Jatamí promete aperturismo y respeto a la doctrina islámica
El presidente iraní, Mohamed Jatamí, prometió ayer que, si es reelegido el próximo viernes, el proceso reformista "será irreversible", aunque aseguró que respetará la ley islámica.
Los comicios son un plebiscito de facto a la política reformista de Jatamí, que busca el aperturismo político, económico y social. Jatamí tiene todas las papeletas para ganar las elecciones del 8 de junio. El aspirante reformista cuenta con el 79% del apoyo en todo el país y con el 85% en la capital, Teherán, según las últimas encuestas de la agencia estatal IRNA. Muy lejos queda el ministro de Defensa, el conservador Ali Shamjani, cuyo respaldo apenas llega al 10%.
El presidente en funciones necesita un gran respaldo social para poder hacer efectivas algunas de las reformas prometidas. Su actual mandato ha sido torpedeado constantemente por la oposición y, sobre todo, por el Consejo de Guardianes de la Constitución. El Consejo es una suerte de Senado, que tiene capacidad para vetar cualquier ley y está controlado por el ayatolá Alí Jamenei, líder supremo de la República Islámica. Fue su predecesor, Jomeini, el que lideró en 1979 la revolución que derrocó a la monarquía e instauró la república.
Inversión extranjera
Uno de los principales retos del presidente es atraer las inversiones extranjeras, para reducir la dependencia que tiene el país del petróleo.
Una de las claves para seducir a los inversores extranjeros está en el fin de las sanciones económicas impuestas por EE UU desde 1980, después de que un grupo de radicales islámicos retuviera durante 15 meses a 52 diplomáticos estadounidenses.
Jatamí pidió ayer a EE UU que levante las sanciones que este Gobierno prevé contra cualquier empresa que invierta en el país islámico. En un encendido discurso, el presidente acusó a su homólogo estadounidense, George Bush, de "ceder a las presiones de ciertos lobbies, en lugar de mirar por los intereses de las empresas de su propio país". Los analistas afirman que Jatamí se refería a las presiones de los grupos pro israelíes para que EE UU mantenga las sanciones sobre Irán y Libia.
Actualmente, el país depende totalmente del crudo. Irán es el segundo productor de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), con una cuota diaria de 3,5 millones de barriles (el 4,6% de la oferta mundial). Los ingresos derivados de los altos precios del petróleo permitieron el año pasado un crecimiento económico del 5,9% y reducir la deuda externa de 10.400 millones de dólares a 7.000 millones (1,36 billones de pesetas), según el subdirector del banco central iraní, Akbar Komijani.
Todos los pronósticos apuntan a la victoria abrumadora de Jatamí. Sin embargo, el líder reformista tendrá que hacer malabarismos para que su política aperturista sea bien vista por los guardianes de la república.