El Gobierno aprueba un marco de precios a la medida de Telefónica

El Gobierno aprobó ayer un nuevo marco regulador de los precios de Telefónica que se pliega a las demandas del ex monopolio: podrá subir la cuota de abono a 2.100 pesetas, aunque tendrá que compensarlo con bajadas adicionales en larga distancia. A la vez obtiene una mayor flexibilidad para lanzar descuentos, una medida que ha disparado las críticas de sus rivales. Luis de Guindos confirmó que Telefónica tiene 25 planes de descuento a la espera de ser aprobados y también que el ex monopolio retirará la demanda ante la CE.

No hubo sorpresas. La Comisión Delegada para Asuntos Económicos aprobó ayer el nuevo marco que regula los precios de Telefónica, tal y como estaba previsto. Así, el ex monopolio tiene, después de dos años y medio de pelea, con denuncia en Bruselas incluida, libertad para subir la cuota de abono que pagan todos los meses sus 18 millones de clientes hasta 2.100 pesetas en 2003. Este año, el pago fijo mensual subirá a 1.742 pesetas en agosto; en 2002 se elevará a 1.942, para quedar fijada en 2.100 pesetas al año siguiente.

El encargado de oficializar los acuerdos del Gobierno fue el secretario general de Política Económica, Luis de Guindos, quien compareció ante los medios con la ausencia de la ministra de telecomunicaciones, Anna Birulés. De Guindos confirmó que el alza de la cuota de abono llevará a Telefónica a retirar su demanda ante la Comisión Europea, aunque fuentes del ex monopolio explicaron que primero se estudiará la reforma y luego se decidirá.

Lo que sí quiso dejar claro el secretario general es que la subida de la cuota de abono tendrá que ser compensada con rebajas adicionales en otros servicios. La exigencia impuesta por el Ejecutivo a Telefónica es que las tarifas bajen un 15% en tres años, a razón de un 7% este ejercicio, un 6% el siguiente y un 2% en 2003. Las llamadas locales no podrán subir, aunque sus precios ya están muy ajustados a costes, así que será la larga distancia la que soporte el grueso del descenso.

Este hecho ha despertado las críticas de las competidoras de Telefónica, que acusan al Gobierno de permitir mayores ingresos al ex monopolio en los segmentos que no están en competencia (la cuota de abono) y obligar a reducciones en los que sí lo están (larga distancia), con lo que "ahoga a sus rivales".

El asunto estrella de la reforma estaba, sin embargo, en la posición del Gobierno ante los planes de descuento de Telefónica. Los competidores del ex monopolio han puesto todo su empeño en las últimas semanas en convencer al Ejecutivo de que restrinja su régimen de ofertas, ya que, según fuentes del sector, "las utiliza para echarnos del mercado en los segmentos que quiere". La operadora dominante, mientras tanto, exigía más flexibilidad en la aprobación de los descuentos y mayor rapidez. Y ganó.

A partir de ahora, Telefónica podrá poner en marcha ofertas que supongan rebajas inferiores al 15% sin la aprobación de Economía ni del organismo regulador. Los descuentos superiores sí tendrán que pasar por la Comisión Delegada para Asuntos Económicos, pero se acelera el trámite; si antes no había plazo para decidir sobre ellos, ahora tendrá que ser en un máximo de dos meses.

Los rivales de Telefónica, con la patronal, Astel, al frente, acusan al ex monopolio de utilizar las ofertas para retener a los clientes más inquietos, mientras que el resto sigue pagando las más altas tarifas nominales. Además aseguran que la agresividad de los descuentos ha llegado hasta el punto de que con alguno de ellos Telefónica cobra al cliente final un precio por minuto más barato del que les factura a ellas por interconexión.

Luis de Guindos vino ayer a dar la razón a ambas posturas, la de Telefónica y la de sus rivales. Confirmó que el ex monopolio tiene 25 planes de descuento a la espera de aprobación. El número, según los nuevos operadores, demuestra que Telefónica tiene preparada toda una batería de ofertas para ganarse al mercado. La falta de visto bueno para ellos, por el contrario, refuerza la tesis de la compañía dominante de que los trámites para la aprobación son prolongados.

Luis de Guindos cerró su intervención negando que la política de telecomunicaciones del Gobierno deje sin margen a los competidores de Telefónica, pero sí abrió la puerta a que la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones rebaje en junio los precios de interconexión.