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El campo español da empleo a 25.000 extranjeros sin papeles

En la agricultura española trabajan más de 100.000 inmigrantes de los que, un 25% no goza de permiso de residencia, según datos de la Unión General de Trabajadores. La cifra es sólo ligeramente superior al 10% de todo el empleo agrario, ya que cerca de 800.000 trabajadores españoles por cuenta ajena halla empleo en el campo.

La agricultura suele ser en la mayoría de los casos el primer trabajo de los inmigrantes. Las recolecciones suelen proporcionar un dinero rápido y, a veces, los preciados documentos.

A partir de ahí, los más cualificados saltan a otros trabajos con mayor consideración y remuneración.

Los inmigrantes menos cualificados emulan a los 150.000 temporeros españoles que trabajan en el campo y se disponen a recorrer parte del circuito del empleo agrario: desde Huelva a Girona por el litoral; desde Extremadura hasta Aragón, por el centro, de Rioja a Navarra y Álava en la vertiente atlántica.

Según datos de la Federación de Trabajadores de la Tierra -FTT- de la Unión General de Trabajadores, el número de estas personas que prestan sus servicios en el campo español es superior a 100.000, de los que un 25% no posee permiso de residencia ni de trabajo en España.

La FTT, a través de todas sus federaciones regionales y de sus delegaciones provinciales está siguiendo muy de cerca el empleo agrario inmigrante, y concluye que estas cifras de trabajadores extranjeros se han duplicado en sólo tres años y es imposible aventurar una progresión para los próximos años.

El secretario general de la Federación Trabajadores de la Tierra, Juan Aguilar da un dato: "un 60% de los jóvenes marroquíes quiere abandonar su país en las condiciones que sea".

Origen y destino

Aguilar sostiene que el campo español no admite más mano de obra y que es falsa la idea de que los trabajadores españoles no quieren trabajar en la agricultura cuando hay cerca de 800.000 personas por cuenta ajena que viven de esta actividad, con su correspondiente paro.

En casos de necesidades concretas, el líder sindical recomienda que se recurran a los convenios que España tiene firmado ahora con Marruecos y el que firmará en breve con Ecuador.

Estas recomendaciones pretenden evitar la proliferación de "las mafias o intermediarios que tanto daño están haciendo a los trabajadores inmigrantes", explica Aguilar. En este sentido, el sindicato pretende que los empresarios agrarios presenten sus ofertas de empleo con antelación para revisar las condiciones de contratación y de alojamiento que va a gozar el trabajador.

De momento, para cobrar un salario medio de unas 5.000 pesetas diarias por entre siete y ocho horas de trabajo (a veces el intermediario o el propio empresario retiene la mitad de esa cantidad para costear comida o alojamiento). Los trabajadores vienen, principalmente del Magreb, del África subsahariana, de Ecuador y Colombia, de los países del Este, Rumania principalmente pero también Chequia, Rusia, Croacia y de Portugal, aunque este es país comunitario.

 

Inmigrantes y temporeros con garantías

La Federación de Trabajadores de la Tierra ha preparado un documento que pretende discutir con el ministro de Trabajo esta misma semana y que contiene una serie de líneas para regular el trabajo de inmigrantes y temporeros en el campo.

Quiere la FTT que se refuercen las inspecciones laborales a los empresarios agrarios con la incorporación de 100 nuevos inspectores a este cuerpo y la declaración de materia de especial interés de inspección a las campañas de recolección agraria; solicita la intervención de la Guardia Civil para erradicar a los intermediarios; estima que debe investigarse el trabajo de menores; concluye que deben prohibirse los sistemas de trabajo a destajo pues tienden a no regular las contrataciones.

Considera que los contratos actualmente verbales han de ser inmediatamente convertidos en escritos; desea que los trabajadores que van a participar en una recolección deben desplazarse a la explotación con sus contratos ya elaborados; esto es,la contratación ha de realizarse en origen.

Aboga por la estabilidad del trabajo agrario ya que la estacionalidad invita a que roten los trabajadores.

 

JUAN LUIS COGHEN/Director de Negocio del Grupo Caja Rural

"La ýnanciación agraria española está determinada por el clima"

De enero a marzo se extiende el plazo para la solicitud de ayudas por superficie y primas ganaderas, que suponen aproximadamente un 40 por ciento del montante global. En este trimestre arrecia el debate sobre la financiación agraria de la que el Banco Cooperativo, brazo financiero del Grupo Caja Rural, representa el 40% del total nacional. Juan Luis Coghen, director de Negocio de la entidad analiza la espectacular evolución de la financiación del sector agrario.

Pregunta. El campo recibirá este año de Bruselas 988.436 millones de pesetas. Estas grandes partidas ¿considera que están modificando el tratamiento de las entidades financieras a los agricultores?

Respuesta. Este volumen de fondos recibidos, que efectivamente, en los últimos años viene acercándose al billón de pesetas junto a lo que hay detrás del sistema productivo como tal, la cadena agroindustrial, que mueve cerca de siete billones de pesetas, ha motivado que el sistema financiero en general se esté volcando de manera considerable en el sector.

P. ¿Qué peculiaridades posee la financiación agraria?

R. Se encuentra muy determinada por el peso que la agricultura tiene en cada una de las regiones y por las características de cada zona: sector productivo predominante, tiempo dedicado a la agricultura, edad media del agricultor, visión empresarial y estructura de la explotación, grado de industrialización y tecnificación, etcétera. Pero las peculiaridades en realidad, vienen determinadas por las catástrofes meteorológicas y por las reformas de la Política Agraria Común.

En cuanto al tipo de financiación, destaca la primacía del crédito a corto y medio plazo. La financiación a largo va dirigida a inversiones estructurales y han intervenido en ella el crédito oficial, las entidades financieras y la propia autofinanciación por lo que se siguen generando excedentes de ahorro. Finalmente, conviene significar el bajo índice de morosidad que caracteriza al sector agrario.

P. ¿Cómo se ha reflejado la subida del gasóleo en la financiación agraria?

R. Es pronto para valorar el alcance de estos desequilibrios aunque afectarán, sin duda, al endeudamiento del sector. Por ello, nuestras entidades son sensibles al aumento de financiación que en este sector va a demandarse para hacer frente a esta crisis, y están trabajando junto con el mismo para el establecimiento de líneas que den respuesta a sus necesidades.

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