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La inversión pública seguirá creciendo en torno al 20% en 2002

Los próximos Presupuestos Generales del Estado para 2002 prevén mantener un ritmo de crecimiento de la inversión pública -la que efectúa el Estado y el sector público empresarial- del 19,7%, porcentaje similar al registrado en el presente ejercicio, pese a las señales de desaceleración económica. Por su parte, el Banco de España aconsejó ayer al Gobierno que acometa con prudencia la próxima reforma fiscal para no reducir en exceso los ingresos del Estado, ante dicha coyuntura desfavorable.

La desaceleración del panorama económico no va a afectar en principio a los planes de inversión del sector público. Así lo aseguró ayer la secretaria de Estado de Presupuestos, Elvira Rodríguez, al anunciar que la inversión del Estado y las empresas y organismos públicos mantendrán el próximo año "un importante ritmo de crecimiento, similar al presupuestado para 2001", lo que supone un crecimiento del 19,7%, hasta alcanzar.

Por lo que se refiere a la inversión estrictamente del Estado, fuentes del Ministerio de Hacienda precisaron que su crecimiento también se mantendrá entre un 8,4% y un 8,6%, niveles similares a los del presente ejercicio.

Haciendo un repaso de la futura Ley de Estabilidad Presupuestaria, actualmente en trámite parlamentario y que entrará en vigor en 2002, Rodríguez, que asistió a un seminario en Tegucigalpa (Honduras), hizo hincapié en que el equilibrio de las cuentas públicas es básico para mantener el crecimiento sostenido de la actividad y del empleo.

En este terreno, restó importancia a las señales de debilitamiento económico, al indicar que "la suave desaceleración que está experimentando la economía española no pone en peligro la consecución del equilibrio presupuestario previsto para este año, ya que las previsiones de ingresos fueron prudentes y el control del gasto sigue siendo una prioridad".

Consejo al Gobierno

Esta tranquilidad sobre el panorama económico español no es plenamente compartida por el Banco de España. Muestra de ello es que el consejero ejecutivo de esta entidad, Julio Segura, lanzó un llamamiento de prudencia al Gobierno en el diseño de su próxima reforma fiscal, que llevará a cabo el próximo año para que esté vigente en 2003.

Segura, teniendo en cuenta la evidente ralentización económica, advirtió que "habría que mirar con mucho cuidado futuras reformas fiscales en España que reduzcan significativamente la presión fiscal media. En su opinión, el Ejecutivo también deberá tener en cuenta, en la elaboración de dicha reforma tributaria, que si la tasa de crecimiento de la economía española es más moderada que en años anteriores, los ingresos públicos también lo serán.

Durante una intervención en un curso de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, en Santander, el consejero del Banco de España indicó que será necesario que España registre un crecimiento sostenido de entre un 3% y un 3,5% durante 15 años para que converja con la Unión Europea.

Las recetas de Segura para conseguir dicho crecimiento sostenido se basan en un aumento del consumo privado inferior al incremento de la renta; un crecimiento de la inversión cercana al 8%; un gasto público no superior a los ingresos, y, por lo menos, un equilibrio entre exportaciones e importaciones. Dicho esto, destacó que fue esta situación la que llevó a España a registrar buenas tasas de crecimiento entre 1995 y 1997, alejándose de este modelo en los años siguientes, aunque experimentase un mayor crecimiento.

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