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Putin estudia un adelanto de las elecciones para asegurar su triunfo

El presidente en funciones de Rusia, Vladimir Putin, avivó ayer las especulaciones sobre un posible adelanto de las elecciones, previstas para finales de marzo, al convocar en el Kremlin al presidente del Tribunal Constitucional para aclarar si la ley obliga a esperar tres meses desde la dimisión de Boris Yeltsin. La marcha de la guerra en Chechenia, que ayer se recrudeció con ataques de la aviación rusa, parece decisiva: Putin quiere aprovechar la popularidad que le ha reportado.

El presidente del Tribunal, Marat Baglai, afirmó a la salida del Kremlin que los comicios presidenciales se pueden celebrar 'en cualquier momento', sin necesidad de esperar al 26 de marzo, fecha que correspondería si se aplicara el período de tres meses desde el anuncio de la dimisión de Boris Yeltsin.

Baglai reveló que el presidente en funciones le había citado para preguntarle expresamente sobre la interpretación de la Constitución rusa en este punto. La decisión final corresponde al Consejo de la Federación, la cámara alta del Parlamento ruso, pero el presidente en funciones está 'en su perfecto derecho de pedir un adelanto', según explicó el jurista. El Consejo se reunirá mañana miércoles para adoptar una decisión.

Estas declaraciones del presidente del Constitucional dispararon los rumores sobre un posible anticipo de la fecha electoral, que podría ser el 30 de enero o cualquier domingo del mes de febrero.

Todo apunta a que el delfín de Yeltsin no quiere correr riesgos y prefiere celebrar cuanto antes las elecciones, aprovechando que ahora está en la cresta de la ola de la popularidad. Al producirse la dimisión de Yeltsin, el pasado viernes, los sondeos otorgaban a Putin un 50% de respaldo popular (cuando fue nombrado era un perfecto desconocido que no contaba ni con el 1% de apoyo).

Sin embargo, su actitud de dureza, plasmada en la invasión de Chechenia por el ejército ruso le ha convertido en el indiscutible favorito para ocupar la presidencia de Rusia, tal como se ha señalado desde el propio Kremlin en los últimos días.

Desde su nombramiento como presidente en funciones, la actividad de Putin ha sido imparable. Se desplazó a Chechenia para pasar la última noche del año con los soldados rusos. Ayer procedió a los primeros ceses y nombramientos (entre ellos la destitución de la hija de Yeltsin como asesora presidencial) y aún encontró también tiempo para recibir en el Kremlin al presidente del banco central, Viktor Gerashchenko. æpermil;ste manifestó, tras la entrevista que el presidente en funciones le había pedido, que buscara fórmulas para incrementar el poder adquisitivo de los ciudadanos.

Gerashchenko subrayó ayer que los mercados financieros han asumido con tranquilidad la sorprendente dimisión de Yeltsin, así como el paso al año 2000. 'El rublo se mantendrá firme', aseguró el banquero central (su tipo de cambio oficial actualmente es de 27 rublos por dólar). En su opinión, 'el relevo en el poder no ha causado ningún shock en los mercados financieros'. En realidad, los principales mercados de divisas y de valores no reabrirán sus actividades hasta el próximo jueves y el período de vacaciones de año nuevo no termina hasta el miércoles para los bancos.

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