Editorial

ImaginBank abre el camino al futuro

La vertiginosa carrera tecnológica y la necesidad de captar clientes en un mercado en el que los márgenes son cada vez más estrechos están llamados a ser poderosos factores de cambio en el sistema financiero. CaixaBank revolucionaba ayer el tablero de juego con el lanzamiento de ImaginBank, el primer banco 100% móvil de España y el primero del mundo que, además, opera a través de Facebook. El objetivo de CaixaBank con esta iniciativa es claro y ambicioso: captar a 500.000 jóvenes en solo dos años. Para ello la entidad ha diseñado una oferta potente y comercialmente muy agresiva: desde ayer, es posible abrir una cuenta en ImaginBank por un euro, sin requisitos adicionales ni comisiones, además de acceder a todos sus servicios desde un teléfono móvil inteligente.

La radiografía del cliente al que está dirigida la oferta corresponde a un joven de entre 18 y 35 años de la denominada generación millennial, es decir, nativos digitales acostumbrados a relacionarse con el mundo a través de sus dispositivos móviles. Los datos que maneja CaixaBank apuntan a que la entidad trabaja ya con uno de cada cuatro jóvenes de entre 18 y 35 años, lo que arroja una base de clientes de 2,9 millones, que “no están satisfechos” con la oferta que reciben. De ese ejercicio de análisis y pragmatismo ha nacido el nuevo proyecto, que inaugura un nicho de negocio –el de la banca íntegramente móvil– aún no explorado en el mercado español y que muy probablemente desatará pronto una respuesta comercial por parte de otras entidades.

La iniciativa de CaixaBank constituye, antes de nada, una muestra de realismo estratégico con el fin de acercarse a una generación de españoles que tiene unas características muy específicas en su relación con la tecnología y que, hasta ahora, no había contado con servicios financieros adaptados a ese perfil. Los millenial de hoy, jóvenes y todavía con poca capacidad de ahorro, son la semilla del cliente de mañana, maduro y con mayor rentabilidad, e integran un segmento que todavía no ha sido fidelizado. A ello hay que sumar que la digitalización de la economía y de la vida cotidiana no constituye un fenómeno coyuntural, sino un realidad permanente cuyo potencial está todavía por desarrollar. El internet de las cosas, por ejemplo, es solo el primer paso de un cambio de paradigma con fronteras móviles sujetas a cambios continuos. Pese a ello, hay algunas certezas que no resultan ya discutibles: solo las empresas y los profesionales que entiendan la profundidad de esta revolución y que sepan crecer con ella tendrán posibilidades ya no solo de liderar, sino simplemente de mantenerse en el mercado. ImaginBank es, en ese sentido, un modelo a seguir y un reto al que hacer frente.