido la batalla frente a representantes de sectores menos volátiles y donde las fusiones han disparado el valor de las compañías.

France Télécom, por ejemplo, es ya sólo la novena empresa por capitalización bursátil del parisino CAC 40. BT es la décima del FTSE 100, Deutsche Telekom ha sido superada recientemente por Allianz, mientras que Telecom Italia está en la tercera posición. Para encontrar a KPN en la clasificación de mayores empresas de la Bolsa de Amsterdam hay que bajar hasta el puesto 19, mientras que Sonera anda por el noveno.

La buena noticia es que todavía hay una que aguanta. Telefónica es el único de los grandes ex monopolios europeos que todavía es líder por capitalización en la Bolsa de su país. Los más directos competidores son el BSCH y el BBVA, que están ya a sólo 1,3 billones de distancia.

Muchas operadoras han perdido todo lo ganado con la euforia de los años precedentes a la crisis, hasta el punto de que France Télécom y Deutsche Telekom están muy cerca del precio al que se colocaron las acciones en sus últimas OPV. La francesa, de hecho, ha llegado a caer por debajo de los 27,7 euros por título a los que se vendió en 1997. A Deutsche Telekom todavía le queda un ligero margen sobre los 14,57 euros a los que el Gobierno vendió acciones en 1996. Más le queda a Telefónica, que cotiza a 10,8 euros, frente a los 6 euros de la privatización.