Sorpresa para los astrónomos: descubren una nueva galaxia sin materia oscura
Este nuevo avance hace que las teorías actuales de Vera Rubin se tambaleen debido a que, según estas, lo encontrado es prácticamente imposible.


Durante décadas, la idea que prevalecía en astronomía era que toda galaxia necesita materia oscura para mantenerse cohesionada. Desde los años 70, cuando la astrónoma Vera Rubin aportó las primeras pruebas de su existencia, este componente invisible se ha considerado imprescindible para explicar la estructura del universo. Se calcula que representa la mayor parte de la materia cósmica, actuando como un andamiaje gravitatorio que mantiene unidas las galaxias.
Sin embargo, esa teoría empieza a tambalearse. Un equipo de astrónomos liderado por la Universidad de Yale ha identificado una nueva galaxia que parece no contener materia oscura. Se trata de DF9, una galaxia enana extremadamente tenue que se suma a otros dos casos ya conocidos, DF2 y DF4.
Una galaxia… que no debería existir
El hallazgo se ha realizado utilizando el observatorio W. M. Keck, en Hawái, y ha sido publicado en la revista científica The Astrophysical Journal. Es importante comentar que DF9 no está sola, ya que forma parte de una alineación de galaxias muy peculiar, algo que hasta ahora no se había observado. Estas tres comparten una característica sorprendente: no muestran señales del halo de materia oscura que, según el modelo actual, debería envolverlas.

El detalle más llamativo es que DF9 tiene una masa equivalente a unos 100 millones de soles, una cifra que encaja perfectamente con la materia visible (estrellas, gas y polvo) que contiene. El caso es que si la galaxia tuviera materia oscura -como la mayoría de sus equivalentes-, su masa debería ser muchísimo mayor, incluso hasta cien veces superior. Eso no ocurre aquí, lo que refuerza la idea de que realmente carece de este componente invisible.
Una pista clave sobre su origen
Los investigadores han encontrado además un patrón que lo cambia todo: DF9, DF2 y DF4 están distribuidas en una especie de línea cósmica, una estructura estrecha formada por varias galaxias débiles que parecen haber surgido al mismo tiempo. Este tipo de alineación no tiene precedentes. Según el autor principal del estudio, Michael Keim, nunca antes se había observado una cadena de galaxias sin materia oscura dispuestas de esta forma.
Para entender este fenómeno, los científicos manejan una teoría bastante radical: todo apunta a que estas galaxias nacieron tras una colisión extremadamente violenta entre otras galaxias. En ese escenario, el gas que da origen a nuevas estrellas habría quedado separado de la materia oscura durante el choque. Mientras los halos invisibles atravesaban la colisión sin interactuar, el gas sí chocaba, se ralentizaba y terminaba agrupándose para formar nuevas galaxias sin materia oscura.
Esto explicaría perfectamente por qué estas galaxias contienen solo materia visible. También respalda la idea de que la materia oscura es una sustancia real y diferenciada, en lugar de un simple efecto de la gravedad como sugieren algunas teorías alternativas.
Un reto a los modelos actuales
El descubrimiento de esta galaxia, junto con las otras dos, podría obligar a revisar los modelos clásicos de formación galáctica. Hasta ahora, se asumía que todas las galaxias se originaban dentro de halos de materia oscura.
Pero la existencia de estas excepciones demuestra que el universo es más complejo de lo que se pensaba y que pueden existir caminos alternativos para dar lugar a una galaxia. Además, estos sistemas ofrecen una oportunidad única para estudiar la naturaleza real de la materia oscura, algo que sigue siendo uno de los mayores misterios de la física moderna.
Lo que viene a partir de ahora
El equipo de investigación ya trabaja en nuevas observaciones utilizando distintos telescopios. El objetivo es buscar restos de gas que confirmen la teoría de la colisión y seguir analizando esta peculiar estructura galáctica. Si finalmente se confirma este escenario, se abriría una nueva vía para investigar cómo se forman las galaxias en condiciones extremas, algo que podría cambiar la forma de interpretar numerosas observaciones astronómicas.