La NASA descubre una atmósfera insólita en un planeta infernal cubierto por lava
El descubrimiento ha sido posible gracias al uso del telescopio James Webb y ha puesto en jaque a los científicos.


El telescopio espacial James Webb de la NASA vuelve a poner en jaque a los astrónomos. El motivo es que 55 Cancri e, una supertierra situada a unos 41 años luz de la Tierra -y que orbita tan cerca de su estrella que su superficie podría permanecer fundida de forma permanente- se ha detectado que alberga una atmósfera muy diferente a la que indican los modelos tradicionales.
Hay que indicar que 55 Cancri e destaca por sus dimensiones y por las condiciones extremas que soporta. Tiene aproximadamente 1,88 veces el radio de la Tierra y una masa cercana a ocho veces la de nuestro planeta. Además, completa una vuelta alrededor de su estrella en apenas 0,7 días, una velocidad orbital extraordinaria si se compara con Mercurio, que necesita 88 días para completar una órbita alrededor del Sol. El caso es que, la mencionada proximidad a su estrella provoca temperaturas tan elevadas que los investigadores consideran probable que gran parte de su superficie sea un auténtico océano de magma (algo que lo convierte en uno de los mejores laboratorios naturales para estudiar los denominados planetas de lava).
El hallazgo más inesperado del James Webb
Para profundizar en la naturaleza de este planeta, un equipo científico ha utilizado el telescopio espacial James Webb de la NASA para observar cinco eclipses de 55 Cancri e. Posteriormente comparó los datos obtenidos con los modelos empleados durante años para explicar la evolución de los exoplanetas rocosos.
Las previsiones apuntaban a una atmósfera dominada principalmente por monóxido de carbono (CO) y dióxido de carbono (CO₂). Sin embargo, los resultados mostraron un escenario más complejo y sorprendente. Los investigadores encontraron indicios de una atmósfera con abundante monóxido de carbono, cantidades relativamente reducidas de dióxido de carbono y una presencia notable de hidrógeno. Este último elemento es precisamente el que más interés ha despertado, ya que podría revelar detalles fundamentales sobre el interior del planeta y los procesos que ocurren bajo su superficie fundida.
Una atmósfera conectada con el interior del planeta
Es importante indicar que la composición atmosférica de un planeta rocoso puede actuar como una especie de ventana hacia las capas profundas de su interior. En el caso de 55 Cancri e, los datos sugieren una fuerte presencia de hidrógeno frente al oxígeno, algo relacionado con el llamado estado redox del planeta, un parámetro que describe el equilibrio químico entre distintos elementos en su interior. Según los investigadores, esta combinación podría ser compatible con la liberación continua de gases procedentes de un océano de magma situado bajo la superficie. De este modo, la atmósfera no sería un elemento aislado, sino una consecuencia directa de la actividad geológica del planeta.
Las observaciones también mostraron algo más curioso: diferencias entre los cinco eclipses analizados. Una posible explicación es la existencia de episodios de desgasificación volcánica o de nubes formadas por materiales expulsados desde el interior. Estas nubes podrían enfriar temporalmente determinadas zonas antes de disiparse debido a nuevas emisiones de gases.
El creciente interés por este tipo de planetas
Durante la última década, los astrónomos han identificado cada vez más planetas de lava, una categoría de mundos rocosos sometidos a temperaturas extremas debido a su cercanía a sus estrellas. Aunque 55 Cancri e fue descubierto en 2004, sigue siendo uno de los ejemplos más estudiados de esta peculiar familia planetaria. Entre los exoplanetas de lava conocidos y más interesantes se encuentran K2-141 b (periodo orbital aproximado de 6,7 horas); L 98-59 d (7,5 días); TOI-561 b (10,5 horas); HD 63433 d (4,2 días); y CoRoT-7 b (20,4 horas).

Muchos de estos mundos presentan acoplamiento por marea, lo que significa que siempre muestran la misma cara hacia su estrella. Como consecuencia, un hemisferio permanece iluminado constantemente mientras el otro queda sumido en la oscuridad. En 55 Cancri e, los científicos creen que la roca fundida se concentra principalmente en la zona expuesta de forma permanente a la
El caso es que las nuevas observaciones del James Webb refuerzan la idea de que estos mundos extremos pueden esconder atmósferas dinámicas y procesos geológicos complejos. A medida que la NASA continúe investigando 55 Cancri e y otros exoplanetas similares, los científicos podrán comprender mejor cómo se forman, evolucionan y mantienen algunas de las superficies más hostiles conocidas en la galaxia.