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El euro toca el mínimo anual por la caída de la confianza

El euro cayó ayer hasta su cambio más bajo del año contra el dólar (0,8427 dólares) tras conocerse una nueva caída del índice de confianza de los consumidores en la zona euro, por los temores de que genere una inflación excesiva con su introducción en enero y por la falta de apoyo explícito de los ministros de Economía y Finanzas ayer en Luxemburgo. A última hora la divisa europea recuperó posiciones.

El descenso de la confianza de los principales agentes económicos en la coyuntura económica bajó cuatro puntos el pasado mes de mayo, tanto en la zona euro como en la Unión Europea (UE, según los datos difundidos ayer por la Comisión Europea. Con este resultado, el llamado indicador de sentimiento económico ha bajado por quinto mes consecutivo, añade el Ejecutivo comunitario en un comunicado.

Los mayores descensos se registraron en Bélgica y Alemania, donde el indicador bajó siete puntos en ambos casos, seguidos de Francia, con una bajada de seis puntos. Por el contrario, España, Irlanda, Italia y Holanda fueron escenario de resultados positivos, precisa el comunicado. "La caída de la confianza se registró en todos los sectores", según la encuesta difundida por Bruselas, que precisa que los indicadores de confianza también han sido "ligeramente" más bajos en el comercio minorista y en servicios.

Junto con el descenso de la confianza, los nuevos temores inflacionistas generados por el redondeo en los precios contribuyeron a la pérdida de vigor del euro. El toque de atención del Banco Central Europeo (BCE) hace unas semanas, sobre los riesgos inflacionistas que podrían tener los redondeos de los precios en la introducción del euro en enero de 2002, ha llegado ya a los Gobiernos. Ayer admitieron que es necesario vigilar el proceso de puesta en circulación de billetes y monedas del euro para evitar una desestabilización de los precios.

Los ministros de Finanzas de los 12 países del euro, reunidos en Luxemburgo, hicieron un llamamiento a los Estados que introducirán la moneda única el próximo 1 de enero para que vigilen las conversiones de precios desde las monedas nacionales a la nueva divisa.

Además, en su declaración conjunta, el llamado Eurogrupo pide, tanto a consumidores como a comerciantes, que hagan todo lo posible por "asegurar la estabilidad general de los precios cuando los conviertan en euros".

Los responsables de la zona euro insistieron en que "todos los precios, cargas y tarifas administradas por sus Gobiernos" deben tener un efecto "neutral" sobre la evolución de los precios o incluso favorecer a los consumidores.

Primeras alarmas

Los Gobiernos deben garantizar también que se respete el periodo de doble fijación de precios (en monedas nacionales y en euros) con el fin de que los consumidores puedan ver la relación entre ambas.

A siete meses de la entrada en circulación de las monedas y los billetes de euros en 12 países de la UE, sus ministros de Finanzas se hacen eco así de la incertidumbre manifestada en medios empresariales y en los mercados financieros acerca de su repercusión sobre los precios. En las últimas semanas se han registrado subidas de precios en ciertos sectores, justificadas en algunos casos por la adaptación a la moneda única.

El comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Pedro Solbes, señaló que la declaración de los ministros apoya el punto de vista de la Comisión Europea y dijo confiar en que la inflación se mantenga bajo control a pesar de la llegada de la moneda única.

El presidente del Eurogrupo, el ministro belga de Finanzas, Didier Reynders, manifestó que el control de la inflación y el valor interno del euro son más importantes que su valor externo.

Ni siquiera los malos datos de la economía estadounidense lograron aupar la cotización del euro, que el Eurogrupo no quiso apoyar verbalmente ayer con promesas de una intervención en los mercados del BCE. En las últimas horas de la jornada la divisa recuperó posiciones tras estar cerca de los niveles en los que en septiembre intervino el BCE.

En Europa, el comisario de Pedro Solbes, declaraba que pese a la actual evolución de la economía, Bruselas no corregirá las perspectivas de crecimiento económico para el comienzo de este año, que son menores que lo esperado hace siete meses.

Los 12 países de la zona euro son optimistas sobre su evolución económica futura, a pesar de la ralentización del crecimiento en Estados Unidos, pero advierten que habrá que vigilar los precios del petróleo.

Mientras tanto, los expertos no esperan que el BCE vaya a modificar mañana los tipos de interés en la zona euro, situados actualmente en el 4,5%.

 

España crecerá sólo un 2,8%, según el BBVA

El BBVA prevé que la economía española crezca en 2001 el 2,8%, cuatro décimas por debajo de la previsión oficial del Gobierno (3,2%), debido a la desaceleración de la demanda. El director del servicio de estudios de la entidad financiera, Miguel Sebastián, resaltó ayer, no obstante, que España seguirá convergiendo este año con la zona euro, área para la que estima un crecimiento del 2%, 1,4 puntos menos que en 2000.

En su opinión, el menor crecimiento en la Unión Monetaria (UEM) se explica por el agotamiento de algunos factores que impulsaron la demanda en 2000 (bajos tipos de interés y depreciación del euro) y el efecto negativo de otros, como la subida de precios energéticos y el fin de la moderación salarial. Sebastián se mostró muy preocupado por la evolución de la inflación en toda Europa.

Para España, el BBVA estima que el IPC acabará 2001 en el 3,5% y el diferencial de inflación con el conjunto de la UEM superará el punto, por tercer año consecutivo, deteriorando la competitividad de la economía española.

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