La inversión en el exterior cayó un 31,1% hasta mayo

Los datos de la balanza de pagos del Banco de España confirman una caída de las inversiones directas españolas al exterior del 31,1% entre enero y mayo de este año por la desaceleración de la economía mundial. La inversión extranjera en empresas españolas descendió también un 16,6%.

El enfriamiento de las principales economías mundiales, la crisis en los países emergentes de América Latina, la recesión en el sector de las telecomunicaciones (líder de las fusiones y adquisiciones en los últimos años) y los altos niveles de actividad inversora en el ejercicio de 2000 son los factores prioritarios que explican la fuerte caída, en los primeros meses de este año, de los flujos de inversiones directas en España. Un descenso que los últimos datos de la balanza de pagos estiman en un 31,1% para las inversiones españolas en el exterior y en el 16,6% para las extranjeras en España.

Esta caída, anunciada ya a escala mundial por los principales organismos internacionales, como la OCDE y la Organización Mundial del Comercio (OMC), y por las consultoras y analistas privados, como KPMG, se refleja en nuestro país en un volumen de inversiones en el exterior de 1,82 billones de pesetas (10.955 millones de euros) entre enero y mayo de este año, inferior en el citado 31,1% a las registradas en los mismos meses del año 2000.

Los datos de la balanza de pagos del Banco de España muestran también un descenso, aunque más moderado, del, 5,3%, de las inversiones españolas en cartera fuera de nuestras fronteras, que alcanzaron los 3,39 billones de pesetas en los cinco primeros meses de 2001.

Depósitos y préstamos

Mientras, en contraste con los deterioros anteriores, el capítulo denominado otras inversiones, que incluye a los préstamos, depósitos y repos, multiplicaba por cuatro el valor de un año antes, hasta alcanzar los 3,19 billones de pesetas durante el periodo analizado.

Este último dato se interpreta por los analistas como una consecuencia clara de la incertidumbre de las Bolsas, que está provocando una salida del capital de los mercados de renta variable para refugiarse en valores más seguros como la renta fija.

Los mismos factores que han confluido en este descenso de las salidas de los capitales españoles hacia el exterior son también los que sirven como explicación para la caída que registran las entradas de capitales extranjeros en nuestro país.

Así, el Banco de España cifra las inversiones extranjeras directas en España durante los cinco primeros meses de este año en 1,87 billones de pesetas (11.298 millones de euros), con una caída del 16,6% respecto a enero-mayo del año pasado.

Las inversiones extranjeras en cartera caen, igualmente, un 5,5% hasta 1,81 billones de pesetas (10.881 millones de euros), y los préstamos, depósitos y repos disminuyeron también el 9,9%, hasta 3,39 billones de pesetas (20,374 millones de euros).

La constatación de estos descensos en los flujos de entradas y salidas de capital entre enero y mayo rompen con la tendencia de crecimientos ininterrumpidos de las inversiones directas españolas en el exterior en los últimos años y que han consolidado a España como el sexto inversor mundial, con un volumen de inversión bruta de 10,7 billones de pesetas en el último ejercicio.

Las estimaciones provisionales avanzadas por la consultora KPMG Corporate Finance, a finales de junio, apuntaban ya este retroceso, al cifrar en 13.838 millones de dólares (unos 2,5 billones de pesetas) el valor de las operaciones de fusiones y adquisiciones realizadas por las empresas españolas en el exterior durante el primer semestre del año en curso.

Un volumen de inversión en el exterior que suponía una caída del 59% respecto a los mismos meses de 2000 y que ahora se está viendo confirmada por los datos oficiales del Banco de España.

 

Agotamiento de Telefónica y los grandes bancos

Los informes provisionales sobre fusiones y adquisiciones a escala mundial en el primer semestre de 2001, realizados por la consultora KPMG Corporate Finance, explicaban la disminución en el número y valor de las operaciones realizadas por las empresas españolas por "la dificultad de mantener los elevadísimos niveles de actividad que Telefónica y los grandes bancos (BSCH y BBVA) desplegaron en los dos últimos años".

Matiza, sin embargo, que la tendencia de la actividad inversora de las empresas españolas es "creciente para el resto de sectores", aunque la crisis que atraviesan los principales mercados de América Latina ha paralizado, momentáneamente, algunas decisiones de inversión.

A escala mundial, la consultora estima que existen "buenas perspectivas" a corto y medio plazo para las operaciones de tamaño medio, por debajo de los 1.000 millones de dólares, y augura que con el fortalecimiento del euro crecerán las inversiones europeas en el mercado de EE UU.