Terra toma el poder ejecutivo de Lycos para encauzar la fusión
Terra dio ayer el primer paso para unificar la gestión, una vez consumada la fusión con Lycos, y demostrar que fue ella la que compró la estadounidense. El pulso que mantienen desde hace tres meses los gestores de uno y otro lado del Atlántico se saldó con la victoria de Joaquim Agut y la renuncia de Bob Davis a sus funciones ejecutivas como consejero delegado.
Terra Lycos tiene desde ayer una sola cabeza: Joaquim Agut. El presidente de la compañía de Internet cuenta ya con todos los poderes ejecutivos en sus manos, después de que la guerra abierta que ha mantenido en los últimos meses con el consejero delegado, Bob Davis, se resolviera a su favor. Como informó ayer Cinco Días, el gestor estadounidense ha renunciado a su cargo ejecutivo y tendrá, a partir de ahora, un único vínculo con la empresa que ayudó a nacer en 1995: la vicepresidencia sin competencias del consejo.
Pero Agut no sólo ha ganado los poderes del consejero delegado, sino que ha situado en el puesto clave de director de finanzas a un hombres de su confianza, que se formó en General Electric, igual que el presidente de Terra Lycos. El nuevo responsable financiero será Elías Rodríguez-Vina, que sustituye en el cargo al segundo de Davis, Ted Philip. Este último, sin embargo, permanece en la compañía y en el puesto que él mismo había solicitado, según fuentes cercanas a la empresa. Será el encargado de estudiar el mercado mundial y de recomendar las operaciones de compra que crea convenientes como vicepresidente de planificación estratégica, fusiones y adquisiciones.
Para ello cuenta con los cerca de 2.400 millones de euros que Terra Lycos tiene como tesorería, después de que haya invertido ya unos 600 millones de euros.
Esta profunda remodelación se produce justo tres meses después de que se consumara la fusión y tras cinco meses y medio de presidencia de Agut.
Pero el verdadero detonante de la turbulencia ha sido la salida de Juan Villalonga y la llegada de César Alierta a Telefónica. Con el antiguo gestor, Davis pactó unas competencias de primera línea que Alierta no estaba dispuesto a conceder, sobre todo porque la comprada fue Lycos. "Es normal que la empresa que compra haga un equipo a su medida", explican fuentes cercanas a la compañía, que aseguran no estar preocupadas por el efecto que la salida de Davis y la pérdida de los profesionales con experiencia en Internet pueda tener en los gestores de fondos estadounidenses.
"Una empresa no es una persona, sino un equipo", añaden. A pesar del clima de enfrentamiento, Agut y Davis dieron ayer una rueda de prensa telefónica en la que abundaron las buenas palabras. "El acuerdo es absolutamente amistoso", explicó Davis, quien se negó a dar los detalles económicos de su salida.
El contrato que tiene firmado estipula una indemnización de cinco millones de dólares (más de 900 millones de pesetas), a lo que se unen las opciones sobre acciones que heredó de Lycos.
Otro foco de conflicto potencial es una demanda contra la sociedad interpuesta por IDT Corp. que le reclama 6.700 millones de dólares por ruptura de contrato.
Crónica de una compra que nunca fue fusión
La operación de adquisición de Lycos por Terra, como todas las que protagonizó el ex presidente de Telefónica, Juan Villalonga, fue fulgurante, brillante, inconsistente. Cuentan que mientras pactaba con Bob Davis, el fundador de la empresa norteamericana de Internet, mantenía también negociaciones con la operadora holandesa KPN y asistía al parto de su última hija. Villalonga y Davis tuvieron empeño en mostrar el acuerdo Terra Lycos como un proyecto solidario de fusión entre dos empresas complementarias. Sin embargo, el reparto de funciones (Villalonga, presidente de escaparate; Davis, ejecutivo experto y triunfador) no debió resultar garantía ni reconocimiento suficiente para el fundador de Lycos, quien se apresuró a vender (junto con su segundo, Ted Philips) casi cinco millones de títulos del paquete accionarial que mantenía en su poder.
La sustitución de Villalonga por César Alierta supuso un cambio radical en el escenario del proyecto. El nuevo presidente de Telefónica quiso poner a un presidente con poderes ejecutivos por encima de Davis. Con el asesoramiento de La Caixa y el beneplácito de La Moncloa, eligió a un directivo español de General Electric sin experiencia en los negocios de Internet.
De Joaquim Agut se dice que es persona poco proclive a reconocer los valores de sus colaboradores. Desde el inicio de su mandato se empeñó en concentrar el punto de decisión de la nueva compañía en Barcelona, anulando cualquier iniciativa que llegara desde la sede operativa de Boston. Como cabeza visible de una compañía con fuerte presencia en Estados Unidos, intentó en otoño que la prensa nor-teamericana reconociera su protagonismo orgánico, saltando por encima del liderazgo natural de Davis. Tal pretensión (frustrada, por cierto) supuso, al parecer, la ruptura definitiva entre ambos directivos.
Ahora Agut afirma su completo liderazgo sobre la empresa de Internet y recuerda que, en realidad, Terra fue quien compró a Lycos. Que en realidad es Alierta quien manda y quien le ha confirmado su confianza.
Los resultados superan las previsiones, con unas ventas anuales de 95 millardos
En medio de los turbulentos conflictos de gestión que protagonizó ayer Terra Lycos, la compañía hizo públicos sus resultados trimestrales y anuales con la contabilidad estadounidense. Los datos desvelados ayer superan las previsiones de los analistas, pero pasaron desapercibidos en un mercado más preocupado por la salida de la compañía de los ejecutivos estadounidenses.
Terra Lycos facturó 94.732 millones de pesetas en el año de la fusión, lo que supone un crecimiento del 86,94%. Las pérdidas, sin embargo, aumentaron con mayor velocidad y el flujo de caja operativo (Ebitda), antes de los costes relacionados con la fusión, registró unos números rojos de 62.671 millones.
Las cifras más optimistas están en el último trimestre, cuando los ingresos superaron en más de un 9% las previsiones del consenso de los analistas y se situaron en 29.519 millones, mientras que las pérdidas de Ebitda crecieron un 125% y se establecieron en 17.240 millones.
Terra Lycos ha cerrado el año 2000 con una media diaria de 350 millones de páginas vistas en diciembre, 6,1 millones de suscriptores en todo el mundo (un 336% más) y 94 millones de usuarios.
La fría reacción del mercado se debió, además de a los problemas en la cúpula, a las tibias perspectivas de futuro. Terra Lycos no anunció una rebaja de sus expectativas, pero sí lanzó el mensaje de que las condiciones actuales del sector hacen difícil saber si se cumplirán a finales de año. En una conferencia con los analistas, el dimitido director de Finanzas, Ted Philip, confirmó las previsiones para el primer trimestre (facturación de 174 millones de dólares), aunque añadió: "El entorno actual nos da mucha menos visibilidad después de esta fecha y no nos sentimos cómodos en estos momentos facilitando una guía más allá del primer trimestre".
La reacción de la Bolsa
En este contexto, los mejores resultados no lograron contentar al mercado. En España, Terra Lycos cayó un 9,49%, aunque en el mercado estadounidense Nasdaq se mantuvo por encima de esta cifra. El presidente de la compañía, sin embargo, quitó importancia a estos descensos: "No veo relación entre la caída y los cambios de gestión", contestó Agut a preguntas de los periodistas.
También despreció la consideración de que los gestores estadounidenses podía desconfiar de una compañía de esta país (Lycos) gestionada desde Barcelona. "Vamos a implantar un nuevo proceso organizativo" al estilo de General Electric, concluyó.