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Ternus solo debe seguir los pasos de Jobs y de Cook

Es probable que el próximo CEO de Apple pueda hacer realidad el nuevo gran producto de consumo de la IA

John Ternus, jefe de ingeniería de 'hardware' de Apple, en San José (California, EE UU), en 2019.Mason Trinca (REUTERS)

Desde que asumió el puesto de CEO en 2011, Tim Cook ha destacado por lograr que todo en Apple funcione como un reloj. Los nuevos iPhone se han lanzado con regularidad, las cadenas de suministro funcionan sin sobresaltos, el valor de la firma se ha disparado y hasta su sorprendente salida parece cuidadosamente planificada. ...

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Desde que asumió el puesto de CEO en 2011, Tim Cook ha destacado por lograr que todo en Apple funcione como un reloj. Los nuevos iPhone se han lanzado con regularidad, las cadenas de suministro funcionan sin sobresaltos, el valor de la firma se ha disparado y hasta su sorprendente salida parece cuidadosamente planificada. Cook afrontó una tarea imponente cuando relevó Steve Jobs. El próximo CEO, John Ternus, que dirige la ingeniería de hardware, hereda un desafío igual de intimidante: combinar los mejores atributos de sus predecesores.

Cuando Cook asumió el mando, la preocupación persistente en Apple era que se estuviera volviendo una firma de un solo producto. Hoy esa inquietud es aún mayor. El iPhone supuso la mitad de los ingresos en el trimestre anterior a su nombramiento en 2011, y el 60% en el más reciente. La cifra incluso se queda corta: el negocio de servicios se sustenta en que la gente use iPhones.

Desde luego, en cada generación tecnológica solo hay unos pocos productos realmente importantes, y Apple acertó de lleno con quizá el más relevante que ha existido jamás. Como subrayaba Jobs, el enfoque no es decir que sí, sino en decir no a mil ideas meramente buenas. Apple ha vivido en gran medida conforme a eso: pasó una década intentando desarrollar un coche, para acabar abandonando el proyecto. Al margen de Tesla, las automovilísticas suelen cotizar con valoraciones exiguas respecto al rey del smartphone, por lo que el potencial al alza probablemente era limitado.

Pero Ternus afronta cambios sísmicos. Apple ha permanecido en gran medida al margen del frenesí de la IAl. Eso ha beneficiado a los accionistas, ya que ha permitido mantener la devolución de capital mientras otros se lanzaban a invertir. Pero las anteriores revoluciones tecnológicas derrocaron a antiguos gigantes del sector.

Si la IA puede dar lugar a un producto de consumo viable, Ternus probablemente cuenta con la experiencia en hardware adecuada para hacerlo realidad. Comenzó su carrera diseñando visores de realidad virtual y, ya en Apple, llevó los auriculares AirPods a producción y enderezó la línea de los Mac, con un éxito notable.

La tarea de Ternus es discernir lo valioso de lo fantasioso. Al igual que Cook, debe exprimir el iPhone. Pero si existe un nuevo dispositivo realmente revelador por crear, hacerlo bien será tan importante como la presentación en 2007 del iPhone por Jobs, quien provocó al público con un eslogan burlón: solo tenía “una cosa más” que mostrar. Dar con una segunda gran idea no sería poca cosa.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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