Airtel pasará a llamarse Vodafone como el resto de las filiales del grupo británico

La segunda operadora española de telefonía móvil abandonará su actual denominación social, Airtel, para pasar a llamarse Vodafone. Este cambio, que se producirá a medio plazo, forma parte de la estrategia del líder mundial del móvil que acaba de tomar la mayoría en la compañía, cuyo objetivo es interconectar todas las redes de sus filiales para dar servicios idénticos en los países donde tiene el control del operador. Un consejo plurinacional de altos ejecutivos supervisará e impulsará esta política.

Vodafone pasará a ser una marca española. En los próximos meses, Airtel cambiará su denominación social para convertirse en Airtel Vodafone, como paso previo a adoptar, a medio plazo, Vodafone como único nombre. æpermil;ste será el primer movimiento de calado que realiza la operadora británica desde que tomó el control de la española.

Fuentes de la multinacional confirmaron a este diario que la medida (anunciada por el presidente del líder mundial del móvil, Chris Gent con carácter general) será aplicada en Airtel, así como en las compañías de todo el mundo en las que tiene la gestión.

El cambio de nombre es el aspecto más vistoso de una política que tiene como finalidad crear una red global de telefonía móvil sobre la base de interconectar las infraestructuras de todas sus filiales.

El objetivo último es conseguir que cualquier cliente de Vodafone pueda moverse por los países donde la operadora tiene cobertura sin cambiar de terminal, con un único sistema tarifario e idénticos sistemas de atención al cliente. Un turista británico cuando venga a España, por ejemplo, marcará el número de atención al cliente de Airtel, que será idéntico al que utilice en su país de origen.

De este manera, cualquiera de los 65 millones de clientes de Vodafone tendrá en sus desplazamientos entre diferentes países el mismo tratamiento que hoy tiene un usuario de Airtel que se traslada de Palencia a Barcelona.

Como adelanto de esta política, la multinacional ya ha dado dos pasos concretos. El primero, anunciar la introducción de una tarifa única para llamar a móviles en toda Europa a un precio de 0,8 euros (133 pesetas) por minuto. El segundo, modificar el nombre de una de sus filiales, en este caso, la de Portugal, Telecel, que pasará a apellidarse Vodafone.

Este cambio estará capitaneado por un consejo plurinacional, formado por los más altos directivos de las filiales. Su cometido consistirá en supervisar e impulsar la nueva política. Un ejemplo de la forma de operar en la etapa que comienza es la política de compras. Para aprovechar las sinergias del grupo y conseguir economías de escala, cada operadora nacional se especializará en la adquisición de un tipo de producto que suministrará al resto de las empresas de la multinacional. De esta forma, se consigue abaratar los costes, ya que los pedidos son de mayor envergadura.

 

En primera fila para los servicios multimedia

A pesar de las crecientes incertidumbres que pesan sobre el desarrollo de la nueva tecnología de telefonía móvil multimedia, Airtel es la operadora española que se muestra más activa en el despliegue de la red y en la experimentación de los servicios UMTS.

La empresa que dirige Ignacio Sánchez Galán fue la primera compañía que eligió el suministrador de esta nueva red. La elección recayó en la empresa canadiense Nortel, que por primera vez conseguía un gran pedido de telefonía móvil en el mercado español, ante la sorpresa de otros productores de equipos con más tradición.

Posteriormente confirmaría su ascenso en esta actividad al ganar también el contrato con Xfera así como de una parte significativa de la inteligencia de red para la infraestructura de Telefónica Móviles.

La iniciativa de Airtel en la tecnología UMTS se confirma en el día de hoy con la realización de una experiencia en Madrid de transmisión de señales multimedia con movilidad.

La compañía asegura que tendrá desplegada su red UMTS en todas las poblaciones españolas de más de 250.000 habitantes el próximo 1 de agosto, tal como exigían las bases del concurso para la adjudicación de este tipo de licencias que falló el Gobierno en marzo de 2000.

Igualmente, Airtel se encuentra inmersa en un nuevo proceso de selección para designar al segundo suministrador de su red. Dos compañías compiten por este contrato, que debe adjudicarse en las próximas fechas: Ericsson y Siemens.

 

Una salida a Bolsa pendiente de los mercados

Uno de los flecos pendientes que quedan en la nueva Airtel es cuándo y cómo se producirá la salida de BT del accionariado, una vez que se ha quedado en franca minoría. La operadora británica ya ha reconocido públicamente y en varias ocasiones que su posición es vendedora y que está negociando con Vodafone salir de Airtel colocando sus acciones en la Bolsa.

Fuentes de la compañía aseguran que, efectivamente, "se están haciendo todos los deberes para tener preparada la colocación en el mercado". Pero muestran su escepticismo sobre el resultado. Estas fuentes recuerdan que en la corta historia de Airtel ya se han puesto en marcha OPV en el pasado y que siempre han terminado con la cancelación de los planes. Y añaden que, en estos momentos, la tormenta bursátil lo hace todavía más difícil.

El fracaso de la colocación de Orange y el hecho de que Telefónica Móviles, que cuenta con 20 millones de clientes, 13,7 millones de ellos en España, valga en Bolsa 5,8 billones de pesetas hacen que la cúpula de Airtel se tome la salida al mercado con cierta prevención.

El segundo operador de telefonía móvil cerró el año 2000 con casi siete millones de clientes y a su favor cuenta el hecho de que opera sólo en España, lo que le deja fuera de las cuantiosas inversiones que han realizado otras compañías para ganar peso en el UMTS europeo.

En su contra, sin embargo, está la incertidumbre regulatoria que existe en España sobre el sector, protagonizada por la tasa del móvil decretada por el Gobierno.

Por otra parte, Airtel ha llegado a un acuerdo con las compañías de telefonía local vía radio Sky Point y FirstMark para conseguir a través de ellas el acceso a pequeñas y medianas empresas y a clientes residenciales.

Como se recordará, Airtel fue una de las perdedoras en la concesión de estas licencias. Todo el trabajo de campo realizado para presentarse a este concurso fue cedido en su día a Sky Point.