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Por qué el ebitda es un dato que puede mentir y cómo debe hallarse

No existe un criterio estándar para calcularlo: es una cifra de diseño

La Asociación Española de Contabilidad y Administración de Empresas (AECA) avisa que es una cifra que puede engañar

La CNMV lanzó a finales de abril un aviso a navegantes sobre el uso de métricas oportunistas, como el beneficio bruto de explotación (ebitda). El supervisor que preside Sebastián Albella y que antes de final de año absorberá al Instituto de Contabilidad y Auditoria de Cuentas (ICAC) hace suyo un mantra de la Asociación Española de Contabilidad y Administración de Empresas (AECA), que celebró ayer su IV Jornada sobre Normalización y Derecho Contable en colaboración con BBVA.

En el foro participó el subsecretario de Economía, Industria y Competitividad, Alfredo González-Panizo, y también el presidente del ICAC, Enrique Rubio. Este adelantó varias novedades del futuro reglamento de auditoría que cubre determinados vacíos de la ley que entró en vigor en junio de 2016. Uno de los puntos clave del encuentro se centró en qué es el ebitda (las siglas en inglés de beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones) o resultado bruto de la explotación, cómo suele hallarse, cómo debería calcularse y qué problemas tiene.

José Antonio Gonzalo, de la Comisión de Principios y Normas Contables de AECA, señaló que el ebitda no debería ser una magnitud especialmente importante y que no está normalizada. Es decir, suele ser una “cifra de diseño”. “Cada cual puede crearse un ebitda a medida”, sentenció. Esta magnitud se puso de moda en los años 90, cuando las empresas vendían los activos sin los pasivos, de forma que se evaluaban los activos con independencia de la financiación. En la etapa de la burbuja puntocom, entre 1997 y 2001, fue un parámetro utilizado para ocultar las pérdidas de las compañías tecnológicas, que contabilizaban pérdidas multimillonarias. “Si una empresa registra números rojos, puede subir en la cuenta de resultados hasta donde no haya pérdidas”, sentenció.

El experto añadió que es útil en la evaluación de activos con independencia de la financiación y que es una fórmula de medir la fortaleza para atender al servicio de la deuda (intereses y principal).

Pero tiene muchas limitaciones, ya que puede convertir un resultado negativo en una cifra sin sentido positiva, al sumar a las pérdidas los importes de impuestos e intereses, produciendo una “medida engañosa”. No es una aproximación a la liquidez disponible, pues hay que atender gastos inevitables. Yademás no está estandarizada, ni en su concepto ni en su cálculo.

José Antonio Gonzalo alertó de tres grandes defectos en su uso. Primero, cuando se toman recursos económicos como flujos de efectivo. Segundo, cuando se utiliza para el análisis a corto plazo en lugar del análisis a largo plazo. Y, tercero, cuando se compara con otras empresas u otros periodos sin homogeneizar. Solo abre la puerta a utilizar la magnitud como flujo de efectivo de la explotación en casos excepcionales. Es un utilización particular, que debe excluirse salvo que no haya otra medida alternativa de la liquidez generada. “En todo caso, se debe corregir con la variación del capital corriente de la explotación e interpretarlo teniendo en cuenta que hay que pagar otros gastos, como intereses e impuestos, antes de poder destinar nada al servicio de la deuda o a dividendos”, matizó.

Los supervisores de los mercados de valores de todo el planeta avisan que su uso puede ser interesado y poco fiable. Entre ellos, el coordinador de las comisiones europeas (la ESMA), la CNMV y su equivalente en Estados Unidos, la SEC.

Pedro Rivero, presidente de Liberbank y vicepresidente de AECA, añadió en referencia a los bancos que, si se creara una magnitud sin los gastos de personal y sin las provisiones, las entidades financieras se saldrían en términos de rentabilidad.

Manuel Ortega, jefe de la Central de Balances del Banco de España, afirmó que en las magnitudes que no han sido normalizadas, como ocurre con el ebitda, debe explicarse de forma precisa cómo se han calculado.

Praxis para un uso correcto

Fórmula. AECA asegura en un documento que debe definirse la versión del ebitda empleada, detallando las hipótesis o suposiciones. La cualidad esencial que debe presidir la selección de ingresos y gastos que deben incluirse en el ebitda es, en primer lugar, que pertenezcan a las actividades de explotación, excluyendo el consumo de capital fijo, y, en segundo lugar, su recurrencia en el tiempo.

Cálculo. Debe presentarse como una conciliación que tome como origen una partida, un subtotal o un total de la cuenta de pérdidas y ganancias, explicando por separado cada concepto que aparezca en la conciliación, figure o no explícitamente en los estados financieros.

Presentación. Deben mostrarse las cifras comparativas de todos los ejercicios cubiertos por los estados financieros.

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