Una megafusión eléctrica pone a prueba el equilibrio del poder de la IA
El acuerdo de NextEra y Dominion requerirá la aprobación de los reguladores de Estados Unidos
Incluso los grandes proveedores de energía se están viendo superados por la IA. El acuerdo de compra en acciones de NextEra Energy por Dominion Energy, valorada en 67.000 millones de dólares, ...
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Incluso los grandes proveedores de energía se están viendo superados por la IA. El acuerdo de compra en acciones de NextEra Energy por Dominion Energy, valorada en 67.000 millones de dólares, crearía la mayor empresa regulada de electricidad del mundo. La fusión debería de ayudar a financiar la creciente inversión necesaria para abastecer la proliferación de centros de datos, pero los reguladores estatales de EE UU han acumulado un poder adicional.
Tras un periodo de relativo estancamiento, el Gobierno federal prevé ahora que la demanda de electricidad crezca un 60% para 2045. Las eléctricas destinaron unos 200.000 millones en 2025 a gastos de capital; es decir, cerca de un 50% más que en 2022. S&P Global estima que estas inversiones deben crecer un 26% este año por sí solo. Estas sumas están impulsando una actividad récord de fusiones en todo el sector.
El acuerdo presentado el lunes es una combinación natural que une al mayor desarrollador de proyectos energéticos de EE UU, NextEra, con la región de rápido crecimiento de Dominion. El norte de Virginia, por ejemplo, alberga el mayor conglomerado de centros de datos del país. Los accionistas de Dominion tienen la oportunidad de embolsarse una prima del 29% al tiempo que conservan una participación del 26% en la empresa ampliada de 420.000 millones.
Ejecutar una operación corporativa de utilities es, empero, más fácil de decir que de hacer. Los intentos de NextEra durante la última década para adquirir Duke Energy, Hawaiian Electric y Oncor fracasaron. Las autoridades estatales bloquearon dos de ellos. El acuerdo con Dominion requiere la aprobación de los reguladores federales, así como de los de Carolina del Norte, Carolina del Sur y Virginia.
Estas tensiones ya existían antes de la irrupción de la IA. A menudo se produce una batalla por los sustanciales ahorros que generan dos utilities al unirse. Reducir los gastos de venta, generales y administrativos de Dominion un 30% –una proporción habitual– generaría 1.000 millones adicionales al año. Gravados al tipo impositivo corporativo estándar y capitalizados, tendrían un valor superior a 8.000 millones actuales. Unos menores costes de compras y una financiación más barata para los proyectos de Dominion bajo un mejor rating crediticio de la entidad combinada aportarían beneficios adicionales.
Como la mayoría de las utilities adquisitivas, NextEra intenta complacer a todas las partes. Promete, por ejemplo, mantener una doble sede en Florida y Virginia, con un centro operativo en Carolina del Sur. Se incrementarán las donaciones benéficas. Los clientes de Dominion también recibirán 2.300 millones en créditos de facturación.
Aunque NextEra ensalza el “dominio energético de EE UU”, su comunicado omite curiosamente cualquier referencia a la IA o a los centros de datos. En su lugar, cita una “gran oportunidad de carga”. El creciente rechazo público, especialmente en Virginia, contra las grandes instalaciones consumidoras de electricidad utilizadas en el aprendizaje automático es probablemente el motivo. Fingir que no es un problema no hará que deje de serlo. Es probable que los clientes afectados deseen una parte mayor de los beneficios, en un indicio del cambiante equilibrio de poder de la IA.
Uniper puede salir rentable
Tratar de vender una gran energética mientras vuelan misiles sobre el Golfo puede parecer contradictorio. La alemana Uniper, rescatada por el Gobierno en 2022 por 13.500 millones de euros, sigue adelante a pesar de todo. Intentará convencer de nuevo a los mercados o bien venderse a inversores privados. En todo caso, Berlín parece estar a punto de embolsarse un cuantioso beneficio.
Uniper es una sombra de lo que fue: las ventas en el primer trimestre ascendieron a 17.300 millones, poco más del 10% de lo que eran en el mismo periodo de 2022. Pero tras absorber el impacto de la interrupción del gas ruso, vuelve a ser rentable, en parte por Reino Unido y Suecia, y por las renovables. El grupo reiteró la semana pasada su objetivo de alcanzar un ebitda de entre 1.000 millones y 1.300 millones este año.
Basándose en competidores como E.ON, RWE y Engie, que cotizan a 8,7 veces su ebitda, Uniper podría valorarse entre 9.000 y 11.000 millones. Si se añaden más de 4.000 millones de efectivo neto que están en las arcas de la firma, el capital propio podría valer entre 13.000 y 15.000 millones. El grupo ya reembolsó 2.600 millones al Gobierno en 2025, por lo que la venta significa que Berlín está en condiciones de embolsarse un beneficio de hasta 5.000 millones.
El Ejecutivo declaró que aún no había decidido si devolvería a Uniper a los mercados o vendería su participación a uno o varios actores privados. Como parte del acuerdo de rescate original con la Comisión Europea, Berlín se ve obligado a reducir su participación al 25% para 2028, algo que todavía tiene intención de llevar a cabo. Equinor, TAQA y Brookfield están entre los interesados.
Los posibles compradores tienen hasta el 12 de junio para confirmar su interés. Pero en el extremo superior de las estimaciones de ebitda de Uniper, ya parece que Berlín podría embolsarse un retorno del 30% de su inversión. Un buen final para una nacionalización de crisis que al Gobierno le costó varios meses resolver.
Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías