El grupo prevé ganar 700.000 millones y ahorrar 150.000 en 2003 hasta el año 2003

El consejo del BSCH aprobó ayer también unos ambiciosos objetivos hasta 2003. En 2003 espera obtener un beneficio de 700.000 millones. Igualmente prevé un ahorro de costes de 150.000 millones, de los que 100.000 se llevarán a cabo en Latinoamérica.

El BSCH se ha marcado unos ambiciosos objetivos para los dos próximos ejercicios y el presente. Este nuevo plan (Programa Dos) es continuación del puesto en práctica en 1999 y 2000 (Programa Uno).

El nuevo programa incluye la obtención de un beneficio neto atribuido de 700.000 millones de pesetas en 2003, lo que supone un crecimiento del 20% superior al objetivo establecido para 2002, que se sitúa en los 585.000 millones de pesetas, también un 20% más que el previsto para 2001. En este año, el objetivo sigue siendo de 476.000 millones de pesetas, es decir, 100.000 millones más que un año antes, ejercicio en el que se aumentó este resultado en un 43,3% por las nuevas incorporaciones en Latinoamérica (el banco brasileño Banespa, principalmente) y Portugal, sobretodo.

La previsión de resultados hasta 2003 supone multiplicar por 3,5 el beneficio contabilizado en el año 1998. En línea con este crecimiento del beneficio del 20% anualmente, el banco tiene previsto aumentar el beneficio neto por acción en un 20% también en cada uno de los años 2002 y 2003. Pero es en el ahorro de costes donde el Grupo BSCH va a realizar un mayor esfuerzo. De hecho, ésta es su gran asignatura pendiente, según dejó claro Emilio Botín en la convención de directivos del pasado 8 de marzo y repitió dos días más tarde en la junta de accionistas. En ambas ocasiones, Botín afirmó que "no hemos sabido aprovechar a fondo las ventajas de la fusión".

El grupo se ha marcado como objetivo reducir sus gastos en los dos próximos ejercicios en 150.000 millones de pesetas en términos reales y sin contar cambios de perímetro y efectos de inflación y cambiarios. De ellos, 100.000 millones corresponderán a Latinoamérica y el resto a España. En Latinoamérica la reducción se producirá por el cierre de oficinas de sus filiales, sobre todo en Banespa, y por la disminución de su plantilla. De hecho, en el banco brasileño ya se ha aprobado la prejubilación y bajas incentivadas de unos 8.400 trabajadores de un total de 22.000 empleados.

En España se procederá el cierre de otras 1.000 oficinas hasta 2003 : 400 de ellas en Banesto, que cuenta con 2.010 sucursales , y 600 en BSCH, que suma entre Santander y BCH 3.441 agencias. Este recorte irá acompañado de una reducción de la plantilla, aún sin cuantificar (hay unos 3.519 trabajadores con más de 50 y otros 645 con 49 años). A ello se añade el ahorro de costes que lleva implícito la unificación de marcas y redes, la mayor disposición de la red de Banesto, al excluirse de Bolsa, que también llevará consigo unos beneficios por la no remuneración de los minoritarios, y la disminución de los servicios centrales del BSCH, en los que trabajan unos 6.700 empleados.

Desde la fusión, el grupo ha procedido al cierre de 1.400 oficinas, a las que ahora se sumarán otras 1.000 más. De esta forma, el grupo tendrá 4.000 oficinas en tres años "manteniéndose BSCH como grupo bancario líder en número de oficinas en el mercado doméstico", señala el comunicado del banco.

El banco también tiene previsto prejubilar entre 20 a 25 altos cargos directivos (de subdirector general hasta director general no incluido en la comisión directiva). En la actualidad existen 125 altos cargos de estas características. Desde la fusión, e incluyendo este nuevo plan de prejubilaciones (que afectarán principalmente a los directivos con más de 52 años), se reducirá el número de personas incluidas en ese colectivo en un 50%.

Adicionalmente al recorte de gastos, el banco procederá a la racionalización de inmuebles en España y Latinoamérica, que sólo en el mercado doméstico alcanzará un importe de ventas de inmuebles de más de 100.000 millones. El objetivo del Programa Dos es situar el ratio de eficiencia en 2003 en el 45%, del 56% de 2000. Mejorar el ROE en cuatro puntos, hasta situarlo en el 24% sin considerar las reservas anticipadas y del 20% con ellas, y el ratio BIS colocarlo en el 12% completan los objetivos.

 

La buena acogida del mercado

Genio y figura. El pasado lunes, y a pesar de que la dirección del BSCH se encontraba en plena ebullición rumiando los cambios que finalmente se hicieron públicos ayer, Emilio Botín decidió dar una imagen de absoluta normalidad y optó por seguir su agenda.

Visitó unas instalaciones que el banco tiene cerca de Madrid. En un momento, y con todos los empleados del centro sentados en la sala de reuniones, solicitó que se pusieran de pie los que procedían del BCH. Tras contarlos, se felicitó por el equilibrio de fuerzas entre los dos bandos de la fusión. Ese equilibrio es el que se ha mantenido en los cambios anunciados ayer. Unos cambios que fueron bien acogidos por el mercado. Las acciones del BSCH cayeron sólo un 0,75%, en una jornada de descensos generalizados en la que la acción del BBVA, por ejemplo, retrocedió 3,11%. En la letra pequeña de la reestructuración anunciada ayer hay un comité, el denominado G-4, que prácticamente desaparece, pues el verdadero poder del banco en el día a día queda concentrado en Botín y Corcóstegui. Igualmente, el comité directivo también parece tener su fecha de caducidad, el año 2004.

 

El banco excluye de Bolsa a Banesto, que será marca independiente

Una de las decisiones más llamativas de las adoptadas ayer por el consejo de administración del grupo fue la de excluir de Bolsa de Banesto, que se mantendrá como una marca independiente.

Para justificar esta última decisión, el consejo aludió al "escaso porcentaje del capital en manos del público" y a razones operativas y de eficiencia. A la vista de tal comunicación, el presidente de Banesto, Alfredo Sáenz, convocó una sesión de su consejo de administración para deliberar sobre la propuesta. La sesión del consejo se celebrará el próximo 29 de junio.

Esta decisión deja las manos libres al BSCH para que Banesto pueda servir de moneda de cambio con algún banco extranjero. De esta forma, el BSCH podría llegar a una alianza con una entidad europea y sin necesidad de aportar fondos podría intercambiar Banesto por una participación significativa o adquirir un banco, algo que ya se viene especulando desde hace tiempo en el mercado y siempre ha sido negado por el BSCH, aunque su actitud parece que ha cambiado.

No hay que olvidar que Botín no deja pasar una buena oportunidad, y con Banesto puede apostar. Los analistas no dudan en apuntar Alemania como principal objetivo del banco, aunque fuentes de la entidad insisten en recordar que este año y posiblemente el siguiente son ejercicios de consolidación, no de compras.

Pese a ello, otras fuentes del banco reconocen que Botín ha respondido en alguna ocasión que con Banesto se pueden aprovechar oportunidades a corto o a largo plazo, en alusión a preguntas sobre el futuro de la entidad.

A pesar de ello, Banesto sigue jugando un gran papel en el grupo. No hay que olvidar que, tras la próxima reducción de oficinas (1.000, de las que 400 corresponden a Banesto, que ya ha cerrado 163 este año, y 600 cerrará el BSCH), Banesto es el banco que le proporciona al BSCH el liderazgo en red, frente a su más directo rival, el BBVA.

La CNMV suspendió ayer cautelarmente la negociación de las acciones de Banesto, al poco de conocerse la noticia.

En el momento de la interrupción, los títulos de Banesto subían un 10,07% y situaban su cotización en 15,20 euros (2.529 pesetas), frente a los 13,81 euros (2.298 pesetas) del cierre de ayer.

Ahora el BSCH, que tiene el 98,47% de Banesto, debe lanzar una OPA sobre los minoritarios. El precio estimado según el valor de las acciones de ayer asciende a 23.700 millones de pesetas (142,4 millones de euros), aunque no se conoce el precio al que se materializará la OPA.

 

Los sindicatos piden que los ajustes de personal vayan contra reservas

Los sindicatos UGT y Comisiones Obreras pidieron ayer que los ajustes de personal que se produzcan en el BSCH como consecuencia de la recién decidida unificación de marcas Banco Santander y el cierre de oficinas, que UGT estima en 3.000 personas, se produzcan de forma no traumática y con cargo a reservas del grupo.

Comisiones Obreras, que no aportó cifras sobre sus estimaciones de ajustes de personal, anunció que exigirá al BSCH que el redimensionamiento de plantilla derivado de la fusión de las dos redes se haga a través de los mismos sistemas utilizados hasta ahora, es decir, prejubilaciones y bajas incentivadas.

Además, el sindicato pedirá al Banco de España que estos planes puedan efectuarse con cargo a reservas, puesto que "la decisión adoptada por la comisión directiva del BSCH supone una profunda modificación operativa no contemplada hasta la fecha".