De la Rúa quiere a un ultraliberal para dirigir la economía

Apenas dos meses después del blindaje financiero del FMI, la falta de reactivación de la economía de Argentina terminó provocando la caída del ministro José Luis Machinea. Tras su renuncia del viernes, la crisis se amplió al dimitir todo el gabinete. El presidente Fernando de la Rúa ofreció el cargo al ultraliberal Ricardo López Murphy y confía en un acuerdo entre los partidos que incluya al exministro Domingo Cavallo.

E n menos de un mes se agotó todo el optimismo generado tras la extraordinaria ayuda financiera de 40.000 millones de dólares concedida por el FMI en diciembre pasado.

Severamente debilitado por una gestión plagada de errores técnicos, Machinea recibió su golpe de gracia el sábado tras soportar un vendaval de factores negativos internos y externos. En la base de su fracaso se halla, sin duda, su incapacidad por revertir una recesión de más de 30 meses. Con el consumo, la demanda agregada y la inversión paralizadas o en retroceso, el ahora ex ministro sólo consiguió una brevísima primavera financiera durante enero. Hasta comienzos de febrero, se registró una fuerte caída del riesgo-país, combinada con un regreso de inversiones especulativas y la consiguiente subida de la Bolsa. No duró nada.

La crisis de Turquía, en asociación con la casi segura inmovilidad de los tipos de interés de la Reserva Federal de EE UU y la reaparición de la aftosa en el ganado argentino, propiciaron la última y definitiva andanada contra Machinea. Así, la semana pasada, el riesgo-país trepó nuevamente a cerca de 800 puntos básicos, el nivel en el que estaba antes del blindaje del FMI en diciembre.

De manera simultánea, las graves denuncias so-bre blanqueo de dinero hechas el mes pasado por diputados de la Alianza conmovieron al país. Al implicar directamente al gobernador del banco central, Pedro Pou, y a importantes banqueros privados, las investigaciones iniciadas por el Parlamento desataron incertidumbre en el mercado. La tensión llegó al máximo con la petición de dimisión de Pou formulada por el ministro de Justicia y hermano del presidente, Jorge de la Rúa, y apoyada por el ministro de Interior, Federico Storani.

Ahora, De la Rúa parece decidido a apostar el resto de su diluido capital político. Tras ofrecer el Palacio de Hacienda a López Murphy, hasta ahora ministro de Defensa y conocido por su ultraliberalismo, el presidente quiere que Domingo Cavallo le acompañe desde el Banco Central. El FMI le ha pedido a Cavallo que acepte. Su gran enemigo, el jefe radical y ex presidente Raúl Alfonsín, ha bendecido ambas propuestas. El ex vicepresidente Carlos Álvarez, buen amigo de Cavallo, también da su aquiescencia. Mientras la oposición peronista permanece expectante, se espera que el Parlamento aconseje esta semana al presidente la destitución de Pou, abriendo paso a Cavallo. Este económico entusiasma al ex presidente Carlos Menem, partidario de la dolarización total.

De esta manera, de la Rúa confía en ensanchar su base política, rehaciendo su relación con Álvarez y asociando a Cavallo a la Alianza. Banqueros, dirigentes del campo y el FMI, alientan esta fuerte jugada del presidente.

Resta por ver cuáles serán el programa y las condiciones de López Murphy y Cavallo, así como la posición que adopten los sindicatos y otros sectores del oficialismo.