POLÍTICA

PP y PSE necesitan consolidar el voto de las generales para gobernar

La alternancia política en el País Vasco dependerá el próximo 13 de mayo, en buena medida, de que el PP y el PSE movilicen al máximo sus electorados hasta alcanzar resultados próximos a los que obtuvieron en las últimas elecciones generales en las tres circunscripciones vascas.

Si se orillan las decisiones que puede adoptar Euskal Herritarrok después de las elecciones vascas sobre su falta de participación en el Parlamento autónomo, las posibilidades del PP y el PSE para gobernar en el País Vasco, aunque sea en minoría, están supeditadas a que ambas fuerzas políticas logren el 13 de mayo una movilización de su electorado similar, cuando menos, a la alcanzada en las últimas elecciones generales, según se deduce de la comparación entre esta cita electoral y los comicios autonómicos del 25 de octubre de 1998.

El PP y los socialistas sumaron en esta última consulta 469.187 apoyos, 12.929 más que el PNV y Eusko Alkartasuna juntos. En las elecciones generales celebradas 17 meses después, la distancia subió a 153.966 papeletas en la tres circunscripciones vascas, y eso que la participación en las urnas estuvo 6,3 puntos por debajo.

De cualquier modo, el socorro prestado por EH a la investidura de Ibarretxe en 1998 fue decisivo, puesto que el PP y el PSE sumaron en las autonómicas 30 escaños, frente a los 27 de PNV y EA.

De ahí que si los dos principales partidos estatales no alcanzan el próximo 13 de mayo la mayoría absoluta (38 escaños) los movimientos de EH vayan a resultar decisivos, según recordó Xabier Arzalluz el pasado fin de semana.

Los analistas electorales del PP concluyen que en las consultas autonómicas los nacionalistas han sido capaces de movilizar más a sus electores, ya que con una participación más baja reducen de forma considerable la distancia con los partidos estatales, al contrario de lo que ocurrió en las últimas legislativas.

Las ganancias de la tregua

En este análisis hay que tener en cuenta dos circunstancias relevantes. La primera es que el PNV se vio beneficiado en las elecciones generales por la no concurrencia de Euskal Herritarrok y por el bajón sufrido por Eusko Alkartasuna.

La segunda es que en los comicios autonómicos de 1998 tanto el PNV como EH escalaron posiciones gracias a la tregua declarada por ETA en septiembre de ese mismo año, casi en vísperas de la convocatoria a las urnas. El partido de Xabier Arzalluz ganó 43.612 papeletas, y la coalición representada por Arnaldo Otegi, 57.117 con respecto a las autonómicas de 1994.

En buena lógica, el próximo 13 de mayo tanto el PNV como EH no podrán rentabilizar el proceso de paz dada la ruptura de la tregua decidida por ETA en diciembre de 1999, aunque sus esfuerzos se dirigen, precisamente, a evitar un castigo electoral por su fracaso.

En este escenario, el principal objetivo del candidato del PP a lehendakari, Jaime Mayor Oreja, es consolidar el respaldo electoral logrado por su partido en las elecciones generales de marzo de 2000, donde consiguió 70.312 votos más que en las autonómicas vascas de 1998. Los socialistas afrontan una situación muy similar, pues en las generales obtuvieron en el País Vasco 45.974 votos más que en la última consulta autonómica.

La importancia que desde ambos partidos se concede a la necesidad de crear un clima electoral parecido al de unas elecciones generales encierra, en el caso del PSE, algunas contraindicaciones reconocidas en su seno. Si bien el PP no pierde nada en la campaña electoral polarizándola al máximo y buscando el trazo grueso entre el bloque nacionalista y el no nacionalista, los socialistas corren el riesgo de quedar atrapados políticamente en el caso de que el PNV consiga superar en votos al PP y el abanico de pactos poselectorales sea tan abierto como complejo.

Mayor Oreja ha hecho un llamamiento a la "responsabilidad" de los socialistas para convencer a su electorado de que tiene una oportunidad "histórica" de cambiar el rumbo del País Vasco, en la esperanza de que el PSE aumente y radicalice sus ataques al PNV.

Atentado contra El Correo

Varios cócteles molotov, hicieron explosión la noche del pasado sábado contra una de las fachadas de la sede del periódico "El Correo Español el PuebloVasco" en Bilbao, en un atentado en el que no hubo daños personales, si bien provocó numerosos focos de fuego. En el momento que se produjo el atentado se encontraban trabajando unas 40 personas del diario. Fuentes de los Bomberos señalaron que los explosivos tuvieron que ser impulsados por algún mecanismo que sirviera de lanzadera para que pudieran llegar a su objetivo.

La Comisión Gestora de la Confederación de Sindicatos de Periodistas (CSP) hizo pública ayer su condena del ataque con cócteles molotov de que fue objeto el citado periódico.